Andres, por Inés María Guzmán

ANDRÉS 

 

En aquel tiempo feliz los corazones,

juventud por la nueva travesía.

 

Las campanas tañían ilusiones,

sonaban tan cercanas…

 

Las risas, Poesía.

Un clamor cada vez en las ventanas.

 

La plaza, el alboroto,

los versos su feliz monotonía,

y el porvenir  tan roto.

 

El trajín cada tarde:

Andrés cruza el espacio

y es la cera que arde.

 

Guardián de las horas,

Alma Mater, despacio

y sin demoras.

 

Ateneo de dioses que proclaman

sagrado su recinto,

gozoso y esperado laberinto

de forma y pensamiento,

de luz, de los que aman

el fruto y el sarmiento.

 

La precisa palabra y el momento.

Nada turba, y el Ágora protege.

 

La noche melancólica desteje

la claridad del día.

Dulce verbo. Feliz monotonía.

Inés María Guzmán

       Málaga, 13 de mayo de 2014  (Cena homenaje a Andrés Silva)

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