Fantasea con el comienzo de la normalidad y compártelo

¡Lanzamos nueva convocatoria!

El tema en el que tendrás que inspirarte es: “Lo primero que haré será…”

Fantasea con el comienzo de la normalidad, invéntate una frase inspiradora, deja que tus deseos fluyan en unas cuantas líneas … (Puede ocupar desde una línea a medio folio).

… Y ese texto acompáñalo de una foto, de la que tú serás el autor o la autora (la visión desde tu balcón, algún rincón, paisaje o baldosín que te llame la atención de tu paseo diario, un bodegón hogareño con tu sello…)

¡La imaginación al poder!

Iremos compartiéndolo en redes, salvo los más originales y sorprendentes, que se publicarán en exclusiva en el próximo número de la revista ANS del Ateneo de Málaga.

¡Crea tu propio foto-relato y participa!

Puedes empezar cuando quieras, envíanos tu propuesta a blogateneodemalaga@gmail.com

*Pon junto al texto el nombre o pseudónimo que quieres que aparezca publicado

*La foto que vaya adjunta en el correo y no pegada dentro del documento, please

Vocalía ACCIÓN LITERARIA

Pilar Pineda: “Lo más recomendable es aceptar lo que pasa y centrarse en lo que está en tu radio de acción más inmediato”

Por VICKY MOLINA

El neurólogo, filósofo y psiquiatra austríaco Viktor Frankl, que sobrevivió a Auschwitz y Dachau, entre otros campos de concentración, dice: “Cuando no somos capaces de cambiar una situación, nos enfrentamos al reto de cambiar nosotros mismos”. Este es uno de los puntos de partida para Pilar Pineda y Leonor Cabrera, las dos socias fundadoras de la escuela de comunicación y desarrollo personal “Viventi”. Este nombre nace del concepto ‘vivir en ti’, y representa a una empresa nacida en 2013 y que apuesta por el autoconocimiento como la mejor forma de desarrollar una vida que tienda a la plenitud.

A través de Pineda nos acercamos al trabajo que realizan estas emprendedoras en sus sesiones y a sus reflexiones sobre cómo se está viviendo está época histórica de confinamiento e incertidumbre.

¿Cómo sentís se está gestionando el confinamiento?

Pues lo primero que puedo decir es que cada uno está poniendo lo mejor de sí, teniendo en cuenta que es una situación nueva, sobre todo para nuestro entorno más cercano. Es difícil calibrar las consecuencias de las decisiones y de las acciones cuando no hay referente al que mirar. Ya haremos balance cuando esto pase. Ahora lo importante es la supervivencia y la seguridad.

¿Creéis que esta experiencia va a dejar secuelas?

Esta experiencia nos va a marcar desde nuestras creencias, emocionalmente y en nuestro comportamiento. Eso ya nadie lo cuestiona. Está suponiendo un cambio radical de estilo de vida. Aunque sabemos que es temporal, desde mi punto de vista, es un reto para el equilibrio del sistema. Este confinamiento, con todo lo que conlleva, está poniendo a prueba el modelo de vida del bienestar y las prioridades como individuo o como colectivo. Ahora se está poniendo sobre la mesa el orden entre la salud, el dinero y el amor, como dice la canción.

Ahora que nos encontramos en la última parte de la contención del virus, en la que tenemos que seguir resguardados en nuestros domicilios, nos podríais dar un kit de supervivencia básico para afrontar los momentos en los que la paciencia y la tensión se vuelvan en nuestra contra

Qué buena pregunta. Teniendo en cuenta las circunstancias de cada persona, el mejor kit de supervivencia básico en momentos como estos es poner la atención en una misma. En tus necesidades y en tus habilidades. Aunque suena típico y tópico, lo más recomendable es aceptar lo que está pasando, más allá de los aciertos o errores en la gestión, porque esto que pasa es mucho más grande que el individuo y por mucho que te alteres con quien sale a la calle o con la gestión política, lo cierto es que al final, tu radio de acción más inmediato eres tú, tus pensamientos, emociones y acciones. También tu trabajo, casa o circunstancias de confinamiento. Así, que lo mejor es poner atención a esos lugares en los que sí tienes poder de actuación directa y hacerlo con responsabilidad.

 

¿Cómo dais este salto de Ciencias de la Información al Coaching?

En mi caso, yo llego al coaching por mi interés por la comunicación en general y por la PNL en particular. Cuando te das cuenta de que es más importante el cómo lo dices, que lo que dices, empiezan a cambiar cosas. Como periodista de informativos no podía contar eso, porque el lenguaje periodístico tiene un estilo propio y muy definido, así que decidí ampliar el campo de trabajo y pasarme, a lo que yo digo, a las cocinas de proceso comunicativo.

