¿Enseñan a leer y escribir las escuelas?, por Mª José Serván Núñez

El pasado jueves, 12 de febrero, dentro del Ciclo Hablando de Educación, tuvimos un sugerente encuentro con Rosa Caparrós, asesora del Centro de Profesores de la Axarquía, maestra de Infantil y Primaria e investigadora desde la teoría y desde la práctica del aprendizaje y la enseñanza de la lectura y a la escritura. Ella nos propuso el estimulante tema de “¿Enseñan a leer y escribir las escuelas?”.

Rosa Caparrós, maestra de Infantil y Primaria.

Rosa partía de la hipótesis de que las escuelas actuales no enseñan a leer y escribir y para demostrarlo nos llevó a través de la apasionante trayectoria de investigación que ha seguido en los últimos años. Partiendo de la base de que el 85% de los docentes usan el libro de texto como único recurso, el primer paso era analizar los libros de texto. Fue así como Rosa, partiendo de su propia investigación y de los trabajos de otros autores y otras autoras, se dio cuenta que los libros de texto de Educación Infantil, entienden leer y escribir como discriminación visual y auditiva, grafomotricidad y copia. En ningún momento ofrecen textos con sentido ni piden al alumnado que se exprese por escrito. Llegados a la Primaria, nos demostró con ejemplos como los libros entienden la lectura comprensiva como la localización de información, y la escritura como copiar, completar frases y ordenar. En conclusión, los libros proponen tareas mecánicas y repetitivas, que no desarrollan el proceso de pensamiento y que enfatizan unas pocas habilidades simples, entendiendo la lectura como decodificación y la escritura como codificación. Son además tareas iguales para todos y todas, despreciando la atención a un alumnado diverso y único. Como consecuencia, todas estas tareas aisladas sólo son capaces de unirlas aquellos niños y aquellas niñas que tienen un contexto estimulante para ello en casa lo que plantea un problema importante desde el punto de vista de la equidad.

Llegados a este punto, Rosa nos mostró las bajas puntuaciones sostenidas en el tiempo de la población escolar española en cuanto a comprensión lectora y expresión escrita en pruebas como Escala y PISA, que entienden la competencia lingüística como la capacidad de entender y escribir textos en un contexto real. Fuimos viendo ejemplos de las pruebas donde se presentan distintos tipos de textos reales y se pide al alumnado que busque información, la interprete y la use para algo, ¿cómo íbamos a tener una puntuación mejor si los libros de texto sólo les han enseñando a buscar información y a completar frases sin sentido?

Tertulia celebrada en el Ateneo.

Entendiendo leer y escribir como procesos complejos de construcción de sentido, Rosa recordó como en Educación Infantil el currículum sólo propone una aproximación a la lectura y la escritura, por lo que los niños y las niñas no tienen que aprender a leer y a escribir. Y, una vez que llegan a Primaria, deberían aprender usando textos funcionales y escribiendo para algo, creando contextos donde sea necesario leer y escribir para hacer algo relevante y útil para el alumnado.

Pero si ya tenemos tanta evidencia que muestra que es lo que hay que hacer, ¿cuál es el problema? Rosa se adentró entonces en la dificultad de llevar a la práctica aquello que los docentes aprenden puesto que una cosa es lo que sabemos en teoría y otra cosa es lo que somos; las teorías proclamadas y las teorías en uso. Desde la teoría, puede estar claro lo que hay que hacer pero a la hora de llevarlo a la práctica nos traiciona el subconsciente construido a partir de años de socialización en una escuela que ha entendido leer como buscar información y escribir como copiar. Por tanto, nos contó cómo en su labor como asesora, recurre a procedimientos que permitan que emerja este subconsciente, para así poder cambiarlo, como las Lesson Study, una estrategia de investigación-acción colaborativa por la cual un grupo de docentes diseña en conjunto una propuesta didáctica. Esta propuesta es llevada a cabo en su aula por uno de los miembros del grupo, que se graba para que los demás lo puedan observar y, tras el análisis y la mejora pertinentes, dicha propuesta se lleva a cabo por otro miembro del grupo en otra aula. Esto ha permitido a los docentes con quienes ella trabaja crear y no sólo seguir el libro de texto, aprender a mirar al alumnado y su aprendizaje y, sobre todo, hacerse consciente de lo que no hace como le gustaría al verse mirado por otros y otras.

La interesante y apasionada intervención de Rosa provocó un vivo debate en el que los asistentes compartieron sus ideas y experiencias, sus incertidumbres y temores. Y así quedamos emplazados para el 12 de marzo en que Nati Cantero y Esperanza Utrera vendrán a compartir su experiencia con el Aprendizaje Servicio.

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