A TRAVÉS DEL ESPEJO Y EL DIABLO QUE ENCONTRÉ ALLÍ

SECCIÓN AL FONDO DEL DESVÁN

Por Mitchie Martín


«Inyección total de «Gerovital»
demoledor de bien, difusor del mal
apodérate, atrévete
nigromántico, necrofílico
miedo, miedo
solo los cobardes tienen miedo
miedo, miedo
nervios de nylon que me dan miedo
sueños, sueños
danzas peligrosas en mis sueños
vete, vete
ácido aliento de la muerte.
»


 La voz de Tino Casal resuena en mi cabeza mientras mis ojos se pierden en el ‘Espejo’ de Chema Lumbreras.

Al otro lado un diablo me clava la mirada mientras baila sobre las llamas del infierno. Su expresión es burlona, desafiante. Cierro los ojos durante un momento y los vuelvo a abrir. Cuando mi atención se enfoca de nuevo en la criatura me doy cuenta de que está quieta. De hecho, acabo de darme cuenta de que carece de rostro.

A pesar de su pequeño tamaño es una obra que da una increíble sensación de inmensidad conforme más te vas acercando, un diminuto balcón donde asomarse a un abismo azul. Sus llamas nada tienen que ver con el rojo infierno que todos tenemos en nuestro imaginario, pero no dejan de tener un significado oscuro. Ese color simboliza paz, meditación o melancolía en Occidente, pero en Oriente representa la muerte. Un color que sirve como disfraz de cordero a este lobo: un infierno con una apariencia casi inocente.


«Yo te invoco Satanás
no me aburras más
booz adonais lux tenebroe
perderos en la Atlántida
aléjate, esfúmate
perderos en la oscuridad.
»

 

Esta obra se quedó fuera de la selección de su creador, Chema Lumbreras, dentro de una serie sobre el concepto del espejo para una muestra que presentó en la antigua sala de la Diputación de Málaga.

Una exposición fruto de la experimentación del artista durante la búsqueda de sí mismo, cargada de humor e ironía como dictaban los cánones de finales de los ochenta. Fue un delirio total. Incluso su catálogo fue escrito por un amigo de juergas del artista. ¿El resultado? Un texto con la misma cordura que la exhibición de la que hablaba: ninguna.

No es una obra que se tome en serio a sí misma, tampoco lo fue la exposición para la que fue realizada y en la que jamás participó. Todo esto le otorga un aura muy kitsch que le da un sabor especial tanto por su estética como por la historia que le rodea.

¿De verdad que no tenía rostro? Juraría que lo he visto.

 

«Infusión mortal de «Pentotal»

diana la iguana, mecánica rana
apodérate, atrévete
psicofónico, «espídico»
miedo, miedo
hoy los niños ya no tienen miedo
miedo, miedo
nervios de nylon que me dan miedo
sueños, sueños
danzas peligrosas en mis sueños
vete, vete
ácido aliento de la muerte.
»

 

Los espejos, más allá de ser objetos banales, son jueces que muestran tanto la luz como la oscuridad de quien se refleja. Aunque peores jueces somos nosotros mismos delante de ellos. En el momento en el que nos enfrentamos a nuestro “yo” del otro lado comienzan a brotar las sombras hasta rebosar por encima de todo lo demás.

La obra se llama ‘Espejo’, y ¿quién no es capaz de verse reflejado en éste en algún momento de su existencia? Probablemente no haya un mejor análogo del ser humano que el mismísimo diablo. Un individuo pecador por antonomasia, incluso para las religiones es así. Si nos paramos a pensar, para las religiones occidentales Satanás no es otra cosa que la personificación de la naturaleza del ser humano, la misma que arrancó a Eva y Adán del idílico paraíso del Edén.

La propia narración del origen de esta temible criatura da las claves para formular esta afirmación tan atrevida. Lucifer se rebeló contra Dios porque no quería estar bajo su yugo, el de la dictadura del “bien” entendido a través de esta figura de perfección. Con este razonamiento por bandera reunió un ejército de ángeles que estaban de acuerdo con sus pensamientos y comenzó la lucha. Al perderla, porque era evidente que no iba a ganar en esta historia otro bando que no fuese el del Todopoderoso, es desterrado al abismo junto a sus soldados. ¿Por qué se les expulsa? Porque han sido humanos. Han tenido la osadía de desarrollar un pensamiento propio y el hacer caso a su curiosidad les ha llevado a la rebelión, y ya sabemos todos qué pasa cuando se cuestiona a la Iglesia seas ángel o seas humano.

Este espejo es capaz de desnudar la parte más profunda de tu ser, ¿te atreves a mirarte en él?


«Yo te invoco, viejo loco
no me comas el «coco»
azufre, incienso, cenizas, sal
«va de retro” Satanás
inyección de «Pentotal»
y punto final.
»

 

 

(Relato inspirado por la obra ‘Espejo’ de Chema Lumbreras, realizada en 1989 y posteriormente donada al Ateneo de Málaga, así como por la canción ‘Miedo’ de Tino Casal, que me he tomado la libertad de reproducir en mi escrito como parte de la atmósfera narrativa).

 

‘Al fondo del desván’ es un rincón de este blog en el que el protagonista es el Fondo Ateneo. En él reseñaré las obras de la colección, les dedicaré críticas o contaré historias a través de ellas. Ha llegado el momento de conocer lo que se esconde al fondo del desván.

 

Mitchie Martín es colaboradora del Área de Artes Plásticas y Audiovisuales del Ateneo de Málaga, así como del Área de Patrimonio Artístico, donde nace este proyecto.

 

*Pie de foto: ‘Espejo’ de Chema Lumbreras | Catálogo del Fondo Ateneo

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