Crónica, sin fantasía, de una muestra del Ateneo en Cuba

Arribamos nostálgicos quienes asistimos, en Santiago de Cuba, a la Asamblea Extraordinaria de la Asociación Iberoamericana-Filipina de Ateneos, AIFA. Oímos la memoria de actividades de la Junta Directiva y de su Presidente, salientes ambos, José Luis José Luis Martínez Martínez, que sigue siendolo del Ateneo Jovellanos de Gijón, nuestra Asturias patria querida.

Diego Rodríguez Vargas, presidente del Ateneo de Málaga insistió en que el futuro de la asociación trasnacional pasa por las nuevas tecnologías y por el intercambio de experiencias y actividades. Lo que fue recogido por el nuevo Presidente de AIFA, que lo es del Ateneo de Santo Domingo, Licenciado Henry Megía, hombre de la cultura dominicana, en su alocución de saludo inaugural de la nueva presidencia. Previamente habíamos compartido, nuestro presidente y el que suscribe con los saliente y entrante, en el pasilleo propio de todo cónclave que se precie, la posibilidad de que el Ateneo de Málaga presidiera la AIFA, pero lo dejamos para la próxima asamblea por imperativo estatutario.

El resto de los diez días en la republicana Cuba fue coser y cantar, pasear y ronear, paladear La Habana y su centro, La Vieja y el Capitolio, La Nueva y El Vedado, El Tropican y el Hotel Nacional con sus espectáculos caribeños. Matanzas y Trinidad, Santa Clara y Varadero. El Mojito en la Bodeguita Del Medio y el daikiri en El Floridita, que inmortalizara Ernest Hemingway.

Allende los mares se vaciló poco, pero se vaciló, como rezaba esa manuscrita frase en la pared de un paladar de Matanzas a 7 pesos cubanos convertibles el menú criollo, como cinco euros y medio. Ah, y mucho son, mucho ritmo, mucha cordialidad de los cubanos, mucho cariño, mucho respeto, mucha dignidad, mucho ron Santiago, mucha cerveza Bucanero. Eso sí el precio para turistas casi como en Cádiz que es la Habana con más negritos, Cádiz es La Habana con más salero, que cantara nuestro denostado Carlos Cano.

Yolanda Ochando y Rafael Talavera con Diego y el que suscribe más trece ateneistas malagueños, nos juramos en Barajas, mientras no se perdieron nuestras maletas, que en dos años volveríamos a la siguiente asamblea de AIFA, que será en Santo Domingo de la República Dominicana. Quedáis todos invitados previo desembolso del viaje de ida y vuelta, como sucedió en esta ocasión. Os aseguro que mereció la pena y asevero que la merecerá en la próxima.

Manuel Sánchez Vicioso.
Vocal de Cultura Alimentaria, Consumerismo y Salud.

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