A José Luis Sampedro, intelectual comprometido

Fernando Arcas Cubero. Profesor de Historia Contemporánea de la UMA

Decía usted ayer en el diario Sol de España, Profesor Sampedro, hace ya más de treinta años y en un acto de este mismo Ateneo,  que la función esencial del intelectual es ser un agente de provocación en la vida colectiva, que la diferencia entre el intelectual y el sabio, o el pensador, estriba en que el intelectual es un hombre ligado a los problemas actuales y las cuestiones inmediatas, y habla más de libertad o de hambre que de cuestiones metafísicas.

Decía usted ayer que había que distinguir entre el oficio y la actitud intelectuales. Que la actitud consiste en poner en cuestión las cosas, los hechos sociales, las palabras, en resumen, una actitud inquisitiva, sin la cual desaparece la función del intelectual en la vida colectiva. Decía usted ayer que, por esencia, el intelectual debe ser antidogmático y antidisciplinario, que la disciplina no puede ser una lógica para el intelectual.

Decía usted ayer también, profesor Sampedro, que el intelectual de oficio legitima la política y el de actitud la cuestiona, y el intelectual no es buen gobernante por esa razón. El político es un hombre de acción, mientras que el intelectual señala direcciones para la acción. Que la política influye negativamente en el intelectual de oficio, sobre todo  cuando la verdad oficial es obligatoria. En resumen, que el intelectual debe provocar, desenmascarar e impulsar el cambio.

Decía usted ayer, que  no creía en la disyuntiva entre libertad y compromiso. Que el intelectual debe hacer política, señalando cauces, y que el compromiso del intelectual es ejercer su ética con libertad.

Hace más de treinta años, esta institución funcionó como el intelectual que usted describía para conseguir la democracia en España. Hoy seguimos creyendo que las ideas deben servir para cambiar el mundo en un sentido de progreso. Y si ese mundo que hoy tenemos anunciara retrocesos en derechos ganados tan sacrificadamente,  no dude usted, profesor Sampedro, de  que el Ateneo será de nuevo ese intelectual al que usted ha definido y con el que tantos le identifican a lo largo de su fructífera vida.

Muchas gracias,  felicidades y salud, profesor Sampedro.

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