La vida sigue igual, por Juan López Cohard

BELVEDERE 22-6-2014

Dicen que, en tan solo una semana, han pasado muchas cosas. No sé si una semana es mucho o poco tiempo, como tampoco sé si han pasado muchas cosas o no ha pasado nada. Si fuese Heráclito, estaría convencido de que el mundo ya es otro distinto, pero si fuese Parménides, el mundo seguiría siendo el mismo que era antes de esta última semana. Pero como no soy ni uno ni otro, a mí lo que me parece es que han pasado muchas cosas para que todo siga igual.

Nada ha cambiado porque la selección nacional haya sido destronada en el mundial de Brasil, como tampoco nada ha cambiado porque haya abdicado el Rey y hayamos entronizado a Felipe VI. El tener un nuevo Rey y habernos ahorrado las millonarias primas de los futbolistas, no ha supuesto ningún cambio en una situación en la que más del 21% de los españoles siguen viviendo bajo el umbral de la pobreza y el paro sigue azotando a más de cuatro millones de ciudadanos en nuestro país. Lo peor es que eso tampoco hubiese cambiado nada si la selección hubiese continuado con su corona y al Rey lo hubiésemos sustituido por un presidente de la República.

Tampoco ha cambiado la situación por la mal llamada reforma fiscal que ha aprobado el Gobierno. Comenzando porque nada hay de reforma en la ley presentada que, por otra parte, solo contiene unos cuantos recortes en los tipos impositivos de marcado carácter electoralista. Una reforma fiscal consiste en una modificación general de la estructura y figuras impositivas del sistema fiscal. El Gobierno se ha limitado a retocar tímidamente los tipos impositivos. Tan tímidamente que, aunque suponga un incremento de la masa monetaria en manos de familias y empresas, su distribución sigue siendo muy desigual entre las rentas más bajas y las más altas. Eso si hablamos de los tipos de las rentas del trabajo. La diferencia aumenta en el caso de las rentas del capital. Por lo tanto, la progresividad de la que habla Montoro, solo se refiere al tiempo en que se hará efectivo el cambio de tipos (en dos años, 2015 y 2016), pero es evidente que no está precisamente referida a los tipos impositivos.

 

Montoro

Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda y Administraciones Públicas.

Sin duda, algo es mejor que nada, pero es del todo inaceptable y falto de sensibilidad política que la mejora de los tipos impositivos venga de la mano de las próximas elecciones de 2015 y no bajo la perspectiva de la creación de empleo y la reactivación de la economía, amén de un enfoque indispensable y urgente de mejorar la situación de todos aquellos ciudadanos que llevan años viviendo en condiciones cercanas a la más absoluta de las precariedades.

Todo cambia y nada cambia. Para el presocrático Montoro, todo ha cambiado con su ley, para los ciudadanos más desvalidos, que son los más, la vida sigue igual

Juan López Cohard

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