Discurso Encuentro de Ateneos Andalues 2016, por Diego Rodríguez Vargas

Sra. Consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Sr. Alcalde de Málaga, Sr. Presidente de la Federación de Ateneos Andaluces, Presidentes de ateneos, autoridades…, compañeras y compañeros ateneístas…Os aseguro que mi gratitud traspasa la cortesía porque lo hago con la emoción y el entusiasmo con el que hemos preparado el acto que hoy celebramos. Gracias de corazón. Y de forma especial a Jesús Regodón, Secretario del Ateneo, por su trabajo y su paciencia. A Victoria Abón, vocal de video creación, por la realización del vídeo de presentación del Ateneo de Málaga. Un trabajo artesanal con mínimos recursos técnicos. A Francisco Mostazo, que está en la cabina de mando, actuando de regidor. A Inma Molina, por su gestión con protocolo y con el equipo técnico del Teatro. A Domi del Postigo, conductor de primera del acto que hoy nos convoca en esta mañana de primavera. Y, por supuesto y en primer lugar, a nuestro  Presidente, Antonio Manuel Rodríguez, siempre pendiente de todos los detalles y por transmitirme ánimo en cada momento para que hoy disfrutemos del VII encuentro.

Hoy, la Federación de Ateneos Andaluces, nombra Ateneo de Honor al Museo Picasso Málaga, representando a una de las ofertas museísticas más interesantes de España.Mi enorme gratitud a Bernard Ruiz Picasso, nieto del genio universal, por honrarnos recibiendo el nombramiento. Mi felicitación a José Lebrero por su gestión en la dirección artística del Museo. Y como referentes de las Bellas Artes: el “proceso al infinito” de Enrique Brinkmann, y el“cromatismo urbano” de Luis Gordillo, dos artistas consolidados de proyección internacional, dos estilos diferentes en la abstracción del arte andaluz.

Málaga es también una ciudad de cine. Un cine que nos incita a pensar sobre la vida, que despierta el sentido crítico, haciendo visible en la pantalla la verdad sobre nosotros mismos y de cuanto nos rodea. Enhorabuena Juan Antonio Vigar, director del Festival de Málaga Cine Español y a su equipo por el éxito conseguido este año en la 19 edición. La ciudad ha sido, en abril, un gigantesco plató de actores, actrices, directores, guionistas, productores… Desde hoy, el festival de Cine Español es Ateneo de Honor de Andalucía. Y María Galiana, ateneísta de honor de Andalucía. María: los andaluces nos sentimos orgullosos de tu trabajo y de tu ejemplo de sencillez, naturalidad interpretativa y dignidad.  También los ateneístas de Málaga nos sentimos honrados con que estos nombramientos se hagan en nuestra ciudad, sumándose así a la enorme explosión cultural que vivimos en esta ciudad. Una ciudad con tres mil años de historia y un legado de culturas: fenicia, griega, ciudad romana con pleno derecho por la lex flavia malacitana…“Tierra del paraíso y ciudad de la salud de los poetas de Al Ándalus…”, ciudad barroca, ciudad romántica de los viajeros del siglo XIX… Ciudad de “la historia, la industria y el comercio”, representada en la bellísima alegoría del techo de este Teatro, obra de Muñoz Degrain y de Ferrándiz. Los dos eran maestros de la Escuela Malagueña de las Bellas Artes, actual sede del Ateneo, donde Picasso se inició en el arte de la creación más innovadora y valiente de la historia. Ciudad de Ibn Gabirol, de Pedro de Mena, de María Zambrano, Victoria Kent, Isabel Oyarzabal…Ciudad de Picasso…“Imperio de la luz, más que la tierra de los mandarines”, como la llamaba Ortega. En el siglo XIX, siglo de revoluciones en Europa y de inestabilidad política en España, el anhelo de cultura dio lugar al nacimiento de los Ateneos de Madrid, Cádiz, Barcelona, Almería, Gijón, Sevilla, Jerez de la Frontera…Y en 1920 el Ateneo Popular de Almodóvar del Río, al que siguieron la mayoría de los que hoy estáis representados en este encuentro. En 1966, nace el Ateneo de Málaga como un espacio de cultura en libertad, que el presidente Ramón Ramos definía así a principios de los años 70: “La cultura no consiste sólo en el cultivo del espíritu, sino en la inserción de una dinámica social”.  Este es el sentido de la cultura que los ateneos defendemos, dedicando, altruistamente, nuestro tiempo y nuestra inteligencia, y afrontando los nuevos retos del futuro: diálogo generacional, espacios virtuales de debate, estrechar lazos con las universidades, y la incorporación de jóvenes en los órganos de gobierno. En este emblemático Teatro Cervantes de finales del siglo XIX, defendemos, una vez más, que la cultura nos hace libres, más difíciles de manipular, más sensibles y solidarios, más exigentes con los derechos ultrajados. Más rebeldes contra el injusto desequilibrio social… Málaga, considerada por la Unión Europea una de las diez ciudades mejores para vivir, sufre como otras muchas ciudades de nuestro país, el 29% de índice de pobreza, con serio peligro de exclusión social. Pero una ciudad con 40 museos, festivales de cine, de teatro, de música…, debe conseguir que la cultura pase de ser un bien de minorías a una exigencia universal de los ciudadanos, favoreciendo el efecto multiplicador en el empleo, sobre todo, si fomentamos las industrias creativas.   Amigas y amigos ateneístas: en el  ágora ateniense, bajo la sombra de Atenea, diosa de la sabiduría, la cultura y el sentido crítico de la realidad que allí se practicaba, hicieron posible el nacimiento de la democracia. A la sombra del pensamiento ilustrado del siglo XVIII, el sentido de la filantropía y la difusión de la enciclopedia hicieron posible el fomento de la cultura en el pueblo llano. No hace mucho tiempo -50 años-, en España, la cultura era consideraba como una peligrosa forma de incitar a la crítica y en consecuencia a la insurrección…Libertad, democracia y cultura son la esencia misma del movimiento ateneísta que, hoy, en Málaga, reafirmamos con el convencimiento de que cuanto hacemos unidos por la cultura en libertad, lo hacemos también por mejorar la calidad de vida en nuestras ciudades y la dignidad de sus habitantes.  Por eso, “Es el momento de la travesía -decía Fernando Pessoa-. Y, si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos”.

Muchas gracias.

Diego Rodríguez Vargas entregando a Bernard Ruiz Picasso el premio Ateneo de Honor al Museo Picasso de Málaga

Diego Rodríguez Vargas entregando a Bernard Ruiz Picasso el premio Ateneo de Honor al Museo Picasso de Málaga

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