EL INVIERNO

Por ADA VALERO

El invierno

deja su escarcha afilada

en la carne voraz de la impaciencia.

Todo y nada consumidos

en la intemperie de la noche a solas,

en el enredo tristemente deshecho,

en la ávida codicia

que malogran los cuerpos indolentes.

Pero tengo diez dedos,

dos ojos,

mil palabras

para llegar al porvenir y en su cobijo

dibujar cavidades

a la medida exacta de mis huesos.

No hay reposo:

esta columna vive

sostenida en la rabia,

dedicada al coraje capaz de deshacer

el hielo de las noches,

romper su filo hiriente

antes de que se clave en las arterias:

morder la impavidez de su designio.

Con mil palabras,

con estos ojos,

con este sexo

que habla de la humedad triunfante

que adorna los helechos

donde aguarda la suerte…

Y el desafío de esta frente alzada.

Y un corazón tenaz,

aliado del silencio.

Grupo Literario Las Tardes de Atenea

 

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