El anís Machaquito y Linares, por Jorge Andújar Escobar

Seguro que todos ustedes saben que, en los años dorados de las minas de plomo de Linares, —en la segunda mitad del siglo XIX—, el número de establecimientos, que servían bebidas alcohólicas en la ciudad era muy numeroso, de hecho, y como ejemplo, los caminos hacia las explotaciones mineras estaban llenos de multitud de aguaduchos y puestos que servían preferentemente copas de aguardiente o anís, faena a la que se aplicaban la mayoría de los mineros, tanto a la ida al tajo como a la vuelta. La calidad de la mayor parte de estos licores era, como es de imaginar, pésima, ya que ciertamente, los mineros no ponían demasiadas objeciones, y lo que le gustaba era que el aguardientequemara la garganta y calentara la barriga; posiblemente fuera ésta una forma de aliviar sus penalidades en el interior de las oscuras galerías, y hacerles perder el miedo a los accidentes, a las enfermedades y lógicamente a la muerte. No obstante, es cierto que algunos de estas tabernas y tascas, servían también licores elaborados con cierta calidad, como es el caso que veremos seguidamente, del anís Machaquito.

Rafael Reyes Rodríguez, un paisano natural de la población cordobesa de Rute, comenzó a fabricar el anís Machaquito hacia el año 1860 de manera privada, y más tarde, en 1876, de forma oficial. Jornalero en sus orígenes, pasó a ser fabricante artesanal de aguardiente, y su extraordinaria valía, su tesón y el tiempo que le tocó vivir, hicieron posible que su negocio se extendiera primero por la provincia de Córdoba, después por toda Andalucía y finalmente por el resto de España. Lógicamente una de sus primeras salidas fuera de su tierra fue Linares, una ciudad donde estaba seguro tendría una venta asegurada de su anís, y en donde se produjo esta curiosa anécdota. Estando en Linares descargando sus mulas en el patio de la posada, a mediados de 1880, Rafael se animaba cantando medias granadinas. Uno de los mozos que le oía, echó a correr al Ayuntamiento y le dijo al alcalde don José Acosta, —propietario de algunas minas—, que en la posada había un huésped que cantaba como Dios y que a lo mejor lo podía contratar para la juerga flamenca que había preparado para esa noche; al mozo le había encargado el alcalde que se enterara de algún cantaor bueno para dicho fin. Corriendo, volvieron a la posada el mozo, el alcalde y algún edil, a tiempo de oír, sin ser vistos, aquel recital flamenco. Pasado un rato, el alcalde se acercó y, tras conocer cuál era el motivo de su presencia en Linares y que género vendía, le pidió que cantara para una fiesta aquella noche. Rafael se disculpó alegando que estaba aquí en Linares para vender su aguardiente, que no era cantaor y que lo sentía pero no podía aceptar el ofrecimiento. A esto le replicó el primer Edil linarense: “Su aguardiente está todo vendido ya, de modo que véngase un rato con nosotros esta noche, hombre”.

Rafael Reyes Rodríguez

Y, en efecto, el alcalde repartió inmediatamente todos los pellejos de aguardiente entre algunos taberneros de la ciudad y, esa noche el fundador de Machaquito cantó como los ángeles, naciendo al cabo, una entrañable amistad con el alcalde, amistad que les llevó a ser compadres. Muy pronto, los pellejos se multiplicaron por miles y Linares quedó conquistado sin más armas que un cante jondo divinamente interpretado, una humanidad impresionante de un sencillo trabajador, y una excelente calidad de anís a prueba de paladares exigentes. Con el tiempo, los pellejos dejan sitio a la garrafa o damajuana y, casi a la par, la botella etiquetada, vestida de la mejor manera con los nombres comerciales.

En cuanto al nombre de Anís Machaquito, este viene de la afición a los toros que tenía Rafael Reyes, afición que le convirtió en un seguidor del diestro cordobés Rafael González Madrid, conocido con el sobrenombre de Machaquito y a quien le pidió permiso para usar su nombre artístico para distinguir el aguardiente que fabricaba. Por cierto, poco tiempo antes de morir el diestro Machaquito, —reconocido con el estoque en todas las plazas de toros de España—, comentaba a sus amigos: “Nunca hubiera imaginado llegar a ser más conocido por las etiquetas de un aguardiente de Rute que por mis faenas con la muleta y el estoque”.

Linares 9 de enero del 2015

 

FUENTES:

ANDÚJAR ESCOBAR, Jorge, 60 años, 60 alcaldes. Ayuntamiento de Linares, 1880-1940″.

WIKIPEDIA, “Anís Machaquito”

MACHAQUITO HISTORIA. (www.machaquito.com/web/historia)

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