¿Qué es el coaching Wingwave?

Coaching Wingwave, un método creado por el Instituto Besser Siegmund de Hamburgo que combina varias técnicas. Este método cuenta con la certificación ISO, ha sido empleado con éxito en empresas como BMW o por la selección alemana de balonmano campeona del mundo en 2014, entre otros, y hay estudios científicos realizados en varias universidades alemanas que avalan su eficacia.

Su rapidez a la hora de abordar temas como el estrés, la ansiedad o la mejora del rendimiento radica en que el wingwave trabaja de forma directa con la sincronización de los hemisferios cerebrales, induciendo la fase REM y produciendo en la amígdala cerebral un efecto de desensibilización.

Viventi, la cooperativa de coaching y comunicación de la que soy socia, es la única de Andalucía especializada en wingwave y fue la pionera en introducir en la región este método en el que ya hay más de 500 profesionales formados en España.

 ¿Cuáles son los miedos más comunes con los que os encontráis?

En general, miedo a volar en avión, miedo al dentista o miedo a conducir. En mi caso, que enfoco mi trabajo más a la comunicación, miedo a hablar en público o problemas de comunicación en las relaciones personales o laborales. Es más habitual de lo que pensamos.

¿Qué patrones suelen repetirse en la base de estos miedos?

El miedo a hablar en público suele estar relacionado con experiencias desagradables en la escuela, de mayor o menor intensidad. Estudiantes que fueron poco valorados o humillados en el contexto educativo y que ahora son adultos que evitan volver a enfrentarse a una audiencia que, de alguna manera, les recuerda su etapa escolar. Los problemas de comunicación con la pareja o en el entorno laboral suelen estar relacionados con el estilo de comunicación que haya existido en la familia. Cuando socializas tiendes a repetir lo que has aprendido en casa.

Os ha llamado la atención la aparición de algún “miedo nuevo” en esta época de grandes cambios.

Más que nuevos miedos, sí hemos observado un interés creciente en el autoconocimiento, porque hay personas que no entienden cómo pueden ser muy hábiles en el trabajo, aunque con bloqueos emocionales, o viceversa. Por ejemplo, personas con cargos de responsabilidad y con una trayectoria laboral definida que se bloquean en la comunicación interpersonal entre subordinados o compañeros o al hablar en público.

Por qué genera más ansiedad hablar en público que temas mucho más graves y de peligro más real.

El miedo es una emoción necesaria que te ayuda a prepararte ante un peligro presente o previsible. En cuanto al porqué del miedo a hablar en público, como te decía antes, está relacionado con experiencias tempranas en las que el niño o la niña no fue capaz de gestionar lo vivido y aún, en la edad adulta, sigue protegiéndose de esa situación.

 ¿Creéis que las nuevas generaciones están más preparadas a exponerse en público por su querencia, en muchos casos, al exhibicionismo en Redes Sociales?

Creo que están más preparadas para exponerse al público online o virtual, como quieras llamarlo. A mí, lo que me preocupa es que la comunicación en las RRSS está muy limitada. Una publicación en una red social la puedes preparar, en una exposición presencial hay que gestionar las emociones en el momento presente.

 Sentís, a pesar de la época en la que vivimos, que los nuevos modelos de comunicación, incomunican…

Sí, incomunican y confunden. Incomunican porque hay muchos canales online y la mayoría rige la máxima de la inmediatez. Si atiendes a todos desde ahí, te pierdes la vida offline. Mantener el equilibrio es complicado

¿Por qué nos cuesta tanto querernos a nosotros mismos y aceptar?

Querernos a nosotros mismos es una cuestión que lleva toda la vida. Aceptar que estás hecha de luces y sombras, a veces cuesta. Cuando hablamos de aceptación hablamos de integración, aprendizaje y agradecimiento.

Aunque también existe de la tendencia del “siempre positivo”, dejando de vivir los procesos que exigen las emociones para que se complete la vivencia y el aprendizaje que pueda conllevar…

A mí me gusta enfocar el “siempre positivo” como un entrenamiento mental. Una manera de practicar un tipo de pensamiento que va a ser necesario en momentos de crisis reales. Mientras, en el día a día, intento tener una visión lo más amplia posible, prefiero ver la vida con sus luces y sus sombras, al completo.

¿Habéis percibido un cambio en la recepción de estos métodos (coaching, PNL, etc.), que igual, no hace mucho tiempo, no tenían mucha o ninguna aceptación?

