Zarabanda, por Juan López Cohard

BELVEDERE 7-9.2014

Dos son los problemas con los que se encuentra el columnista de opinión a la hora de cumplir con sus lectores: no tener noticias sobre las que opinar y no saber sobre cual opinar por la abundancia de ellas. El inicio del otoño, que éste año nos está resultando más caliente que nunca, viene abrumadoramente cargado de noticias a cada cual más preocupante. Por esos lares del mundo, Rusia está invadiendo Ucrania de soslayo mientras la OTAN toma posiciones en Polonia y el autodenominado Estado Islámico, que cuenta ya con su Califa, anda amenazando con separarnos la cabeza del resto del cuerpo para volver a ocupar los territorios que tuvieron los omeyas en tiempos de Maricastaña, no saben que a la vida, como escribió Quevedo, “el tiempo, que ni vuelve ni tropieza, en horas fugitivas la devana”. Mientras, en los lares nuestros, continúa la zarabanda política que nos hace temer que pueda acabar en su acepción mexicana del diccionario: “zurra, tunda, paliza”.

Se me ponen los vellos de punta cada vez que leo o escucho a políticos promover “frentes”. El PP está llamando a otros partidos a formar un frente antiseparatista en Cataluña. Los frentes tienen siempre un sospechoso tinte bélico y no provocan más que el enroque en las posiciones de cada bando. La simple intentona de hacer una coalición en contra del separatismo no llevará más que a facilitar la demagógica afirmación de los separatistas de que es una coalición anticatalana, hiriendo así los sentimientos de todo catalán. La solución no pasa por hacer frente alguno, la solución del problema ha de hallarse en el cumplimiento de la ley, pero sin perder de vista que, tal como escribió el pensador alemán Lichtemberg, “la reverencia, generalmente irreflexiva, que se concede a las leyes antiguas, a las costumbres antiguas, a las religiones antiguas, es el origen de todos los males del mundo”. Si la ley vigente no da respuestas a las demandas sociales, cámbiese la ley.

El Partido Comunista Andaluz, que sigue en sus viejas trincheras, también llama a Podemos para formar un “frente popular”. No a una lógica coalición política para defender sus similares programas en las elecciones democráticas, sino un frente que alíe también a distintos colectivos, más o menos afines, no constituidos como partidos. Cuando los cauces para alcanzar unos fines políticos no son las urnas, sino la calle, el frente puede convertirse, arrastrado por la masa, en una zarabanda mexicana. Cuidado con caer en la tentación de tener miradas nuevas a través de agujeros viejos.

También la Iglesia comienza a cavar su trinchera. El obispo de Solsona llama a saltarse la Constitución porque el derecho a decidir está por encima de toda ley. No es extraño que quiera mantener su clientela. La Iglesia siempre ha contado con clérigos iscariotes que se arriman al sol que más calienta en cada momento. Hubo algunos que llevaron al Dictador bajo palio y le pusieron a Cristo una camisa azul con el yugo y las flechas en el pecho. Éste le ha colocado una bandera estelada en la mano.

 Juan López Cohard

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