Días de Alción, por Juan López Cohard

BELVEDERE 10-8-2014 

Por si alguien no lo sabe, amigo lector, el alción es un ave marina a la que se le conoce vulgarmente como martín pescador; pero es mucho más interesante la acepción que tiene en la mitología griega. Alción era hija de Eolo, dios de los vientos, y se casó con Ceice, hijo del Lucero del Alba. Cuando éste pereció en un tormentoso naufragio, ella se arrojó al mar y se ahogó. Algún dios se apiadó de ellos y los resucitó convirtiéndolos en martín pescadores. Desde entonces, en los periodos en que Alción incuba sus huevos, en el nido que construye sobre las aguas del mar, Eolo deja de soplar para que reine la calma. Por eso a los periodos de paz y tranquilidad se les denomina “días del alción”.

En agosto, normalmente, la mar revuelta de nuestra vida política y económica se toma un descanso, algo que nos permite pensar en otros asuntos no menos interesantes, cuando no más importantes. La relajación nos permite ver las cosas de forma distinta, la lectura nos evade y divierte, la contemplación nos eleva y todo lo que nos rodea se vuelve más amable. Incluso las molestas moscas, o los lacerantes mosquitos, se vuelven motivos para solaz del alma; baste recordar a Machado, al que las “divertidas” moscas le “evocaban todas las cosas”, o a Luciano de Samosata que las elogiaba, encontrando el silbido de su vuelo “melodioso como las flautas”, o a Quevedo que, con su proverbial ingenio, define al mosquito como “ministril de las ronchas y picadas” e, incluso, recrea su zumbido, con la aliteración del sonido silbante de la s: “tudescos moscos de los sorbos finos”.

¿Quién, en estas fechas, se pone a pensar en las asimetrías económicas territoriales de nuestro país? Según el Consejo Económico y Social, en su memoria del 2013 recientemente publicada, el PIB per cápita del País Vasco, Madrid o Cataluña, casi duplica al de Andalucía o Extremadura. Nada nuevo bajo el sol. Tamames, en su “Estructura Económica de España”, recogía que, en 1960, los ingresos per cápita de las regiones citadas del norte duplicaban a las del sur. Ahora todos somos casi doscientas veces más ricos, sin embargo la distribución territorial de la riqueza sigue siendo la misma. Pero no son los días del alción del verano los más apropiados para calentarse los cascos con estas cosas.

Confieso que, en estas fechas, me es mucho más agradable disfrutar las noches luneras, esperando las cabañuelas, mientras recuerdo una coplilla popular que me apuntó el maestro Manuel Alcántara hace unos días, y que dice así:

Esta noche va a llover,

pues tiene cerco la luna,

esta noche va a llover,

entre los muslos de alguna.

Juan López Cohard

Haga un comentario

*