Foto y poema, de Antonia Lozano

EVOCACIÓN-INVOCACIÓN Niña presa

 

Al verte a ti

me acordé de mí.

Tú tras la reja, presa ahí.

Yo aquí, presa en mí

 

Cuándo te vi me acordé de mí:

de aquella nueva casa de más

de diez lustros. Ensueño de casa,

hermosa casa junto a la plaza.

 

Casa con patio y ventanas,

lavadero, cocina, el hogar, la casa.

Casa con dos entradas, dos puertas,

dos calles, casa mala de guardar.

 

Yo jugando en el patio estaba,

con cuatro años, no más!

Hora de la siesta, siesta,

siesta de muerte mortal.

 

Llegó él, en su natural estado:

ebrio de alcohol, odio y gozo.

Goce para disfrutar.

Yo tan solo cuatro años, no más!

Él, alto, enjuto y atractivo,

era: metrosexual!

 

Decía ser mi padre, yo lo llamaba papá,

y jugaba en su casa, en la casa parental,

en aquel día, en aquel patio, en…

con cuatro años, no más!

 

Seguro estaba de su triunfo animal.

Yo tan solo cuatro años, no más!

Y Zaz!, zarpazo al antebrazo.

Aaaay!, queébarbaridad.

 

Él, agitado por el vino, grande como Goliat,

monstruoso y desnudo quedó ante

la mirada angelical.

Y yo, yo tan solo cuatro años, no más!

 

Al verte a ti

me acordé de mí.

Tú tras la reja, presa ahí.

Yo aquí, presa en mí

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