Maridar la palabra con los hechos

Este artículo debería empezar por “Buenas tardes bienvenidos hijos del Rock and Rolk” junto con el verbo maridar. Pero dejando a un lado el plagio a Miguel Ríos, a nadie se le escapa que maridar significa unir en matrimonio, pero dicho aquí pretendo que entendamos lo bien que pega un vino con una tapita de la gastronomía malagueña y también que de las cosas hay que hablar, pero sobre todo hacer, realizar las cosas que se dicen o que se acuerdan.
Este preámbulo viene a cuento por el ciclo “Cultura Alimentaria y Ciudadanía en el Ateneo” que acaba de terminar el pasado 11 de mayo y que el verbo maridar es una de las palabras clave que más he utilizado en mis ocho presentaciones de cada conferencia. Pero además ha sido la acción más practicada en cada mes, desde octubre a mayo, haciendo coincidir cada una de las conferencias con unas viandas y unos vinos, eso sí, todos ellos de nuestra tierra, dado que La Carta Malacitana, organizadora de estos eventos ateneistas, los ha realizado haciendo converger la teoría de defender nuestros productos agroalimentarios endógenos y provinciales con la práctica de degustarlos mes a mes.
También con el más profundo agradecimiento a todos quienes han hecho posible con su generosidad, que casi mil personas degustemos tapitas y vinos de nuestra tierra, pues al Presidente de La Carta Malacitana, Manolo Maeso que con Jesús García Gallego, -enólogo, vinatero y tesorero- fueron los que comprometieron a quienes han hecho llegar, mes a mes, las viandas y los caldos que nos han procurado aumentar el sentido identitario con nuestra cultura gastronómica malagueña. Agradecimiento a la participación de dos organismos autónomos de ámbito regional, uno de ámbito comarcal, tres consejos reguladores, cuatro asociaciones relacionadas con lo alimentario, cinco empresas agroalimentarias, cinco empresas de restauración y siete bodegas. Un total de treinta y cuatro entidades jurídicas nos han apoyado.
No quiero pecar de inmodestia, por ser el coordinador del ciclo, pero lo he oído de los demás y es justo decir que en conjunto el ciclo de “Cultura Alimentaria y Ciudadanía en el Ateneo” ha sido un éxito, no tanto por mi aportación, sino, sobre todo, por la acogida demostrada en la asistencia a cada conferencia, que incluso en una noche de perros, el 12 de enero, cayendo chuzos de punta comparecieron sesenta personas. Gracias, sinceras, a todas y cada una de las personas que nos han seguido. No me perdonaría si no dijera que la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía y el Instituto Europeo de la Alimentación Mediterránea han patrocinado el ciclo.
Éxito también en dimensiones políticas, no sólo por la participación de cuatro delegaciones provinciales de la Junta de Andalucía, un área de la Diputación Provincial y el mismísimo Alcalde de Málaga, que además de oír sus políticas alrededor de la cosa, han dado un espaldarazo a la Cultura Alimentaria. Pero el éxito en lo político y social no es sólo por la presencia de representantes de instituciones públicas sino por la propuesta de Pacto por la Cultura Alimentaria Malagueña que hiciera Miguel Esteban Martín Montero en su ponencia, que el 3 de mayo se convirtió en Moción Institucional de todos los grupos políticos: Socialista, de IU-CA Los Verdes y Popular de la Diputación Provincial a quienes debemos reconocer públicamente, en sus representantes, el interés y el espíritu de concertación a los señores D. Salvador Pendón Muñoz, D. Miguel Esteban Martín Montero y D. José Francisco Salado Escaño, respectivamente. Sin su colaboración y su generosidad política habría sido imposible llegar a esta sabia posición común.
El Pacto por la Cultura Alimentaria Malagueña, La Carta Malacitana quiere que corra por la provincia como se expande una mancha de aceite virgen de oliva, poco a poco, pero dejando mancha indeleble, que signifique que todos los plenos municipales se sumen al pacto, pero además que sus actos, si es el caso, lo acompañen con productos y caldos de nuestra provincia y elaborados a nuestra manera gastronómica.
Amenazo que el curso que viene continuaremos con la tercera etapa del ciclo y para esa ocasión daremos la palabra a organizaciones sociales y profesionales relacionadas con la cultura alimentaria.
No puedo terminar esta comunicación sin agradecer al Ateneo de Málaga la hospitalidad demostrada y hacerlo a todos y cada uno de los miembros de la Junta Directiva. Siempre maridando la palabra con los hechos.
Manuel Sánchez Vicioso.
Vocal de Cultura Alimentaria
del Ateneo y de la Carta Malacitana.
