El periodista como testigo en la fila cero de la historia

 

                                Nativel Preciado inaugura el curso 2018-2019 del Ateneo

Por ADA VALERO

El pasado 5 de octubre el Ateneo contó para la inauguración del nuevo curso con el amadrinamiento de la periodista y escritora Nativel Preciado. Flanqueada en la mesa por la presidenta, Victoria Abón, por la vocal de feminismo, Cristina Consuegra, y por el director del CAL, Juan José Téllez, Nativel Preciado conversó sobre el papel del periodista en la transmisión de la Historia, evocó el tiempo frágil y efervescente de la transición española y reflexionó sobre la oportunidad de la Constitución y su vigencia en la actualidad.

Victoria Abón destacó en la presentación su rigor profesional y su independencia como testigo del pasado y del presente, exactamente como lo que quiso ser: no protagonista de la Historia, como tantos periodistas que pueblan hoy en día las tertulias, sino testigo de cerca, desde esa fila cero que concede el periodismo, desde la impaciencia de su juventud, que la llevaba todos los días al Congreso y le permitió conocer a todos los implicados en el traspaso de la dictadura a la democracia, en el diseño de esa transición tan cuestionada por las nuevas generaciones, pero que obedecía al mandato ciudadano, y en la elaboración de una Constitución que persiguió con enorme esfuerzo el consenso para sostener la fragilidad del momento, amenazado por la violencia del terrorismo y del extremismo de ultraderecha o por la omnipotencia de los poderes fácticos, por el ruido de sables: años siempre al borde de la ruptura y del regreso a las dos Españas y que solo se salvaron gracias a la renuncia de los partidos a sus intereses sectarios.

Recordó Nativel Preciado la impaciencia que asaltó a muchos en el proceso hacia la democracia (también a ella, que consideraba caducos a muchos de los implicados), la necesidad desbordante de conquistar la libertad, de dejar atrás esa arbitrariedad que traen consigo las dictaduras: poder leer a Miguel Hernández, no tener que atravesar la frontera para ver una película en Perpignan, coger al fin el testigo de los corresponsales extranjeros que sirvieron de altavoz de los cambios y vencer la mordaza de la censura, haciendo uso de la libertad de expresión, tan necesaria para el ejercicio del periodismo, que también vivió su propio proceso de transición.

 

De la evocación, pasó a hablar del momento actual, del desencanto, comprensible si se tiene en cuenta que todo lo que en la transición y en la elaboración de la Carta Magna quedó sin hacer, debería haberse completado en los años inmediatamente siguientes, cuando la democracia se asentaba. Esa oportunidad se dejó pasar, por eso es la periodista partidaria de una reforma de la Constitución ̶ que cuente con la contribución igualitaria de las mujeres ̶ , que esté a la altura de los tiempos y que detenga el retroceso en materia de libertades que se observa en la actualidad. Concedió Nativel Preciado que también hace 40 años hubo desencanto, porque muchos esperaban que se produjera una gran explosión de libertades, pero se trataba entonces de un desencanto más estético, porque la democracia es, en realidad, “muy poco épica”; el desencanto actual tiene que ver con unos partidos que, parafraseando a Albert Rivera, “parecen comités electorales” y con unos políticos que solo comparó con los de la transición en cuanto a su posicionamiento a la altura de las circunstancias históricas y esas, hace 40 años, eran más elevadas que las actuales: entonces era, de alguna manera, más fácil: había un objetivo contra el que se unían todos; hoy, la globalización ha ampliado y dispersado los poderes: no sabemos contra quién disparar ̶ añadió.

Del papel del periodismo actual alabó la independencia de los medios digitales y lamentó la regresión en materia de libertad de expresión en las líneas editoriales o el papel de los periodistas que se erigen en protagonistas de la actualidad, en lugar de limitarse a la labor de contarle el presente a la ciudadanía.

Y advirtió: es necesario defender los derechos que tanto costó conquistar.

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