Cartas de Ana: Un pueblo que trabaja por la Paz y la Justicia

Santa María Chiquimula, 2007

 

Un pueblo que trabaja por la Paz y la Justicia

 

Niños_Patzununa. Está situado a poco más de 2.000 metros de altitud y rodeado por grandes barrancos. La población es indígena Maya-K’iche’ y su idioma es el k’iche’.

 

 “…me robaste el corazón

con una sola mirada tuya,

con uno de los hilos de tu collar.”

 

                   Cantar de los Cantares 4,9*

 

Era ya de noche cuando llegué a Santa María Chiquimula el 15 de junio de 2006, un pueblito en el altiplano con 36 comunidades repartidas por las montañas. Y cuando bajo la luna apareció el pueblo, mi corazón se descalzó…

 

Recuerdo que podía sentir amor por aquellos a los que todavía no conocía, y por aquella tierra. Sabía que ahí iba a estar durante dos años, y sin saber nada más, yo estaba feliz. Después supe que para los Mayas es muy importante, cuando se llega a un lugar para estar un tiempo, realizar una oración para pedir permiso, pedir permiso para estar ahí, sin imponer su presencia. Mostrando así un gran respeto por lo que les rodea.

El entorno es de una gran belleza, la milpa (la planta del maíz) estaba creciendo cuando llegué, su tallo fuerte y sus largas hojas daban un color hermoso a los valles. El maíz es básico en su alimentación, y está lleno de significado.

 

 

“…y moliendo entonces las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas, hizo Ixmukané nueve bebidas, y de este alimento provinieron la fuerza y la gordura y con él crearon los músculos y el vigor del hombre. De maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne: de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas. Únicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres…”

 

Popol Vuh.

 

 

Nada más llegar, mi tarea fue y sigue siendo mirar, escuchar, sentir, aprender, conocer… en definitiva, llenarme y llenarme de todo. Empecé a participar en el Equipo de Salud de la Parroquia.

 

La Parroquia del pueblo tiene diferentes proyectos desarrollados por los líderes de las Comunidades cercanas o alejadas. Todo es sorprendente en Santa María, pero especialmente su organización. Las diferentes pastorales desarrollan un gran trabajo, no he llegado a conocer todas, pero especialmente me llamó la atención: la Pastoral de la Mujer. Berta trabaja con las mujeres sobre los problemas que afecta a la mujer indígena, sobretodo la violencia que sufre; y la Pastoral de Justicia, que tiene como objetivo detectar los casos de abuso, explotación y manipulación de las grandes compañías extranjeras de energía y de minería. En esta pastoral el trabajo es muy grande, también tratan de encaminar jurídicamente a la gente que lo necesita, y como Miguel me dice muchas veces, “hay que ver cómo está sintiendo nuestra gente…”

 

 

Dentro de la Pastoral de Salud hay diferentes proyectos coordinados por el Equipo de Salud: el Programa Materno-Infantil, el Programa de Huertos familiares y la Clínica. Este año, además, se inicia la Medicina Natural y un Proyecto de Alfabetización de mujeres, este último proyecto se coordina desde Salud porque de las 490 mujeres que participan del Programa de Huertos, la mayoría no sabe leer ni escribir y con ellas se iniciará la alfabetización.

El Programa Materno-Infantil trabaja con unas 350 mujeres y con unos 450 niños y niñas entre 0 y 6 años. Estas mujeres pertenecen a 25 Comunidades. Cada Comunidad tiene su Comité de Salud, formado por Comadronas, Animadores/as de Salud, Animadores/as de la Tierra y Promotoras. Desde el Programa Materno-Infantil se capacita o da formación mensualmente a los Comités de Salud de las Comunidades. Se hace un seguimiento del peso y talla de cada niña y niño entre 0 y 6 años, visitándolos en su Comunidad cada mes, dándoles asistencia médica, alimentos y formación a las madres.

 

“La mamá empieza a platicar constantemente con su hijo, desde cuando está en su vientre. Se levanta a las tres de la mañana, hace sus servicios, sale a caminar, se encariña con los animales, se encariña con toda la naturaleza, llevando en mente que el niño lo está recibiendo. Le dice que tiene que vivir una vida difícil.”

 

Rigoberta Menchú

 

Más del 60% de los niños y niñas del Programa Materno-Infantil sufre desnutrición. Sospecho que el estado del resto de niñas y niños sin seguimiento médico debe ser peor. Hace pocos días conocí a Laura, una niña de 7 años, que ya no está en el programa, su desnutrición le hace estar tan hinchada que no puede abrir sus ojos.

