El primer otoño sin Romero Esteo

Por LOLA ACOSTA

Los años 70 vienen marcados por el “Nuevo Teatro Español” donde encontramos figuras de relevancia y una andadura renovadora  para el mundo teatral de nuestro país. Encontramos en este grupo a dramaturgos de la talla de Francisco Nieva, Miguel Narros, Fernando Arrabal o Luis Riaza, entre otros y, por supuesto, destacable dentro del panorama nacional, pero esencialmente malagueño, a Miguel Romero Esteo, que desarrolla  gran parte de  su labor intelectual y trayectoria profesional  en nuestra ciudad.

El pasado 23 de septiembre de 2019, Miguel Romero Esteo habría cumplido 89 años, en conmemoración de su nacimiento, la asociación que lleva su nombre presentó el “Otoño Miguel Romero Esteo” en el edificio neo-mudéjar, sede de la actual Sala Rectorado de la Universidad de Málaga, ubicada en el Paseo del Parque. Este  acto-homenaje fue llevado de la mano de un grupo de personas que lo admiraron y luchan por preservar su memoria.

Carlos de Mesa y la Vicerrectora Doña Tecla Lumbreras presidieron un acto la pasada semana con textos, contextos, palabras e imágenes contenidos en la vida y dramaturgia del escritor, que comenzó su andadura en Málaga allá por años 70-80, tras un recorrido por festivales nacionales e internacionales, en una época difícil para la creatividad bajo la Dictadura franquista, que prohibió algunas de sus obras, mientras “Pontifical” iba pasando de mano en mano de forma clandestina.

El acto conmemorativo del pasado 23 de septiembre finalizó con un inesperado y original concierto dirigido por D. Luis María Pacetti, la soprano Lourdes Martín Leiva y el cuarteto de cuerda  de la Orquesta Málaga Camerata,  ya que los estudios musicales de composición, órgano y piano de nuestro autor  quedaron plasmados en la musicalidad de sus textos.

Se declamaron fragmentos completos, dando detalles de la terminología musical dentro de la obra de Miguel Romero Esteo y la inclusión de breves partituras en algunos de sus libros, las cuales fueron interpretadas, reviviendo “el espíritu de Miguel”, que estuvo presente durante todo el acto. Una investigación que está siendo llevada a cabo por dos grandes nombres de la lírica malacitana: la soprano Lourdes Martín y el tenor Luis Paccetti.

Si hubiese que describir la obra de Miguel Romero Esteo con algún calificativo, probablemente tendríamos que utilizar términos tales como estrafalarios inclasificables, rebeldes ditirámbicos, esperpénticos e histriónicos, pero sobre todos estos nos quedamos con su imagen humana y su carácter poético, que a pesar de desplantes y silencios se hizo fuerte en su propio camino.

La asociación pretende reafirmar su pensamiento, dada la cantidad de ideas y propuestas que surgen de su creación literaria. Éste pretende también ser el primer otoño que se continúe cada año que nos permitan aprender lo más posible sobre sus disciplinas creativas.

 

Miguel Romero Esteo flirteó, principalmente en sus comienzos, con la poesía con las denominadas “Hierofanías”, dado el marcado acento rítmico de su personalidad, era, pues,  una poesía llena de ritmo y sarcasmo, pero realmente fue el teatro el género literario que lo llegó  a absorber en su última etapa, no en vano fue premio Europa por su obra “Tartessos” y oyéronse voces y comentarios sobre la propuesta de este dramaturgo para el Nobel.

Su legado destila una manera radicalmente personal y diferente de entender desde la escritura a la propia vida. La suya fue una labor creativa abocada a una acogida desigual e intermitente.

No olvidemos que a pesar de la clandestinidad de su obra en nuestro país, “Pontifical” había sido traducida al alemán y puso a Romero Esteo a compartir el prestigioso sello de la editorial Suhrkamp con Samuel Beckett, Bertolt  Brecht o Peter Weiss.

Basta con recordar  las palabras pronunciadas por Fernando Lázaro Carreter en su etapa como presidente de la Real Academia Española de la Lengua: «No hay que olvidar que en algunas de las obras de Miguel Romero Esteo están algunas de las cumbres de la literatura europea de todos los tiempos”

Dado su nacimiento un 23 de septiembre y su fallecimiento un 29 de noviembre, será éste  el período de tiempo otoñal en que se desarrollarán una serie de eventos ya comenzados el 23 de septiembre y que proponen la Universidad de Málaga en colaboración con la Asociación Miguel Romero Esteo (http://asociacionmiguelromeroesteo.es/)

Personalmente, tuve la suerte de “no ser alumna” suya de la universidad, aunque sí de formar parte de aquellas originales aulas de poesía y teatro, así como de conocer en primera fila la arquitectura teatral que urdió en torno a sus grotescomaquias en aquellos  continuos ensayos de “Ivoña, princesa de Borgoña”, porque, eso sí, siempre estábamos inmersos en algún proyecto que mantenía viva la vena cultural de la ciudad en aquellos años en que el conocimiento de las artes y las letras se vertebraba a en torno a “los comedores universitarios”, cuando aún esa cultura no era institucional sino casi, me atrevería a decir,  “underground”. La Universidad aún no tenía Campus, las facultades estaban diseminadas por la ciudad y la creación se fraguaba en torno al patio de San Agustín, Facultad de Filología.

Podíamos pasar jornadas enteras en festivales de teatro venidos de todas partes de la geografía española con las mejores compañías y representaciones del país.

Miguel Esteo creó posteriormente el famoso Festival Internacional de Teatro, que nos dio a conocer la cara de la fama mundial en compañías de teatro traídas desde cualquier rincón del universo: Marcel Marceau, Lindsay Kempt y su  “El sueño de una noche de verano”, oímos los cascabeles del Katakali, y el incienso del Nepal, o el teatro negro de Praga.

Nos preguntábamos misteriosamente: ¿cómo lo habrá conseguido?

Málaga fue una ciudad culta por excelencia de la mano de Miguel Romero Esteo quien, junto a sus ediciones, de entre las cuales recuerdo “Cuadernos de la marinería” o los “Cuadernillos del grumete”, entre otras, nos tenía embelesados a los jóvenes  interesados por la cultura.

La travesía del escritor, que tan presente tuvo a Málaga en sus textos y tanta poesía o teatro enseñó en sus talleres de la UMA, se caracterizó por su capacidad innata para, en una dirección u otra, no dejar indiferente a nadie.

Confío en la asociación y en su empeño de que  en que  este ciclo de actividades se prolongue la estela de una figura genial como el epílogo vital de este dramaturgo.

 

LOLA ACOSTA es colaboradora de la Vocalía de Feminismo

 

*Pie Primera foto: Foto-montaje Romero Esteo (Las tardes de Atenea). Fuente: Asociación MRE

*Pie Segunda foto: “La Oropéndola” se representó en el Teatro Echegaray en 2016

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