Desde Chókwè, por Ana María Chamorro Rodríguez

Hospital Carmelo, Chókwè (MOÇAMBIQUE)

7 de mayo de 2017

Chókwè es un municipio con más de 70.000 habitantes en el distrito de Gaza al sur de Mozambique. El idioma de la población de la zona es el Shangana y el idioma oficial el Portugués. Estoy intentando aprender un poco los dos aunque mi prioridad quiero que sea el Shangana. Recuerdo el K’iche’, me sorprendió mucho porque es un idioma muy plástico: el significado de abuelo es una imagen, la del niño o la niña agarrados a la oreja de su abuelo; el significado de hijo e hija es la del peso que llevo en mi espalda al cargarlos; el número 20 significa una persona completa con todos sus dedos de manos y pies, 20 (winaq’) también significa una persona completa en el sentido de madurez,… es un idioma muy sensorial que me acercó un poco a la manera que la población tiene de vivir y de relacionarse con el otro. El Shangana será otra historia… supongo. De momento, no encuentro libros ni material escrito de aprendizaje, lo que estoy aprendiendo lo hago a pie de cama del hospital, apuntando en una libreta los sonidos. El contexto hace que me centre más en las partes del cuerpo y en las dolencias…. percibo que a la gente le agrada que quiera aprender su idioma, así que ahí voy… lenta, pero sin pausa.

Mi aterrizaje ha sido directamente dentro del hospital-orfanato-granja con huerto y árboles frutales Carmelo. No sé si decir que ha sido forzoso… o más bien sin pista de aterrizaje. Este hospital es uno de los dos hospitales del municipio, coordinado con el ministerio de salud, dirigido por la población local y gestionado por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul que llevan en el país más de 40 años. El hospital está especializado en Tuberculosis y VIH aunque atienden cualquier problema de salud de forma gratuïta.

El centro hospitalario es como un monasterio… la kurula o zona de ingreso tiene 120 camas (100 para adult@s y 20 para niñ@s) dipuestas alrededor de un claustro donde la gente pasea, se estira en el suelo a descansar, ve una película por la noche en una pantalla que hay en el centro del claustro y algún niño juguetea haciendo rodar el plástico del esparadrapo…

Después de ir rotando por diferentes lugares del hospital, de momento, estoy ubicada en la “Sala de Observaçao”. Es una doble sala: una parte con 8 camas para las personas que llegan y necesitan atención urgente y probable ingreso, y otra, para realizar las curas ambulatorias y urgentes. Cada día llegan unas 150 personas a las consultas externas, y se ingresan casos de infecciones oportunistas como la tuberculosis (en muchos casos multirresistente), neumonías y otras complicaciones debidas a estadíos muy avanzados del VIH, complicaciones por la malaria y problemas cardiovasculares entre otros problemas. Ha habido días, que ha llegado tanta gente grave que en cada una de las camas de la Sala de Observaçao se han ubicado dos personas y el resto en sillas. Estas primeras semanas han sido de aprendizaje, y las que vienen también (tengo buenas maestras), pero ahora, ya empiezo a ser un poco más autónoma, menos patosa, estar más cómoda con las técnicas y el escaso material. Sé que mientras sólo esté pendiente de hacer bien los protocolos de intervención y las técnicas, se me van a pasar por alto muchas otras cosas…. Por ejemplo, el otro día llegó un joven de 30 años con tuberculosis, deshidratación y caquexia por el avanzado estado del VIH (ninguna célula CD4), tomé constantes, puse un catéter con suero, analítica, la medicación por protocolo y continué con otro paciente. Después de unas horas, cuando llegó el médico, confirmó el ingreso y miré al paciente…por primera vez le vi una importante infección en los ojos que le impedía abrirlos y que debía incomodarle mucho. Le limpié los ojos y los abrió mientras me preocupaba por la cantidad de gasas que estaba utilizando. Murió de camino a su cama de ingreso. Su nombre, Leonardo Francisco.

Estoy preparando un pequeño informe con mis primeras observaciones sobre el seguimiento de la infección por el VIH. El trabajo que se realiza es de mucha calidad a pesar de las desigualdades importantes que tienen que ver con el acceso a la medicación y a las pruebas necesarias para su seguimiento. Lo quiero enviar a mis compañer@s de la Fundació Lluita contra la Sida en Can Ruti para ver qué opinan y qué opciones ven.

He mirado la limitada medicación que hay para el VIH, está fabricada en la India. Es cierto que la India es la farmacia de medio mundo. Este acceso a la medicación es gracias a la Ley india de Patentes que fue fruto de observar lo que ocurría con un gran número de nuevos fármacos que llegaban al mercado del mundo desarrollado. Éstos fármacos no eran (ni son) genuinamente nuevos, sinó réplicas o formas nuevas de fármacos conocidos. Después de agotar el tiempo de la patente, realizan una modificación menor en la fórmula para solicitar otra patente, y así prolongar la vida de la patente y el monopolio. Es una estrategia habitual. La Ley india de Patentes no autoriza nuevas patentes si la nueva molécula no es significativamente más eficaz que la previa. Por lo tanto, la medicación que llega a África, América Latina y Ásia es la versión genérica fabricada en la India de los fármacos a los que la ley no permite renovar la patente. Gracias a ésto hay mínimamente tratamiento para el VIH aquí, sino, aún no habrían llegado los antirretrovirales. Aún así, la medicación que llega aquí es para muchas personas insuficiente, son necesarias nuevas familias de fármacos menos tóxicos (que ya existen desde hace años en Europa) para tener además más alternativas cuando el virus ya es resistente a los fármacos habituales.

Aquí anochece poco después de las 17:30h, y a esa hora recomiendan no salir de casa. Tengo tiempo para leer bastante, ahora tengo muchas ganas de empezar un libro 117 días de Ruth First (1925-1982), una mujer periodista y activista sudafricana que narra sus experiencias, reflexiones y análisis durante sus días en prisión. Fue asesinada durante su exilio en Mozambique. El libro está en formato digital bajo licencia Creative Commons que permite libre descarga (por si alguien más quiere leerlo y después comentarlo ;)).

En un par de días tengo que salir del país para sellar el pasaporte y volver a entrar (4horas de ida y 4horas de vuelta), podré ver un poco más el área del Limpopo que es el río más caudaloso de la zona y la llanura de la sabana con el perfil de las acacias.

Un abrazo. Ana

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