¿Por qué un manifiesto del Ateneo de Málaga? por Diego Rodríguez Vargas

La injusticia social, la pérdida de derechos laborales y la progresiva desigualdad de las personas asolan la mayor parte del planeta. La guerra, el hambre y la miseria continúan sin que las políticas encuentren solución justa y duradera. Las dramáticas expectativas de las generaciones jóvenes de España y de otros muchos países contrastan con los beneficios y los intereses de las minorías. La corrupción llega hasta las más altas instituciones del Estado mientras el avance del paro y de la pobreza se instalan en  la sociedad española ante la incompetencia y el sometimiento de la política a la economía.

Un solo parado sin prestación básica para vivir dignamente, un solo niño desfallecido por la guerra o el hambre, un excluido social, una sola mujer maltratada… son signos suficientes para afirmar con rotundidad que aún estamos lejos de la dignidad que contempla la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La falta de libertad de expresión en 101 países del mundo,   más de un millón de personas que sigue muriendo al año a causa de la violencia armada, el comercio de armas que genera 131 conflictos armados, los 12 millones de apátridas, 15 millones de refugiados, la mitad menores de 18 años, son los datos escalofriantes desvelados en el informe del año 2012 de Amnistía Internacional ante la pasividad del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Aunque el informe de Amnistía Internacional se dio a conocer dos días después de hacerse público el manifiesto del Ateneo, los alarmantes datos de años anteriores y la grave situación actual de nuestro país, me impulsaron a promover el documento “Declaración y Llamamiento del Ateneo de Málaga”, elaborado de forma rigurosamente democrática y presentado en el Ateneo  el día 21 de mayo de 2013 en un acto cargado de simbolismo, rebeldía cultural, compromiso  intelectual con la libertad y con la defensa de los derechos humanos en el mundo y de los derechos constitucionales en nuestro país, hoy cuestionados por el retroceso que de la sociedad de bienestar que con tanto sacrificio estábamos construyendo.

Diego Rodríguez Vargas

Presidente del Ateneo de Málaga

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