El Concierto sinfónico de la casualidad

 

Por MANUEL SÁNCHEZ VICIOSO


Este pasado verano, mi compañera y yo, vivimos la suerte de asistir a un concierto sinfónico en el auditorio Edgar Neville de la Diputación Provincial, a menos de dos kilómetros de la casa, gracias a la información que nos facilitó Fali R. Madrid, amigo y presidente de la Asociación de Amigos del Museo Málaga, al que estamos agradecidos.

El concierto lo organizó la nueva Academia Orquestal de Málaga que es una organización apoyada por de la Fundación Musical de Málaga.

La Academia Musical de Málaga está compuesto por once profesores de ambos sexos de los conservatorios de música de Málaga y la provincia, cuyo “objetivo es la formación de los jóvenes estudiantes de música en el repertorio orquestal sinfónico” Está apoyada por la Fundación de Música de Málaga.

Dicha fundación que “Creada en el año 2006 por un grupo de patronos amantes de la música clásica entre los que figura en Ayuntamiento de Málaga, Galería Benedito, Ielco Construcciones y Grupo Mayoral y el Grupo Vera. La Fundación Musical de Málaga trabaja para apoyar la música clásica, promover actuaciones, ayudar a agrupaciones musicales, crear nuevas orquestas, dotar de material necesario para el aprendizaje, organizar ciclos formativos y conciertos, apoyar a los jóvenes solistas con una beca anual de 30.000€ para el mejor expediente académico del Conservatorio Superior de Música y difundir la música clásica

Dicho lo cual, para situarnos: Decidimos tomar el autobús para acercarnos al Auditorio y evitar pasar calor de haber ido andando y llegar a tiempo. Tanto el 15 como el 7 se nos fue por la cara cuando esperábamos que se nos abriera un semáforo, así que estábamos en la marquesina de la parada cuando vimos una funda que parecía de una sombrilla de playa. Conchi la examinó y dijo “Mira es un trípode”. Al momento paró un coche a nuestra altura y una señora nos dijo que venía a buscar el trípode, que también era un atril, que se lo había dejado su hija que iba a tocar en el concierto al que nosotros pretendíamos ir.

Pusimos el trípode en el asiento de acompañante del coche y antes de que Susana, la madre de la joven clarinetista, que se lo había dejado en un asiento de la primera parada en la Avda. Sor Teresa Prat en dirección al poniente, le pregunté, de manera retórica, si iba al concierto y dijo que sí, entonces le propuse que si nos podía llevar y Susana accedió. Tuvimos la suerte de poder aparcar cerca y aceleramos el paso para llegar y poder tener asiento, pues no teníamos entradas y el concierto era público y gratuito hasta completar aforo.

Llegamos justo para coger las dos entradas y ocupar dos plazas en la penúltima fila y escorado a la izquierda de la orquesta.

El programa del concierto era:

Obertura “Romero y Julieta” de P.I. Tchaikovsky

Concierto para violín y orquesta Op.35 en Re m, de P.I Tchaikovsky

El solista, Jesús Reina

Directora, María del Mar Muñoz Varo

A poco de la hora prevista empezó el concierto con un lleno total y apagadas las luces, pero no todos los móviles, pues alguno sonó durante el concierto, comenzó la orquesta a hacer de las suyas después de una ovación y a las órdenes de la batuta de María del Mar. La orquesta para la primera pieza estaba compuesta por unos sesenta músicos que llenaban el escenario, con su elegante indumentaria de negro y mucha juventud, pues la edad media estimo que andaría por menos de los treinta años.

Puedo y debo decir que me emocioné hasta ponérseme la piel de gallina y mis ojos evacuar algunas lágrimas de emoción. En momentos determinados de las dos piezas. Debo destacar que la actuación del solista al violín Jesús Reina el que nos regalara un bis al final que puso en pie a muchos asistentes.

Nos llamó la atención que hubiera asientos reservados en el centro del auditorio y nos informaron de que eran para los profesores miembros de la academia, pero luego pudimos ver cómo había otros asientos en sitios privilegiados también reservados sin justificación aparente que en los tiempos que corren viene a ser un privilegio insostenible.

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