Ver como se bebía un vaso de leche caliente con arroz me llenó de tristeza y alegría a la vez, y es que así siento mi corazón (cómo dicen aquí), lleno y contento, pero también muchas veces tiembla y llora. Puedo sentir presencia de Dios, continuamente, junto al dolor de la gente, y junto a su alegría, también en los momentos que estoy sola, junto a las montañas, repaso con Él tantas personas… y le doy gracias por tanta Vida.

 

El Programa de Huertos trabaja con unas 490 mujeres, de 30 Comunidades. Cada una de las mujeres cultiva un huerto familiar con hortalizas, saben que así pueden mejorar la alimentación de las niñas y niños. Dentro del huerto también plantan un pequeño botiquín de plantas medicinales.

 

 “…la mujer indígena y su relación con la tierra: entre la tierra y la madre. La tierra alimenta y la mujer da vida. Hay un diálogo constante entre la tierra y la mujer.”

Rigoberta Menchú

 

En las Capacitaciones de los Comités de Salud, se ha observado que la gran mayoría de mujeres (cerca de un 90%) no sabe leer ni escribir. Son mujeres líderes en sus Comunidades y firman con la huella de su pulgar. Es muy importante que mujeres que ya están organizadas puedan aprender a leer y escribir en K’iche’, su propio idioma. La mujer indígena tiene poca autoestima, creo que el hecho de que puedan leer y escribir el k’iche’ facilitará que conecten con su identidad, con su origen, lo valoren y se valoren más ellas mismas. Se ha realizado una consulta por Comunidad a las mujeres que tienen huerto, y la mayoría ha dicho que sí a participar del Proyecto de Alfabetización.

 

En el pueblo hay un Centro de Salud con un médico que atiende tres días a la semana y sólo por la mañana. La Clínica Parroquial se inició hace unos 15 años porque a la Parroquia llegaba cada día gente con niños muertos, solicitando servicios fúnebres. Ahora viene un médico dos días y un enfermero visita los cantones y comunidades durante la semana. Los días de consulta el dispensario se llena de adultos y niñas/os.

 

El Proyecto Educativo, desde primaria hasta el bachillerato, está ubicado en un Internado a las afueras del pueblo. Internado para que puedan estudiar los jóvenes de las Comunidades. Ahí comen y ahí duermen también. La gran mayoría de habitantes del pueblo vive lejos de él, muy lejos, hasta 25km por caminos de terracería. Las distancias se miden por horas andadas, por ser el medio más común entre la gente. Cuando visito las Comunidades puedo ver escuelas para primaria, pero no son estatales sino gestionadas por Ong’s. Más allá de la primaria que nosotros conocemos, no hay formación en las Comunidades.

Este proyecto, tiene como base todo un trabajo de Inculturación, educar desde la propia Cultura, el propio Idioma, la propia Espiritualidad, desde la propia Cosmovisión Maya… También en él es importante reconocer las situaciones de injusticia que viven, y educar desde la necesidad de organizarse y formarse para poder cambiarlas.

 

En tan solo unos meses de estar aquí, conocer todo este trabajo realizado por tantas personas, no puede dejarme indiferente. Doy gracias a Dios cada día por permitirme ser testigo de un pueblo que trabaja y lucha por vivir en paz y con justicia, que sabe y quiere organizarse, que ha vivido el dolor por la muerte de la violencia, del hambre, de la enfermedad…

Su manera de orar da sentido a mi oración diaria, y sobretodo el regalo de poder rezar juntos… en presencia de su Altar Maya. Éste simboliza el Mundo con todas sus culturas, esta  totalidad se manifiesta en esta Cruz Maya, las cuatro esquinas del universo: Norte, Sur, oriente, occidente, y el centro representado por el Corazón del Cielo y Corazón de la Tierra, Dios Padre y Madre, porque en el Mundo también está Dios presente, presente en el Corazón.

Su Espiritualidad es la energía que da fuerza a su cultura, a su compromiso con la vida y la justicia, y esa fuerza la recibo cada día para seguir trabajando.

“Fuimos hechos así,

hechos para botar

semillas en el surco

y estrellas en el mar.”

         

                   Miguel Ángel

 Asturias

 

 

Buenas noches

Ana

Haga un comentario

*