Fernando de la Rosa. Del XIX al XXI.

Pintura del XIX en el Museo de Málaga. Variaciones.

No todos los cuadros que he interpretado pertenecen al XIX; hay algunos fechados en el siglo XX. Sin embargo, su espíritu y su carne, así como su apariencia, es plenamente decimonónica, y podría considerarse que artísticamente están más muertos que vivos; no obstante hay algo en ellos que destila un encantamiento aún romántico y eterno.

En ningún caso he pretendido hacer un estudio de la época, los autores, ni los motivos, tampoco de la técnica o el estilo, sino entrar con mi paleta y mis pinceles en el espacio íntimo de la pintura con la humilde intención de dar un paseo por la materia misma, de reconocer y recrear lo que en el cuadro habita. En el encuentro, me he visto contagiado por la sensible luz que emana de los lienzos y he sucumbido a la seducción que aún ejercen estos cuadros sobre alguien que siempre se ha interesado en la contemplación del mundo a través de la pintura. En algunos casos me he limitado a observar desde cierta distancia cómo la contemplación provoca algunos procesos de simbiosis en la conformación de la idea, en la fusión con mi personal imaginario.
En el doblez del tiempo en que se manifiesta la historia, el color (la pintura) constituye elespacio en el que resuena el tenue pulso de un eterno eco interior. Pintura, tiempo y muerte; el tiempo antiguo, la muerte siempre nueva. La luz atrapada en las tinieblas mortecinas del tiempo. Tal es así en las fotografías y los papeles que aparecen en las series de collages, que si bien son recortes de un temprano s. XX, aluden de un modo similar al aura de un cuerpo poético, ya pretérito, de una imagen teñida de años y sueños monocromos, de los que escapó el color y ahora viene a conformarse en circundantes alucinaciones.

Fernando de la Rosa.

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  • Mónica says:
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