El trilero, por Juan López Cohard

BELVEDERE 1-1-2015

Nuestro sabio refranero popular nos recuerda que “palo torcido, todo se vuelve astillas” en referencia al mal comienzo en los negocios. Mal se puede negociar cuando el que lo pretende es el deudor y está en situación desesperada, pero aún es peor si se quiere salir airoso de la negociación adoptando además una actitud prepotente, chantajista e insultante. Eso es lo que ha hecho el nuevo ministro de finanzas griego, Yannis Varoufakis, en el primer asalto de las negociaciones con el representante de la llamada Troika, portavoz de los acreedores de Grecia, esto es, de la Comisión, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional. O sea, que ha comenzado dándole una hostia -que en griego se llama oikodespotis- con bastante despotismo. Ya veremos las consecuencias que esa actitud tendrá para los griegos. La pretensión del gobierno de Samaras, parece ser, es la de negociar directamente con cada uno de los países acreedores que es algo así como pedir dinero a un banco y negociar la devolución con los depositantes.

 

Yannis Varoufakis

Por otra parte, no desisten de renegociar su deuda con una quita del sesenta por cien, algo imposible de aceptar teniendo en cuenta que, de concedérselo, detrás irían a pedirlo otros países de la Unión que han sido igualmente rescatados, aparte de que a nosotros mismos nos costaría más de quince mil millones de euros y no está el horno para bollos. Pero, en fin, no dejará de ser interesante observar la evolución de la negociación griega cara a tenerlo en cuenta por lo que puedan hacer sus primos de Podemos si alcanzasen el gobierno de España, ya se sabe, “cuando las barbas del vecino veas afeitar, pon las tuyas a remojar”.

Y para mal comienzo, el de éste revuelto año electoral con Wert atacando de nuevo. La reforma aprobada por el PP reduce el grado a tres años y aumenta el máster a dos, aunque cada universidad podrá optar por dejarlo en los actuales cuatro más uno. El dislate no puede ser mayor. Por un lado, se producirá una desigualdad de formación en los titulados dependiendo de la universidad que les expida el titulo y, por otro, la obtención de la formación universitaria necesaria para ejercer con garantías se encarece hasta el punto de excluir de ella a los alumnos pertenecientes a familias de rentas bajas que, en nuestro país, son la mayoría, lo que convierte la reforma en un atentado contra la igualdad de oportunidades y, por tanto, en una injusticia social. Ello porque cursar un máster supone un desembolso que dobla la cuantía del coste del grado. Disfrazar una medida claramente encaminada a recortar inversión en la enseñanza universitaria y, disimuladamente, favorecer la privatización de dicha enseñanza, es un acto de vileza política que, sin duda alguna, tendrá considerables costos electorales para el PP. No se pueden ganar elecciones haciendo trampas y Wert tiene más de trilero que de ministro de educación.

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