LA MANO DE QUIEN ESCRIBE

 

POR CHRISTINE FÉLIX GARCÍA

Las bibliotecas públicas son una tregua, un espacio de descanso en el laberinto abigarrado de los barrios de ciudad. Juguemos a perdernos en ellas, son maravillosas. Podemos por ejemplo hacer torres de Babel apilando libros hasta el techo, lograr formar poemas surrealistas con los títulos de los cantos o abrir los libros como pájaros para volar. Hasta es posible tomarle el pulso a la sociedad con echar un vistazo a los más leídos. La Biblioteca Municipal Cristóbal Cuevas es pequeñita por acogedora y grande por la curiosidad de sus lectores.  Lleva el nombre del profesor que me enseñó a amar a Góngora y, para el encuentro con el escritor Antonio Orejudo, está muy concurrida. Cristina Consuegra lo presenta; sobre la mesa su último libro: Grandes Éxitos.

Grandes éxitos es un artefacto de la escritura, obedece a los tiempos que nos han tocado vivir y como tal ofrece múltiples posibilidades. Se compone de piezas sueltas y a la vez concertadas donde hay un escritor consciente de su juego, del efecto de la luz y de las duplicidades que ofrecen los espejos, un lugar en el que la literatura es el arte de la ambigüedad.

Juguemos pues y convirtamos esa amena  charla, ofrecida  por Antonio Orejudo a raíz de su libro, en la transcripción de unas notas con sus puntos, contrapuntos y acordes; eso sí ténganlo en cuenta: Aunque está “basada en hechos reales, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia”:

 

Notas y acordes sobre el arte de novelar

“Soy un novelista y el trabajo de un novelista es hacer creer a los demás cosas que no lo son.”

“Un libro es un organismo propio y es bueno o es malo independientemente de lo que el autor haya querido hacer.”

“Los seres humanos siempre vamos a consumir ficción, necesitamos que nos cuenten cosas pero no tiene que ser necesariamente la abuelita contándonos el cuento en la cabecera de la cama.”

“La literatura es un señor o  una señora en su casa en pijama escribiendo  y un señor o una señora en pijama leyendo, no hay más.”

“Cuando estoy en mi casa en pijama escribiendo un libro, hago todo lo posible para que el señor o la señora que esté en pijama leyendo mi libro, no lo cierre.”

“La relación entre esos dos seres humanos en pijama  es como la relación de los vasos comunicantes. Lo que no hace uno lo tiene que hacer el otro: el nivel tiene que ser el mismo.”

“El lector es tan responsable de lo que lee como el escritor de lo que ha escrito. La lectura es un acto tan creativo como la escritura.”

“Los buenos escritores son los que saben las cosas que no hay que decir,  pues el lector rellena esos huecos con su imaginación. Es el lector quien reescribe el libro con su imaginación.”

“No vale todo para escribir pero soy muy consciente del momento histórico en el que escribo.”

 

 

Tonos, semitonos e intervalos:  Sobre el yo escritor,  la identidad y la ficción

“Ese yo que aparece ahí, ¿soy yo? ¿Quién sabe? … Si ustedes se preguntan si son el yo que aparece en su diario, ese diario que nadie lee, esa escritura que nadie ha leído nunca… ¿Son ese yo? Pues sí y no.”

“Nos cuesta tan poco trabajo escribir que pensamos que es una actividad de lo más natural. Escribir no tiene nada de natural, es un proceso de una sofisticación cerebral enorme. Y no digamos escribir en primera persona, esto obliga a un movimiento muy complicado que es desdoblarse, salirse de uno mismo y  verse desde fuera; eso no es nada normal.”

“En el relato de uno mismo siempre hay una selección de hechos, unos favorecen más, otros menos. Y cuando se decide contar los seleccionados, hay muchas perspectivas para hacerlo.”

“Si un escritor o cualquier persona dice “yo”, sobre ello… habría mucho que hablar.”

“Cuando leemos libros en primera persona notamos esa voz cálida, tenemos la sensación de que hay una presencia humana que nos guía. Ahora bien, coge la página, mírala al trasluz -yo no veo nada-. No hay ningún corazón, ni hígado, ni riñones, ni nada. Lo que veo es una letra detrás de otra, unas palabras puestas en un orden preciso que forman algunas frases que están colocadas  en un orden, también muy preciso, que forman párrafos que forman páginas que forman textos. Lo que tú sientas al leerlas no te lo provoca ningún  ser humano. Lo que tú sientes te lo provoca el orden que tienen las palabras en esa página y nada más, no hay nada más que sintaxis. No hay otra cosa.”

“Me parece milagroso que unos signos colocados en una orden preciso, sean capaces de provocar en mi cabeza esas descargas eléctricas en no sé qué zona de mi cerebro que se convierten en ternura, rabia, tristeza, alegría… eso sí que me parece milagroso: que el orden, ese orden y no otro orden de las palabras creen en mí las mismas emociones que las experiencias vividas.”

“Cuando cogemos un libro de ficción, el terreno de juego en el que se construye no es el de la verdad y la mentira.”

“Todos sabemos que los conejos no viven en las chisteras, nos dejamos engañar porque no nos importa si es verdad o mentira,  lo que nos importa es el placer que produce ver el conejo salir de la chistera. En literatura pasa igual.”

 

El Do de pecho

“¿Por qué esta ola de novela testimonial?  Yo… Me pasa esto… Yo…  Yo sufro… Yo… A mí. … La ficción escrita ha perdido peso social en los últimos 30 años. Los escritores nos encontramos con que la ficción propiamente dicha no interesa nadie. Ahora la mayoría prefiere consumir en las series de televisión lo que antes consumía por escrito.”

“La literatura del yo ha muerto y ha resucitado muchas veces a lo largo de la historia; esta nueva resurrección de la literatura del yo: yo me confieso, abro mi pecho ¡miren ustedes!, ¡esto soy!, ¡así sangro! es una reacción de los escritores para que el público les haga caso. A nadie le va a interesar que alguien cuente la historia de Madame Bovary o Anna Karenina, lo que hemos descubierto es que es mucho mejor SER Madame Bovary o Anna Karenina. ¡Yo soy Ana Karenina!, ¡yo soy Madame Bovary!, ¡yo fui infiel!, ¡yo me aburrí de mi marido y le puse los cuernos!, yo, yo, yo… Bueno, es un recurso como otro cualquiera.”

Clave de sol o clave de fa, mejor clave de humor

“En general, en  España parece que nos alimenta más un libro sesudo (que nos  haga sufrir porque nos cuesta mucho su lectura), que un libro de humor. Parece que siempre hubiera que añadir al término humor el calificativo  inteligente; como si la naturaleza del humor fuera siempre la necedad.”

“Yo siempre he pensado que el humor junto con la claridad, a la hora de exponer una idea o un argumento, son las dos manifestaciones más claras de la inteligencia.”

 

Léanse Grandes éxitos, todos estos pensamientos y muchos más son los que hacen que se mueva la mano de quien lo ha escrito.

 

Grupo Literario “Las tardes de Atenea”

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