El Kipling más íntimo

 

Discursos (Rudyard Kipling)

264 págs.

Editorial: La Dragona

Prólogo: Ignacio Peyró

Traducción: Marta Gámez

 

FRAGMENTO DEL DISCURSO SOBRE LITERATURA, que tuvo lugar en Real Academia de las Artes, en Burlington House, Picadilly, el 5 de mayo de 1906 y que fue publicado en The Times dos días después.

“He recibido un gran honor, aunque francamente debo admitir que es un tanto aterrador; pero creo que, agradecimientos aparte, hasta el trabajador de las letras más insensible reconocería al dirigirse a una asamblea como esta el abismo que separa al más insignificante de aquellos que hacen cosas que son dignas de ser escritas, del mejor de aquellos que han escrito cosas que son dignas de ser comentadas.

Existe una vieja leyenda que cuenta la historia de un hombre que, cuando logró llevar a cabo una hazaña importante, quiso explicarle a su tribu lo que había hecho. Sin embargo, en cuanto empezó a hablar enmudeció, le faltaban las palabras, y se sentó. Entonces, según la historia, se levantó un hombre inculto, alguien que no había participado en la acción de su compañero, que no tenía ninguna virtud especial, pero que estaba aquejado —esa es la palabra— de la magia de la palabra exacta. Vio, habló, describió los méritos de la importante hazaña de tal modo que, no nos cabe duda, las palabras «cobraron vida y anduvieron por los corazones de los oyentes». Acto seguido, la tribu, al ver que las palabras realmente estaban vivas, y por temor a que aquel hombre transmitiera con las palabras historias falsas sobre ellos a sus hijos, fueron a por él y lo mataron. Pero, más tarde, se dieron cuenta de que la magia estaba en las palabras, no en el hombre.

Hemos progresado en muchos sentidos desde los tiempos de esa crítica temprana y destructiva, pero hasta el momento no parecemos haber encontrado un digno sustituto de la palabra exacta como registro definitivo al que todo logro debería parecerse. Incluso hoy en día, cuando se ha hecho de todo, aquellos que lo han hecho deben esperar hasta que el inculto lo haya dicho todo con palabras. Es cierto que una asombrosa cantidad de esas palabras se desvanecerá en el futuro como lo han hecho en el pasado; pero también es cierto que una mínima parte seguirá existiendo, y gracias a la luz de esas palabras, y solo gracias a esa luz, nuestros hijos podrán juzgar el periodo de nuestra generación”.

Rudyard Kipling (Bombay, 1865-1936) escribió novelas, poemas y relatos ambientados principalmente en la India y Birmania durante la época de gobierno británico. Kipling fue un escritor prolífico y popular, y su literatura gira siempre en torno a tres ejes: el patriotismo, el deber de los ingleses de llevar una vida de intensa actividad y el destino de Inglaterra, llamada a ser un gran imperio. Su insistencia en este último aspecto era sin duda un eco del pasado victoriano, y perjudicó gravemente su reputación como escritor, a pesar de que fue el primer autor británico galardonado con el Nobel de Literatura.

En este volumen se recogen los discursos —inéditos en español— que el escritor pronunció entre 1906 y 1935. En palabras de Ignacio Peyró, periodista, escritor y director del Instituto Cervantes de Londres, en estas páginas «encontraremos a un Kipling extrañamente cercano: rara vez en su obra le hallaremos un tono más íntimo, más confesional —como un chef que cocinara para los amigos o un pianista que, tras el concierto, se relajara ante el piano de un pub—. A veces hasta se le hace presente, a Kipling, un punto de retranca chestertoniana. En todo caso, en estas piezas ligeras no deja de haber momentos para la pura belleza: creo de corazón que su discurso sobre los olores de los viajes puede atravesar la puerta grande de las antologías del autor. Y tampoco faltan las honduras, por ejemplo al desarrollar sus teorías sobre lo inglés, sobre la ficción o la utilidad del leer. Porque no, no todo son piezas de circunstancias: estas rarezas kiplinguianas son, sin duda, una delicatessen».

Por su parte, como explica Marta Gámez, traductora del libro, probablemente todos conozcamos al Rudyard Kipling poeta y escritor, o al menos nos suene aunque sea por obras tan conocidas como El libro de la selva o El hombre que pudo reinar. No cabe duda de que el legado literario de Kipling es amplio y relevante hasta el punto de haber recibido aún en vida un reconocimiento tan importante como un premio Nobel y a una edad tan temprana como los 42 años. Gámez cree que el Kipling orador “se nos escapa un poco más, y es precisamente en esa faceta en la que se centra este libro, Discursos”.

Aunque él mismo en el discurso titulado «Una isla indefensa» se declara «culpable de interesarse por la realidad fuera de sus horas de oficina como escritor», Gámez al leer determinados discursos tiene casi la sensación de que ese Kipling cuentacuentos no deja de asomarse al orador porque en cierto modo no puede evitarlo. Y es que en sus discursos se sirve muy a menudo de historias (utilizando la ficción en mayor o menor medida) para llegar a una conclusión o a una doctrina final. Utiliza temas recurrentes como la caza, la guerra, el concepto de la tribu o el pueblo y tiende a remontarse al principio de los tiempos para relatar cómo el hombre aprendió o descubrió tal cosa y cómo empezó a enseñárselo al resto de los hombres.

 

Grupo Literario Las tardes de Atenea

 

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