Sí, ahora hay más interés por el estudio y la práctica de estos enfoques orientados al desbloqueo mental, emocional y al autoconocimiento. Cuando pones en práctica los principios del coaching, el resultado es que amplías tu manera de pensar, sentir y actuar. El coach no te dice lo que tienes que hacer para ser feliz, ni te organiza la vida, esa una idea errónea de lo que es el coaching. Hacer un proceso de coaching es una actualización de tus patrones de pensamiento y de conducta.

Me crucé con VIVENTI en Talent Woman España, el mayor evento de Talento femenino que se celebra anualmente con charlas, mesas redondas, talleres y actividades que amplifican la voz y el trabajo de las mujeres en los diferentes ámbitos STEAM (Science, Technology, Engineering, Arts, and Mathematics).

Allí estaban Pilar y Leonor, que esperemos sea pronto, visitarán el Ateneo de Málaga para mostrarnos algunas de las eficaces herramientas que ponen a disposición de quien se atreva a superarse.

Viventi imparte talleres vivenciales de oratoria, para escribir blogs, coaching empresarial, para emprendedores o de control del estrés, entre otros, en los que combinan herramientas propias de la comunicación, el coaching, la Programación Neurolingüística (PNL), y el trabajo corporal para trabajar la comunicación no verbal. www.viventi.es

 

VOCALÍA ACCIÓN LITERARIA

 

 

No todo se lo ha tragado la tierra

 

 

BOCACALLE grupo literario
Vocalía ACCIÓN LITERARIA

La creatividad es contagiosa, ¡pásala!

 

BOCACALLE grupo literario
Vocalía ACCIÓN LITERARIA
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#poesia #cultura  #ateneomalaga #bocacalle #grupoliterario  #amor #arte #blogger #blogging #libros #book #leer #málaga #life #energy #photografy #motivation #spain #einstein #alberteinstein

Premio a la dramaturgia femenina

Las escritoras Cris Miranda y Vicky Molina, del grupo literario Bocacalle, ganan el Concurso Internacional de Microteatro Radiado para Dramaturgas.

Su obra, MUNDO LISPECTOR, ha sido seleccionada junto con otros siete textos procedentes de cinco países distintos.

Las dramaturgas han apostado por la figura de la escritora brasileña Clarice Lispector, de la que este año se cumple el centenario de su nacimiento. En el texto se recrea una de las últimas entrevistas que concedió unos meses antes de morir a los 56 años de edad, para acercarnos a la creadora y a la mujer, y ya de paso homenajear a esta enigmática artista, reconocida como una de las más importantes literatas del siglo XX, con su lenguaje poético e innovador.

MUNDO LISPECTOR, será grabado por actores y actrices para ser radiado y para la creación de un podcast que será difundido en diversos medios.

 

Os seguiremos contando!

 

VOCALÍA ACCIÓN LITERARIA

 

 

 

 

ANDERSEN LLORA (“El patito feo” para adultos)

Texto seleccionado en el Club de Escritores “Párrafos Atenienses”, que se reúnen semanalmente en el Ateneo de Málaga

 

Por ASUNCIÓN CABELLO LÓPEZ

 Sol ardiente de agosto caía con virulencia sobre montes altos y encrespados, cercando a La Granja Luden, al tiempo que la pata más engreída de la parvada empollaba siete huevos. Veintiocho días después vio salir, entre cáscaras fragmentadas, seis magníficos ejemplares que casi la matan de placer ante tanta perfección, cayéndosele la baba frente a sus compañeras, menos agraciadas que ella, a las que comentó, estirando el cuello ¡No se puede ser más feliz!; sin observar que aún le faltaba el séptimo por nacer. Nunca hubiera imaginado un castigo mayor que ver al último de su estirpe: cabezón, larguirucho, escuálido, sin plumas, bizco; buscándola con frenético amor. La humillada no pudo satisfacer el deseo al recién nacido, al que mostró indiferencia, miró hacia otro lado, escupió alejándose de él. Más tarde se acercó pomposa a sus bienaventurados bajitos, redondos, chillones. Helando las exiguas carnes del repudiado.

Seis consanguíneos perfectos, según ley, cargaban maldad adulta hacia el diferente del ADN de la madre. No tardaron ni una hora en compincharse para infringir al inadaptado sufrimientos intolerables gritando: asqueroso, cara culo, peste de cloaca, hocícate en el barro, aguanta zancadillas, chinazos en la cabeza. ¡Feo!

El despreciado, ante tanta mala leche, comenzó a esconderse detrás del granero, bajo algunos arbolillos, entre matorrales. Dejó de comer, de dormir, hasta que, harto de una familia tan perversa, ideó venganza de sangre.

