El episodio desconocido de Bertold Brecht en Málaga

Taller La Palabra Creadora

Francisco Chica dedica la sesión a José de la Calle, traductor de Brecht y amigo

La sesión versa sobre la pieza teatral Los fusiles de la señora Carrar, escrita por Bertold Brecht, estrenada con su título originario, Generàle über Bilbao —«Ge-nerales sobre Bilbao»— en París el 16 de octubre de 1937.

Brecht había tratado el tema de la madre en varias ocasiones, era un asunto capaz de movilizar a la gente y encajaba a la perfección en su concepción del teatro épico. Inició el ciclo con la adaptación al teatro de La madre de Gorki, estrenada en Berlín en 1932. En 1937 escribió Los fusiles de la señora Carrar, obra en un acto, cuyos montajes en Europa y América dieron a conocer en todo el mundo lo ocurrido en la carretera Málaga-Almería durante la huida de los republicanos. Se consagró con Madre coraje y sus hijos, tras su estreno en París en 1941 de manos de Helene Weigel, su esposa, formidable actriz e intérprete de todo su teatro. El ciclo se cerró con Antígona de Sófocles que Brecht reescribió y estrenó en 1948.

La acción transcurre en un pequeño pueblo de pescadores que auxilian en lo posible a quienes huyen de Málaga buscando un lugar donde sentirse a salvo. Brecht señala el momento de los hechos: «una noche de abril de 1937». La madre, Teresa Carrar, personaje central de la obra, se ve obligada a asumir la responsabilidad y el sostén de la familia una vez que su marido, convencido republicano, pierde la vida en el frente. Logra convencer a Juan, el hijo mayor, para que abandone el frente y sirva de sustento a la familia con lo que saque del mar, pero el menor, José, prototipo del miliciano, desea marchar a la línea de combate para vengar al padre. Teresa se opone contra viento y marea a que sus hijos corran la misma suerte que su marido. Cuando Pedro Jaqueras, obrero republicano, entra en su casa dispuesto a llevarse los fusiles que su marido tenía escondidos, ella se niega a dárselos categóricamente: «tendrás que matarme».

El asunto nos remite a la Antígona de Sófocles, una mujer angustiada que debe optar entre la obligación familiar y los dictados de su propia conciencia; convencida de que «Quien a hierro mata, a hierro muere» —frase que constituye de hecho el gran lema de la obra—, la señora Carrar confiesa: «No quiero que mis hijos sean soldados; no son reses para el matadero.»

Francisco Chica sostiene que Brecht estaba bien informado de lo ocurrido en Málaga durante la guerra, de sus detalles y de los escenarios y circunstancias en que transcurre: menciona a ‘los acaparadores’, dueños reales de las barcas que alquilaban a los pescadores y de la cosecha que sacaban del mar, implacables depredadores. Esos personajes eran los verdaderos enemigos del pueblo; de ellos dice la madre «¿Cree usted que los acaparadores no nos arrancarán la piel cuando nos hayamos deshecho de los generales?». Brecht se hace eco también de la cuestión del Comité de No Intervención en la guerra española y de la postura neutral que mantenía Inglaterra. Habla igualmente de Queipo de Llano y de sus célebres partes por radio en apoyo de los sublevados. Cita y hace resonar el lema acuñado por los republicanos ante el asedio de la capital de España —«No pasarán»—.

La obra no ahorra detalles sobre la situación que vive el país, vista desde los escenarios y la costa donde transcurren los hechos: la presencia en España del Batallón Thaelman (cantado por Emilio Prados en uno de sus poemas), las distintas posturas de todos los sectores sociales y sobre todo la miseria y el hambre de la gente.

Los bombardeos alcanzan su mayor virulencia cuando la gente que huía por la carretera de Almería, es ametrallada desde el mar y el aire —en una macabra operación conjunta de las tropas franquistas y las enviadas desde Italia por Mussolini—. Ante tanta violencia desatada, Teresa Carrar decide no participar en ella, negándose a entregar los fusiles escondidos por su marido en un lugar que sólo ella conoce. Será la opción pacifista que asume la madre la que desencadene la tragedia con la que acaba la obra haciendo que el final estalle y se precipite en un instante.

Otra idea interesante de Francisco Chica, es la aproximación o semejanza que percibe con el teatro de Lorca, sobre en sus tragedias La casa de Bernarda Alba y Bodas de sangre. Cita dos ejemplos: uno, en boca de la madre, «Nosotros no somos agitadores ni nos enfrentamos con nadie. Si fuera por vosotros, probablemente lo haríais. Tú y tu hermano sois por naturaleza irresponsables. Os viene de vuestro padre […]. Somos pobres y los pobres no pueden permitirse la guerra.»; y, dos, de acotaciones a una escena «Entran dos mujeres con las manos cruzadas. Se colocan contra la pared, y por la puerta abierta los pescadores entran, sobre una vela [de barco, como una sábana] empapada de sangre el cuerpo muerto de Juan Carrar […]. La madre permanece sentada y rígida y las mujeres rezan en voz alta».

Brecht volvió sobre la ‘Desbandá’ en Terror y miseria del tercer Reich, donde un capítulo se titula: «Se conoce en los cuarteles el bombardeo de Almería».

Algo confiere a la obra una actualidad incontestable: la persecución de unos personajes que huyen despavoridos carretera adelante en busca de un rayo de esperanza se convierte en el trágico símbolo de situaciones similares repetidas en otros escenarios hasta nuestros días. Notoria vigencia en terribles hechos actuales.

Para terminar, ideas y propuestas que vinculen al autor y a Málaga: a) Los fusiles de la señora Carrar debería incorporarse al programa teatral de Málaga como un capítulo más de su historia que no hay que olvidar, la otra cara del Paraíso que cantó Aleixandre; b) para los organizadores del Festival de Teatro de Málaga, creación de dos premios ‘Premio Bertold Brecht’ al mejor autor y ‘Premio Helene Weigel’ a la mejor actriz; y c) ya que en el callejero de Málaga abundan los nombres de escritores y artistas que nada tuvieron que ver con ella —Mozart, Plutarco, Marc Twain, Tchaikovsky, Molière, Paul Valery, Albert Camus, Virginia Wolf, Joyce y un largo etcétera—, ¿por qué no dedicarle una calle al señor Brecht que llevó a los escenarios de todo el mundo la historia de una tragedia que hay que conocer para que no se repita?

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2 respuestas a "El episodio desconocido de Bertold Brecht en Málaga"

  • Sebas says:
  • GLADYS says:
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