Eficacia y rapidez, por Juan López Cohard

BELVEDERE 4-1-2015

Siempre que puedo destino algunas monedas ahorradas a viajar. Y con frecuencia las reservo para visitar alguna ciudad europea en la que espero la entrada del año nuevo. Este 2015 me ha llegado tomando las uvas, traídas desde Málaga, en la bellísima plaza de Newmarkt que fue el conjunto barroco más bello de Europa y lo sigue siendo gracias a la reciente reconstrucción de todos sus edificios. Dresden fue la rica y noble capital del Ducado de Sajonia, conocida como la “Florencia del Norte” o “del Elba” por el río en cuya orilla se asienta. Quedó literalmente destrozada por los bombardeos de las fuerzas aéreas angloamericanas tres meses antes de terminar la guerra en 1945. Fue una destrucción atroz e injustificada en represalia por los bombardeos de Londres a manos de los alemanes. Tras la capitulación germana, Dresden quedó en la República Democrática Alemana. En esa época se restauraron algunos edificios emblemáticos, se destruyeron y convirtieron en solares muchos de los que habían resultado dañados y se alzaron otros siguiendo los cánones del constructivismo soviético.

Dresden de 1990 a 2015. A partir de la reunificación, en tan sólo veinte años ¡veinte! ha sido reconstruida íntegramente y la ciudad ha recuperado el esplendor que tuvo y mantuvo hasta su bombardeo en la Segunda Gran Guerra. Se han realizado todos sus proyectos. Solo la voluntad y el esfuerzo de un pueblo unido y solidario, que antepone los intereses de su ciudad a cualquier otro interés, ya sea político o económico, es capaz de realizar tamaña empresa. Hoy Dresden goza de una rica economía y de ser una de las ciudades más visitadas de Europa.

Acabada la incivil guerra en 1939, Málaga, debido también a los bombardeos, quedó dañada y algún edificio que otro derruido totalmente. Se comenzó la reconstrucción bajo el llamado desarrollismo. Los edificios afectados se convirtieron en solares, y los que no, también. A partir de la llegada de la democracia se realizaron notables infraestructuras y se rehabilitaron algunos edificios emblemáticos.

Málaga de 1990 a 2015. La ciudad continúa con decenas de proyectos sin realizar. Porque en Málaga cada proyecto pasa por la deliberación y discusión de: la Asociación de Vecinos correspondiente, los grupos del Consistorio, los técnicos de la Gerencia de Urbanismo y de la Consejería de Urbanismo de la Junta, los arqueólogos de uno y otra, los de Costas, interviene el Colegio de Arquitectos, las Cofradías, las Peñas y hasta el Clero, y se archiva. Décadas después, alguien lo desempolva para comenzar de nuevo el mismo proceso. Solo un pueblo desunido e insolidario es capaz de conseguir esa proeza. Desde Dresden recibo al nuevo año con la convicción de que no hay ciudad más democrática que Málaga, pero de voluntad, solidaridad, eficacia y rapidez, qué quieren que les diga, nada de nada.

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