¿Está el libro en crisis?

Para quienes sentimos algún tipo de fascinación por la letra impresa, la publicación de las estadísticas periódicas sobre la producción editorial implica una tentación difícil de resistir en cuanto a su análisis y escrutinio. Así, la difusión por el Instituto Nacional de Estadística (INE) de los datos del año 2009 permite disponer de una visión de la evolución del mercado editorial y ayuda a despejar una serie de interrogantes que habitualmente surgen entre los aficionados a la lectura.

¿Está el libro en crisis? Es quizás una pregunta que gravita desde hace algún tiempo, especialmente a raíz del despegue de las nuevas tecnologías, de la proliferación de canales de información y comunicación, así como del auge de otras alternativas de ocio y entretenimiento. A tenor del número de títulos publicados en España en 2009, 74.521, el segundo más elevado de la última década, uno diría que no. Sin embargo, sí se aprecia un descenso significativo en la tirada media de las ediciones, que ha pasado de 3.760 ejemplares en el año 2000 a 2.467 en el pasado año, en el que se alcanzó la cifra total de 184 millones de ejemplares (281 millones en 2005, que marca el máximo en este apartado, entre los años 2000 y 2009).

Hay otros dos aspectos clave a considerar: de una parte, ¿en qué medida las publicaciones se reparten entre nuevos títulos y reimpresiones? Estas últimas representaron casi el 15% del total (12.697 de los títulos editados); de otra, la materia de las obras editadas. Las obras clasificadas en la categoría estricta de literatura muestran una clara ventaja, acaparando un 28% del total de títulos publicados. Dicha superioridad se manifiesta más contundentemente cuando se atiende al número de ejemplares, del que representan prácticamente la mitad (48,7%), gracias a una tirada media superior a las 4.200 unidades. Esta cifra está, lógicamente, muy condicionada por las ediciones masivas de obras de éxito arrollador en el mercado.

El gráfico adjunto muestra la importancia relativa de las diferentes categorías de obras editadas. Detrás de las mencionadas obras literarias, las de ciencias, concretamente las sociales y las aplicadas, ocupan las siguientes posiciones, si bien con unas tiradas mucho más limitadas (por debajo de las 2.000 unidades). El resto de materias ofrece un menor número de títulos, pero normalmente con unas ediciones más amplias.

Si atendemos a una perspectiva regional, se observa cómo el mercado editorial está dominado por las comunidades de Madrid y Barcelona, que conjuntamente concentran el 60% de la oferta de títulos. A bastante distancia, en tercer lugar se sitúa Andalucía con un 11,5% del total. Por último, algo más de las tres cuartas partes de los títulos corresponden a textos en castellano, en tanto que los escritos en catalán se alzan en la segunda posición, con algo más de un 11%.

Sobre la base de las anteriores cifras, no da la impresión de que estemos ante el ocaso del libro, que, afortunadamente, sigue mostrando una tenaz resistencia a languidecer, incluso en una etapa de profunda crisis económica. Lo que sí parece evidenciarse, puede que también como producto de la adversa coyuntura, pero no sólo por ésta, es una tendencia a reducir el tamaño de las tiradas. A este respecto, la irrupción de las nuevas tecnologías, con la posibilidad de pedidos a medida –incluso minúsculos- y de ediciones casi instantáneas por encargo, sí está ejerciendo una notable incidencia. La drástica disminución de los costes de gestión de existencias y de los riesgos de edición abren nuevas posibilidades para el libro como producto.

También, para aquellos autores noveles, cualquiera que sea su edad, que hasta ahora habían quedado excluidos de un mercado férreamente controlado por pautas mercantiles o relacionales que, en no pocas ocasiones, llevan a desaprovechar el talento emergente o latente cuando carece de avales reconocidos.

José M. Domínguez Martínez

[Artículo publicado en en el diario digital “Ymálaga” (‘Tiempo vivo’)].

 

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