Durante un tiempo se ocultó a los suyos e investigó las posibilidades del lugar.

La primera noche sin luna de un septiembre sombrío salió de detrás del granero, entró en la casa, cogió las cerillas de la dueña del corral con el pico, abrió el gas que caldeaba gran parte de la granja, encendió un fósforo raspándole la cabeza contra las baldosas y salió fuera meneando la cajetilla como sonajero. En minutos, el fuego se extendió de dentro afuera lanzando llamas altas, alumbrando al huido. La pata, protectora siempre de sus empollados bellos, vio al Feo correr patoso hacia la alambrada, colarse por un agujero camuflado entre la maleza. ¡Maldito!

El matricida, fuera de la quema, miró al cielo cubierto de humo tan oscuro como el corazón de su madre. Siguió campo través sin descanso, trastabillando sus dedos pegados, cayendo de bruces, gritando ¡No soy malo, ella y mis hermanos merecen morir!

El camino le pareció jungla de bichos: garrapatas, culebras, ratones. ¡¿Es que no hay en el mundo un lugar para mí?! La noche densa sin nada en el cielo lo abrumaba. Temía estrellarse contra un árbol, un peñasco, caer en una trampa. ¡Ayuda!

Con la ansiedad del solitario vio amanecer lentamente, miró a su alrededor sin ver más que soledad de bosque. El frío del alba atravesó sus escasas plumas. A punto de agotar sus fuerzas encontró una cabaña entre pinares. Se acercó al portalón de madera oscura y golpeó con la frente dos veces. Abrió una anciana soñolienta, apoyada en un bastón de metal con puño de cabeza de perro. ¿Quién es?

Nada más verlo dobló la cintura, pasó la mano por las sucias plumas carentes de amor de madre, sin percatarse de que provocaba en el visitante afecto total. El Feo se dejó acariciar. ¡Cuánto placer me tenía reservado el destino!

El primer mes de convivencia, la vieja lo atiborró de nueces, semillas, granos de alto valor calórico. ¡Come cariño, que estás muy flaco!

La víspera de Halloween le llegó al olfato un olor exquisito que alertó su curiosidad. Sin previo aviso saltó a la encimera, desde allí vio hervir, en la olla grande, todo tipo de verduras. ¿Solo verduras? Mal presentimiento agarró su corazón envenenado tiempo atrás por el rechazo de su madre biológica. Tenía que saber qué clase de proteína echaría al caldo. Minutos después la enlutada entró, dejó el bastón con cabeza de perro apoyado en el marco, fue al cajón de la mesa alta, cogió un cuchillo de carnicero, agarró el pescuezo del adoptado, se sentó en la banqueta vieja, lo subió a sus faldas, lo miró desde arriba. El Feo, impactado por tan mal querer, pataleó, roncó, abrió al límite su pastulado pico. La inquilina apretó y apretó cuanto pudo doblando sus huesudas manos. De golpe, sin saber cómo, el Feo se soltó, saltó al suelo ajedrezado, brincó hasta la hornilla, empujó la olla a la cara de la asesina, derramándola entera. Chillidos atroces salieron de la desdentada boca. Cabrioló a un ladrillo negro, corrió torpemente hacia la puerta, arrastró el bastón con su pico plano hasta ella que seguía chillando, buscando a tientas mantequilla para untar en su achicharrada cara. Sin dar tiempo a más, le metió hasta la tráquea la cabeza de perro hasta asfixiarla.

Tras tanta violencia y decepción, salió de allí más asesino que nunca. Deambuló por caminos solitarios, comió insectos, yerbajos; tuvo miedo, sintió dolor, amargura.

Después de varios días perdido por senderos turbios colmados de cazadores, esquivados gracias a su desarrollado sentido de supervivencia, encontró una cueva vacía. ¡Aquí me quedaré, lejos de todo! Así pasó el invierno, sin más calor que los amaneceres anunciadores del nuevo día. Una mañana olió la primavera en la oquedad de su casa. ¡No moriré aquí, solo, haré frente a mi destino!

Tras semanas caminando desorientado, sin querer pensar en suicidio, sintió un sol suave calentar sus plumas. Horas más tarde vio un lugar extraordinario: Coto Lucena, Patrimonio de la Humanidad.  ¡Vaya!

