Homenaje a José Luis Sampedro.

Diego Rodríguez Vargas.

Presidente del Ateneo de Málaga.

Gracias Vicerrectora por tu colaboración con el Ateneo. Universidad y Ateneo siguen caminando juntos en el fomento de la cultura acercando a la ciudadanía proyectos y reconocimientos como el que hoy nos convoca. Gracias también a los participantes en el acto: escritores y economistas, miembros de la Junta Directiva, autoridades y amigos del Ateneo. Pero, sobre todo, gracias a Olga y Amaya por haber facilitado que José Luis Sampedro esté con nosotros. Y aún mi gratitud se magnifica hacia él, José Luis Sampedro, modelo y referente en un mundo de oscuros horizontes y de incierto porvenir.

“Ser, nada más. Y basta” –reza un pensamiento del poeta Jorge Guillén en la fachada de una casa de la céntrica calle Pozos Dulces. He de confesar que me sorprendió por  la original iniciativa y por el profundo sentido de las palabras.

En otra casa cercana, había rotulado “Málaga, Martini del mar”, de Rafael Pérez Estrada. “Cascadas de mar. Mil lágrimas azules disueltas en sal”, de Mario Santiago. “No hallarás otra tierra ni otra mar. La ciudad irá en ti siempre”, de Kavafis…

En la Cala de Mijas, junto a la puerta de una vivienda se puede leer: “Avenida de la República”. No es el nombre de la calle. Es el nombre de la casa de José Luis Sampedro. Las ciudades están llenas de ideas, de mensajes… Muy cerca de la plaza de la Constitución, en un balcón del Ateneo, a pocos metros de las asambleas del Movimiento 15 M, se podía ver un original cartel que decía: “SE PIENSA”, lo que provocó en quienes pasaban por allí comentarios para todos los gustos.

-Mira- decía un observador anónimo- parece decir que “SE PIENSA VENDER”.

-Yo creo que se refiere a que en este lugar se discuten ideas –decía su acompañante.

Estaba en lo cierto: el Ateneo de Málaga promueve desde hace 45 años  el  pensamiento crítico y el debate en un clima de respeto y pluralismo ideológico. En este sentido, la conferencia inaugural del curso Ateneo  1973-74, la impartió José Luis Sampedro, el escritor que un día introdujo en nuestras bibliotecas la reflexión sobre la vida con “La sonrisa Etrusca”, “Octubre, octubre”, “El Río que nos lleva”, “Cuarteto para un solista”… Desde aquel día, José Luis Sampedro se vinculó definitivamente al Ateneo de Málaga como un ateneísta en el mejor sentido del progresismo intelectual.

De él he aprendido que la economía es una disciplina para satisfacer las necesidades humanas y no para estudiar las estrategias de la ganancia del dinero.

Que la educación es la base del libre pensamiento y la base de la democracia real, producto de la honestidad intelectual.

Que la democracia existe porque hay demócratas convencidos capaces de defender la libertad.

Que el enorme poder de las redes sociales en las movilizaciones de la sociedad civil determinará el futuro.

Que lo mejor de un Premio, en este caso el Premio Nacional de las Letras, es saber la cantidad de gente que piensa como él.

He aprendido, con su ejemplo, que la humildad es parte de la sabiduría.

Richard Ford escribió que “una historia es buena cuando se sale de su lectura mejor equipado para la vida”. Los libros de José Luis Sampedro nos han equipado muy bien para la vida, “acercándonos –como dice Humberto Maturana- a la utopía como una añoranza por una convivencia humana donde prevalezcan el respeto, la equidad, la armonía estética con el mundo natural, y la dignidad humana”.

Sampedro_homenaje

Querido José Luis: El acto que hoy nos convoca pretende, una vez más, reconocer y difundir los valores éticos e intelectuales de su obra, con la seguridad de que este homenaje contribuirá a reflexionar sobre los difíciles momentos de crisis, no solo económica, por los que atraviesa el mundo.

Escribe Nicolás Casariego en el prólogo de Octubre, octubre: “Sampedro tiene la suerte y la sabiduría de considerar que a su edad ya ha hecho todo lo que debía, que no necesita justificarse ni pedir nada, que el tiempo le sobra. La única razón de su existencia es dar”.

Finalizo con un pensamiento de Sófocles:

“La obra humana más bella es la de ser útil al prójimo”.

Gracias José Luis Sampedro por haber conseguido, sin pretenderlo, que tu obra sea excepcionalmente bella y útil a quienes te admiramos y te queremos.

En nombre de la Junta Directiva del Ateneo de Málaga le ruego acepte nuestro distintivo, símbolo del ágora griega, con el que identificamos nuestra esencia y nuestra razón de ser: un espacio de libertad, de reflexión y debate.

Muchas gracias.

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