Alcaldes de uno y otro lado del océano, por Jorge Andújar Escobar

Dada la proximidad de las Elecciones Municipales en toda España, y con el ánimo de quitar un poco de dramatismo a las mismas, cosa por otra parte bastante difícil, —no hay nada más que leer o escuchar las declaraciones de muchos ediles, en funciones o candidatos a las alcaldías—, quisiera traerles unos ejemplos de lo que entendían por “buen gobierno municipal” unos alcaldes de hace ya bastantes años. Ya conocen ustedes aquello de que en todos sitios “cuecen habas”, y si tienen alguna duda veamos cómo se “las gastaban” los alcaldes de unas localidades de México y España. Chiapas es uno de los estados que conforman las 32 entidades federativas de México. Cuenta con 118 municipios, y en uno de ellos se encuentra una pequeña localidad denominada Las Castañas, la cual actualmente cuenta con tan sólo siete habitantes. El 27 de febrero de 1883, el diario La Libertad de México D.F. publicaba un curioso Bando del alcalde de la citada localidad, quien ante la terrible sequía que estaba padeciendo la comarca comunicaba a los vecinos lo siguiente: “Considerando que el Supremo Hacedor no se ha portado bien con este pueblo una vez que en todo el año anterior tan solo ha caído un aguacero y que en este invierno no ha llovido y, por consecuencia, se ha perdido la cosecha de castañas de la que depende el pueblo, decreto lo siguiente:

  1. Que si dentro de ocho días no lloviese abundantemente, nadie irá a misa ni rezará.
  2. Si la sequía durase ocho días más, serán quemadas las capillas y destruidos los misales y rosarios del pueblo.
  3. Si tampoco lloviese la semana siguiente ni la posterior, se procederá a la quema de frailes y monjas, y al apaleamiento de beatas y santurrones.
  4. En cuanto al presente, se concede licencia para cometer todas clase de pecados, para que así el Supremo Hacedor sepa y entienda de una vez con quién va a tener que vérselas en lo sucesivo.

Es de suponer que los vecinos de Las Castañas tenían más de dos dedos de frente y más sensatez que su alcalde, ya que no se tuvo noticia, en las semanas posteriores, de la quema de capillas, iglesias o curas, ni de ningún tipo de apaleamiento, o quizás es que al “Supremo Hacedor” le entró pánico del terrible alcalde e hizo que lloviera a cántaros. En esta parte del Atlántico, en España, también algunos alcaldes se las gastaban “bravas” con el clero y todo lo que sonara a Iglesia, como ejemplo recordemos una disposición que tras varias propuestas y debates publicó el alcalde de Linares el 22 de mayo de 1936. “Siendo muchas las quejas y reclamaciones que se vienen recibiendo de los vecinos que habitan en las proximidades de las Parroquias de esta ciudad, molestos por el incesante toque de sus campanas, y tras estudiar el informe presentado por la Comisión de la Policía Urbana, y oídas las mencionadas reclamaciones y considerando justas las quejas formuladas, el alcalde Presidente de la Excma. Corporación Municipal, exige a los señores párrocos, que adopten de inmediato las medidas necesarias para que desaparezcan dichos ruidos molestos; en caso contrario se les gravará con una tasa de tres mil pesetas el minuto el repiqueteo de las referidas campanas”. El tema de prohibición del toque de campanas en Linares y, sobre todo, el impuesto de las tres mil pesetas el minuto, tuvo repercusión en diferentes periódicos nacionales y por poner un ejemplo, el diario ABC presentaba la noticia en su número de 24 de mayo, (pág. 41). Asimismo la revista de Madrid Cruzada Católica en su número 42 del me de junio escribía lo siguiente: “Aconsejamos al Ayuntamiento de Linares, después de felicitarle, que eleve la cuota que quiere imponer al toque de campanas de tres mil pesetas el minuto a mil duritos por el mismo tiempo, más un coche para cada concejal y un par de jamones para el alcalde”. Por supuesto, los diferentes párrocos de la ciudad decidieron silenciar las campanas de sus respectivas Iglesias antes que tener que pagar una tasa tan “cara”, y es que con lo que duran la mayoría de las veces los “repiques”, la “cosa” podía salir por un “ojo de la cara”, sobre todo porque las pesetas de 1936 valían bastante más que los euros de 2015. Claro que los dos ejemplos anteriores no tienen nada que ver con lo que publicaba a mediados del siglo XVI el regidor de la villa de Baeza, en referencia a toda la masa de asalariados, desde albañiles, mozas de servicio o jornaleros del campo: “Todos los omes e mujeres baldíos o que anduviesen pidiendo o mendigando, e labradores que han de labrar las labores e las heredades del pan e del vino, o tapiadores e peones e jornaleros e manzebos e acemileros e alquiladores e veñideros e vendimieros e vendimieras e sarmentadores e pastores e vaquerizos e amas que ovieren a criar los fijos agenos e todos los ostros serviciales que ovieren a labrar e a servir por alquilé o por soldada en cualquier manera, cuando pidan salarios mayores a los establecidos, se manda que les den por la primera vegada veynte azotes e por la segunda vegada quarenta azotes e por la tercera vegada sesenta azotes e dende adenate, por cada vegada sesenta azotes públicamente, e que ge los den cada vegada por la villa o lugar do acaescieren.” ¿Volveremos algún día a ver o sufrir algo de lo expuesto anteriormente? Escuchando como hablan muchos de los aspirantes a los sillones de los Ayuntamientos de nuestro país cuando se les “calienta la boca”, me temo que no sería tan descabellado de imaginar que ya les gustaría a algunos, eso sí siempre pensando en el bien de España y de los españoles, ¡faltaría más! FUENTES: La Libertad, México D.F. Febrero de 1883. (www.jstor.org/stable/3540413) Hemeroteca ABC, (Número del 24-mayo-1936) Hemeroteca Nacional, Cruzada Católica, nº 42, junio-1936 AHML Legajo, 2092/009 AHML. Libro de actas sesiones del Ayuntamiento. 22 de mayo de 1936 Las clases sociales en Andalucía. (www.ugr.es/~pwlac/G16_08JoseLuis_Solana_Ruiz.html ) ARGENTE DEL CASTILLO, Carmen. La ciudad de Baeza a través de sus ordenanzas. R. UCM 1987

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