Entró despacio, mirando alrededor. Varios cisnes en pareja paseando amistosamente, se acercaron y le ofrecieron asilo. Sin fe más que en sí mismo, temiendo otra maldad sin merecerla, buscó la salida a carrera junto al estanque. Al mirar el agua vio un bello cisne corriendo a su par. De pronto se le hizo la luz: ¡Ya sé, aquella desnaturalizada no era mi madre, ni sus malditos hijos mis hermanos; alguien me dejó allí por error! No tengo qué justificar mis asesinatos. Es más, si alguno de estos engreídos intenta hacerme daño le pego fuego al Coto Lucena.

Al fondo del desván: A PRIMERA VISTA

Por Mitchie Martín

Aquella tarde de otoño de 1959 las nubes grises se habían apoderado del cielo malagueño. El día no invitaba a salir a la calle, pero ella tenía que recoger el traje del señor de la casa donde  trabajaba. Así que, paraguas en mano, se encaminó hacia el autobús que la llevaría desde Carretera de Cádiz hasta la Alameda Principal.

Mientras la muchacha salía del portal, los ojos verdes de un joven que andaba por allí se clavaron en ella, fascinado por su melena larga y su vestido de cuadros de talle bajo. La siguió con la mirada para saber dónde iba. Era incapaz de ignorar el mayor flechazo que había sentido en su vida. Al verla subir al mismo autobús que él iba a coger para ir a la capital encontró la excusa perfecta.

Cuando llegó a su destino, la muchacha se bajó del autobús y miró al cielo. El chaparrón era inminente, así que se encaminó a paso ligero hacia la tintorería de Calle Granada. Aunque consiguió llegar sin ver una sola gota, el pequeño local le pareció un buen refugio para la que estaba por caer.

La lluvia golpeaba el asfalto con intensidad cuando ya tenía el traje limpio y planchado en la mano. Si quería llegar a tiempo para coger el autobús de vuelta no podía refugiarse allí mucho más. Abrió el paraguas negro que su señora le había prestado y, cuando se dispuso a salir rumbo a la Alameda, escuchó a su espalda una voz masculina.

—Señorita, ¿me puedo tapar con su paraguas?

Ella, sorprendida y desconfiada, accedió.

Caminaron en silencio bajo la lluvia hasta que empezó a caer con tanta fuerza que era casi imposible seguir avanzando. La muchacha propuso que ambos se resguardaran en un portal hasta que aflojase un poco, así podría aprovechar para saber algo más del hombre que de una forma tan atrevida le había pedido compartir su paraguas.

Protegidos bajo un portal de la Alameda se pudieron presentar. Él dijo que vivía en Vistafranca con sus padres, cerca de la casa donde ella trabajaba de interina, aunque nunca se habían visto hasta ese día. Ella le repasó con la mirada y, al ver el pelo largo y rizado de aquel hombre reparó en lo marcado de sus entradas. Le vino a la cabeza la idea de que él sería mayor a pesar de que le había dicho que era del mismo año que ella.

—¡Usted seguro que está casado! —le espetó.

—Pero ¿por qué me dice eso? Le prometo que estoy soltero.

Y así estuvieron hablando un buen rato hasta que aflojó la lluvia y cada uno emprendió su camino con la promesa de volver a verse, aunque ella aún seguía algo escéptica.

Al llegar, le contó todo lo sucedido a la señora de su casa. Esta le dijo que conocía la finca del muchacho, que allí trabajaba su hermana cuidando a los niños de la finca y hablaría con ella del asunto. Saber que se enteraría de la verdad le dejó más tranquila.

Días después, su señora le contó lo que su hermana le había dicho. Se trataba del hijo del capataz de la finca de don Miguel Oliva, el tercero de cinco hermanos. Cuanto más escuchaba lo que le decía, más feliz se sentía al comprobar que no hubo ni una sola mentira en aquel portal.

Ambos comenzaron a verse hasta que se casaron al cabo de un año. Tres hijos y varias décadas de matrimonio después, él seguía sorprendiéndola con flores aunque no fuese San Valentín. Ellos se quisieron todos y cada uno de los días por encima de todo, sin que una fecha tuviese que recordárselo.

 

No sé si es la historia de amor más bonita o siquiera la más romántica. Pero para mí es la mejor historia que puedo contar este mes de febrero, porque es la historia real de cómo se conocieron mis abuelos.

Gracias, abuela, por contarme y dejarme contar esta historia. Gracias, Enrique Pérez Alameda, por su fotografía ‘Calle Trinidad’, porque ha sido la excusa perfecta para poder hacerlo.

Feliz cumpleaños, abuela.

 

Pie de foto: ‘Calle Trinidad’ de Enrique Pérez Alameda | Catálogo del Fondo Ateneo

 

‘Al fondo del desván’ es un rincón de este blog en el que el protagonista es el Fondo Ateneo. En él reseñaré las obras de la colección, les dedicaré críticas o contaré historias a través de ellas. Ha llegado el momento de conocer lo que se esconde al fondo del desván.