DSC02559Este artículo debería empezar por “Buenas tardes bienvenidos hijos del Rock and Rolk” junto con el verbo maridar. Pero dejando a un lado el plagio a Miguel Ríos, a nadie se le escapa que maridar significa unir en matrimonio, pero dicho aquí pretendo que entendamos lo bien que pega un vino con una tapita de la gastronomía malagueña y también que de las cosas hay que hablar, pero sobre todo hacer, realizar las cosas que se dicen o que se acuerdan.
Este preámbulo viene a cuento por el ciclo “Cultura Alimentaria y Ciudadanía en el Ateneo” que acaba de terminar el pasado 11 de mayo y que el verbo maridar es una de las palabras clave que más he utilizado en mis ocho presentaciones de cada conferencia. Pero además ha sido la acción más practicada en cada mes, desde octubre a mayo, haciendo coincidir cada una de las conferencias con unas viandas y unos vinos, eso sí, todos ellos de nuestra tierra, dado que La Carta Malacitana, organizadora de estos eventos ateneistas, los ha realizado haciendo converger la teoría de defender nuestros productos agroalimentarios endógenos y provinciales con la práctica de degustarlos mes a mes.
También con el más profundo agradecimiento a todos quienes han hecho posible con su generosidad, que casi mil personas degustemos tapitas y vinos de nuestra tierra, pues al Presidente de La Carta Malacitana, Manolo Maeso que con Jesús García Gallego, -enólogo, vinatero y tesorero- fueron los que comprometieron a quienes han hecho llegar, mes a mes, las viandas y los caldos que nos han procurado aumentar el sentido identitario con nuestra cultura gastronómica malagueña. Agradecimiento a la participación de dos organismos autónomos de ámbito regional, uno de ámbito comarcal, tres consejos reguladores, cuatro asociaciones relacionadas con lo alimentario, cinco empresas agroalimentarias, cinco empresas de restauración y siete bodegas. Un total de treinta y cuatro entidades jurídicas nos han apoyado.
No quiero pecar de inmodestia, por ser el coordinador del ciclo, pero lo he oído de los demás y es justo decir que en conjunto el ciclo de “Cultura Alimentaria y Ciudadanía en el Ateneo” ha sido un éxito, no tanto por mi aportación, sino, sobre todo, por la acogida demostrada en la asistencia a cada conferencia, que incluso en una noche de perros, el 12 de enero, cayendo chuzos de punta comparecieron sesenta personas. Gracias, sinceras, a todas y cada una de las personas que nos han seguido. No me perdonaría si no dijera que la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía y el Instituto Europeo de la Alimentación Mediterránea han patrocinado el ciclo.
Éxito también en dimensiones políticas, no sólo por la participación de cuatro delegaciones provinciales de la Junta de Andalucía, un área de la Diputación Provincial y el mismísimo Alcalde de Málaga, que además de oír sus políticas alrededor de la cosa, han dado un espaldarazo a la Cultura Alimentaria. Pero el éxito en lo político y social no es sólo por la presencia de representantes de instituciones públicas sino por la propuesta de Pacto por la Cultura Alimentaria Malagueña que hiciera Miguel Esteban Martín Montero en su ponencia, que el 3 de mayo se convirtió en Moción Institucional de todos los grupos políticos: Socialista, de IU-CA Los Verdes y Popular de la Diputación Provincial a quienes debemos reconocer públicamente, en sus representantes, el interés y el espíritu de concertación a los señores D. Salvador Pendón Muñoz, D. Miguel Esteban Martín Montero y D. José Francisco Salado Escaño, respectivamente. Sin su colaboración y su generosidad política habría sido imposible llegar a esta sabia posición común.
El Pacto por la Cultura Alimentaria Malagueña, La Carta Malacitana quiere que corra por la provincia como se expande una mancha de aceite virgen de oliva, poco a poco, pero dejando mancha indeleble, que signifique que todos los plenos municipales se sumen al pacto, pero además que sus actos, si es el caso, lo acompañen con productos y caldos de nuestra provincia y elaborados a nuestra manera gastronómica.
Amenazo que el curso que viene continuaremos con la tercera etapa del ciclo y para esa ocasión daremos la palabra a organizaciones sociales y profesionales relacionadas con la cultura alimentaria.
No puedo terminar esta comunicación sin agradecer al Ateneo de Málaga la hospitalidad demostrada y hacerlo a todos y cada uno de los miembros de la Junta Directiva. Siempre maridando la palabra con los hechos.
Manuel Sánchez Vicioso.
Vocal de Cultura Alimentaria del Ateneo y de la Carta Malacitana.

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