 

Mitchie Martín es colaboradora del Área de Artes Plásticas y Audiovisuales del Ateneo de Málaga, así como del Área de Patrimonio Artístico, donde nace este proyecto.

 

 

POESÍA SOY YO te convoca por San Valentín

¿Quieres dedicarle un poema a alguien especial?

Tráete un libro con el poema que quieras leer o nosotras te dejaremos uno.

Cupido se desboca pero no se equivoca y coge la calle de las Bocacalle, y qué mejor calle que la Compañía, la tuya, la nuestra, ¿te atreves a ser poesía?

El viernes 14 de febrero a las 21 hrs. en la puerta del Ateneo de Málaga, en Calle Compañía, 2 (junto a la plaza de la Constitución).

 

 

“POESÍA SOY YO”, en la calle con Emily Dickinson

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Somos exploradoras, buscamos el momento poético. Vamos a tu encuentro.

Pedro:

“Echo en falta esa furia para afrontar creativamente en la Literatura y en el Arte los grandes temas y personajes de esta época en que nos ha tocado vivir”.

MÁQUINAS

Texto seleccionado en el Club de Escritores “Párrafos Atenienses”, que se reúnen semanalmente en el Ateneo de Málaga

POR R. PORRAS ESTRADA

La máquina de escribir

se convirtió en atronador

y frío instrumento.

La grúa rígida de un puerto en estiba por los silos vacíos del pensamiento.

Una y otra vez. Mi zarpa mano percutaba en el yunque.

Una y otra vez. Tensando

Moldeando las palabras.

Y siempre la nada, el vacío más negro

Fuera de lugar y de tiempo.

La agarré por sus carcasas grises y la tiré a la cuneta junto a mis despojos arrugados en la papelera.

Salí sin malos pensamientos a comprar

Una tablet de oriente.

Soñando con una migración de versos digitales.

Con el final de un letargo de mi incapacidad para la poesía.

Mientras volvía, observé la calle bajo los toldos ocres empolvados.

La vida cabalgaba en patinetes.

 

 

Al fondo del desván: EL MÁSTIL

Por Mitchie Martín

El sol se está poniendo. El mar comienza a perder su calma y ya puedo oír cómo las olas rompen contra las rocas cada vez con mayor estruendo. La tranquilidad de un día soleado se transforma repentinamente en el caos de una tormenta que parece capaz de arrasar con todo. Sin embargo, a lo lejos se puede distinguir una esbelta figura que, impasible, contempla la rabia que Poseidón acaba de descargar contra los humanos.

Cuentan los marineros que se trata de lo que queda del mástil de una antigua embarcación que se hundió hace muchos años y que fue habitada por una temible criatura, a la que culpan de las tormentas que acaban en desastre.

Algunos dicen haber visto a una bella y siniestra mujer de melena azabache con cola de serpiente por piernas que secuestra a los navegantes durante las noches de temporal, seduciéndolos y llevándolos a lo más profundo del agua para nunca más regresar. Otros afirman haber sido testigos de un gigantesco monstruo fruto de la fusión entre un pez abisal y una sierpe que emerge entre la espuma de las olas si un barco se acerca a aquel enorme puntal.

Ya avanzada la noche, la luna llena brilla tanto que define con precisión el contorno de cada ola que arroja el mar encrespado. Desde aquí solo se aprecia a lo lejos la estaca inmóvil que resiste el caos que le rodea. Aquella madera y agua, nada más. Aun a sabiendas de lo que me dicen mis ojos, me embarga la sensación de que algo me vigila. Su mirada se clava tanto que siento que me quema.

El sol regresa por el Este, el mar comienza a recuperar la calma. La tormenta amaina y, como cada amanecer, el mástil desaparece.

*Pie de foto: ‘Sin título’ de Fernando Wilson | Catálogo del Fondo Ateneo

Relato inspirado por la pintura Sin título de Fernando Wilson perteneciente al Fondo Ateneo desde su donación en 1996. Se puede visitar actualmente en la Pinacoteca.

‘Al fondo del desván’ es un rincón de este blog en el que el protagonista es el Fondo Ateneo. En él reseñaré las obras de la colección, les dedicaré críticas o contaré historias a través de ellas. Ha llegado el momento de conocer lo que se esconde al fondo del desván.

Mitchie Martín es colaboradora del Área de Artes Plásticas y Audiovisuales del Ateneo de Málaga, así como del Área de Patrimonio Artístico, donde nace este proyecto.

EL ARTISTA COMO PERFECCIONAMIENTO DEL ARTESANO

Escucha el Manifiesto de la BAUHAUS después de la reciente despedida del año de su centenario

 

POR VICKY MOLINA Y PEDRO FERNÁN

Acaba de despedirse el año del centenario de la fundación de Bauhaus, la revolucionaria escuela de diseño. En sus casi quince años de funcionamiento, los más influyentes artistas modernistas impartieron clases en ella. El arquitecto Walter Gropius fue el fundador de la Bauhaus y siempre tuvo la firme intención de limar diferencias entre el artesano y el artista, así como derribar las diferencias sociales con la creatividad como puente.

Ahora puedes disfrutar de la lectura del Manifiesto de la Bauhaus de Gropius, con la dicción exaltada del catedrático de la ESAD, Pedro Fernán. Dale al Play:

 

MANIFIESTO BAUHAUS

“¡El último fin de toda actividad plástica es la arquitectura!

Decorar las edificaciones fue antaño la tarea más distinguida de las artes plásticas, que constituían elementos inseparables de la gran arquitectura. Actualmente presentan una independencia autosuficiente de la que solo podrán liberarse de nuevo a través de una colaboración consciente de todos los profesionales.

Arquitectos, pintores y escultores deben volver a conocer y concebir la naturaleza compuesta de la edificación en su totalidad y en sus partes. Sólo entonces su obra quedará de nuevo impregnada de ese espíritu arquitectónico que se ha perdido en el arte de salón. Las viejas escuelas de Bellas Artes no podían despertar esa unidad, y como podrían hacerlo si el arte no puede enseñarse. Deben volver a convertirse en talleres.

Este mundo de diseñadores y decoradores que sólo dibujan y pintan debe convertirse de nuevo en un mundo de gente que construye. Cuando el joven que siente amor por la actividad artística vuelva a comenzar como antaño su carrera aprendiendo un oficio, el artista improductivo no estará condenado a un ejercicio incompleto del arte, pues su pleno desarrollo corresponderá al oficio, en el cual puede sobresalir.

¡Arquitectos, escultores, pintores, todos debemos volver a la artesanía! Pues no existe un arte como profesión. No existe ninguna diferencia esencial entre el artista y el artesano. El artista es un perfeccionamiento del artesano. La gracia del cielo hace que, en raros momentos de inspiración, ajenos a su voluntad, el arte nazca inconscientemente de la obra de su mano, pero la base de un buen trabajo de artesano es indispensable para todo artista.

Allí se encuentra la fuente primera de la imaginación creadora. ¡Formemos pues un nuevo gremio de artesanos sin las pretensiones clasistas que querían erigir una arrogante barrera entre artesanos y artistas! Deseemos, proyectemos, creemos todos juntos la nueva estructura del futuro, en que todo constituirá un solo conjunto, arquitectura, plástica, pintura y que un día se elevará hacia el cielo de las manos de millones de artífices como símbolo cristalino de una nueva fe”.

 

Pedro Fernán es Catedrático de la Escuela de Arte Dramático de Málaga.

Vicky Molina coordina el Blog del Ateneo y el Grupo Literario BOCACALLE

 

BOCACALLE GRUPO LITERARIO

 

CUENTO DE NAVIDAD

Por Mitchie Martín

La noche anterior había sido más divertida que otras.

Nochebuena siempre animaba especialmente el hall y a Mara le encantaba ver cómo pasaba la gente. De hecho, los días en los que la cosa estaba más parada y no había muchos huéspedes en el hotel se aburría mucho. Entonces siempre recurría a sus libros.

Le gustaba observar a las personas. A veces alguien le saludaba o le sonreía, aunque normalmente ni siquiera se daban cuenta de la presencia de la niña que clavaba la mirada en ellos desde uno de los sofás de al lado de la recepción.

Primero, les analizaba con sus enormes ojos verdes. Luego, imaginaba cómo serían sus vidas: por qué se alojarían allí, con quién iban a encontrarse cuando salían por la puerta o incluso fantaseaba sobre cómo se ganaban la vida.

Había visto muchos árboles de Navidad. Cada hotel lo decoraba de una forma completamente diferente al de los demás. Si daba con algún empleado agradable donde se estuviera quedando, le pedía por favor que le dejase ayudar a poner las bolas de la parte de abajo. Las que tenían purpurina eran sus favoritas. Nunca le dejaban subirse a las escaleras para adornar las ramas más altas ni poner la estrella, pero a ella le daba igual, le bastaba con participar.

Creía que el árbol era cosa de hoteles y centros comerciales. Las pocas veces que había estado en su casa por Navidad no había visto ninguno y, como estudiaba con una profesora particular, no tenía amigos a los que preguntar. Tampoco solía hablar con desconocidos, pero, una vez, el hijo pequeño de unos huéspedes en uno de los hoteles en los que había estado le dijo que ellos también ponían un abeto en el salón de su casa. Mara no terminó de creerle. ¿Cómo iba a meter un árbol tan grande en una casa? O le estaba mintiendo, o el niño tendría que vivir en una mansión gigantesca.

La mañana del 25 de diciembre era su momento favorito. Veía a los niños correteando por todo el edificio con sus juguetes nuevos y a los mayores luciendo la ropa que les había traído Papá Noel.

Cuando su madre se acordaba, le dejaba un regalo en la cama de la habitación, aunque nunca acertaba con el contenido. Ella pensaba que, como nunca se habían visto en persona, el señor de la barba blanca no la conocía muy bien y que por eso no le ponía mucho cariño a lo que le mandaba, así que mejor no se hacía ilusiones.

Cuando se despertó aquella mañana, Mara no encontró ningún regalo en la cama vacía de al lado. Solo había un pijama arrojado de forma apresurada y una agenda abierta con un sinfín de citas escritas en la página del día.

Rauda y veloz, la niña se calzó sus zapatillas de conejitos amarillos y bajó en pijama al hall saltando las escaleras de dos en dos. Llegó a la recepción, se sentó en el suelo a los pies del árbol y allí se quedó toda la mañana, viendo con una sonrisa de oreja a oreja cómo todo el mundo disfrutaba de sus regalos. Así le hacía feliz a ella pasar su Navidad.

 

‘Al fondo del desván’ es un rincón de este blog en el que el protagonista es el Fondo Ateneo. En él reseñaré las obras de la colección, les dedicaré críticas o contaré historias a través de ellas. Ha llegado el momento de conocer lo que se esconde al fondo del desván.

Mitchie Martín es colaboradora del Área de Artes Plásticas y Audiovisuales del Ateneo de Málaga, así como del Área de Patrimonio Artístico, donde nace este proyecto.

Foto:  ‘Sin título’ de María del Carmen Gordillo Romero | Catálogo del Fondo Ateneo

“POESÍA SOY YO” ya está en la calle

 

Ya hemos lanzado el proyecto POESÍA SOY YO. Lectura de poemas en la calle. ¡Tú puedes ser el siguiente! Publicaciones cada jueves y sábado.  @poesiasoyyo_bocacalle

También puedes seguirnos en Instagram:

https://www.instagram.com/p/B6GuNPBi5Ha/?utm_source=ig_web_copy_link

 

POESÍA SOY YO es una iniciativa de fomento a la lectura de BOCACALLE grupo literario: Ada Valero, Vicky Molina, Lidia Bravo, Christine Félix, María Luisa Balaguer, Cris Miranda, María Victoria Pérez y Mati Morata.

 

Hilario

“Hay dos cosas que me aburren infinitamente: las películas y los libros. Una vez leí una novela y la terminé con mucho esfuerzo: “El hombre que se enamoró de la luna”. Soy psicólogo y estilista. Y un paranoico del cuerpo humano. Con lo que más disfruto es con ver a la gente moverse, por eso hago una ropa que permite ver la forma de tu cuerpo y el movimiento. Soy un obseso de las matemáticas. En mi peluquería lo que hago es corte y punto, a favor del pelo, según la proporción y dimensión del cráneo, así no te tienes que peinar”.

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500 años sin Leonardo

Les invitamos a escuchar el Soneto moral del maestro del Renacimiento, Leonardo Da Vinci (1452-1519) de la mano del virtuoso de la voz, Pedro Fernán. Celebremos así quinto centenario de la muerte del genio florentino. Pinche aquí:

 

Soneto moral

Quien quiera lo imposible, otro pretenda;

que es lo imposible pretender locura.

Sabio es el hombre, pues, cuando sin cura

de lo que no ha de ser se desentienda.

Eche a saber, poder o ansiar la rienda,

pues es dolor cuanto el deseo procura;

y así puede tan solo esta atadura

llevar la razón fuera de su senda.

No siempre se ha de ansiar lo que se puede,

que amargo el dulce al fin se vuelve presto:

yo al tener lo que ansié ya lloré en breve.

Así, pues, tú lector, en esto cede:

si a ti quieres ser bueno, y caro al resto;

quiere siempre poder lo que se debe.

Por Vicky Molina y Pedro Fernán

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