Los orígenes de la Málaga “Ciudad del Conocimiento”

Cuando se cumple la primera década de este siglo y 18 años de la inauguración del Parque Tecnológico de Andalucía, es un buen momento para echar la vista atrás y hacer balance de la relación que, desde años, la ciudad de Málaga ha mantenido con las industrias tecnológicas.
La fugacidad del tiempo nos hace, en ocasiones, olvidar hechos importantes, que han sido fundamentales para el posterior devenir de los acontecimientos. Si bien es cierto que la puesta en marcha del Parque Tecnológico de Andalucía es un punto de inflexión, que sienta las bases de la estrecha y fructífera relación que Málaga mantiene con el I+D, no podemos olvidar que, para encontrar los orígenes de esta relación, hay que remontarse a mediados del siglo pasado.
Hace ya medio siglo que las primeras industrias “limpias” comienzan a asentarse en Málaga. En la década de los 60, una pequeña fábrica de condensadores, que pronto pasaría a formar parte de la multinacional SIEMENS y posteriormente EPCOS, se ubica en calle Alderete. Este es el germen de la instalación en nuestra ciudad de empresas relacionadas con la innovación, que tímidamente comenzaban a dedicarse a algo tan novedoso en el momento como la producción tecnológica.

A continuación fue la empresa CITESA la que elige Málaga para ubicar su fábrica, dedicada a la producción de aparatos telefónicos y centralitas telefónicas. Asociada a la multinacional ITT, fue inaugurada oficialmente el 2 de diciembre de 1964 en el Paseo de Martiricos de la capital malagueña. La Compañía Internacional de Telecomunicación y Electrónica, S.A. (CITESA) ocupaba un solar de unos 40.000 metros cuadrados, de los que unos 14.000 correspondían propiamente a las instalaciones de la fábrica. Con una inversión de más de 300 millones de pesetas, dio empleo en torno a un millar de trabajadores, de los cuales 383 eran mujeres, lo cual contribuyó a la incorporación de la mujer al mercado laboral. Su producción, evolucionó desde las 205.000 unidades de teléfonos modelo “Heraldo Sobremesa” en 1964 a las 527.000 en 1967. Este centro de producción más tarde formaría parte de ALCATEL.
La tercera gran empresa tecnológica que llegó a la ciudad fue SECOINSA. Corría el año 1977 cuando su presidente, José Solís, anuncia en los medios de comunicación que la factoría electrónica invertiría en Málaga unos mil millones de las antiguas pesetas y crearía entre 500 y mil puestos de trabajo. La planta, cuyo plazo de construcción era de 18 meses, se ubicaría en el Polígono Industrial Guadalhorce. En la década de los 80, la multinacional japonesa FUJITSU asume la mayoría del accionariado de SECOINSA, comenzando a producir módems, centrales de conmutación de paquetes y equipos informáticos,
con un importante laboratorio de I + D. Fujitsu se plantea su participación en el Proyecto Atenea, un plan del Ministerio de Educación para informatizar la escuela pública española. Para ello adaptó su modelo FM-7 al público español, cambiando el teclado y modificando los caracteres gráficos que contenía la ROM. Así nació el Secoinsa FM-7. Aunque el Proyecto Atenea no obtuvo los buenos resultados previstos, Málaga comenzó a producir algunas unidades del Secoinsa FM-7.
La progresiva implantación de empresas tecnológicas en Málaga, hizo que la Junta de Andalucía se plantease la conveniencia de crear un espacio destinado a favorecer la instalación de empresas tecnológica. Recintos industriales que, a principio de los 80, comenzaban a definirse como “Parques Tecnológicos”.
Fue precisamente en el año 1987, coincidiendo con el décimo aniversario de la Confederación de Empresarios de Málaga, cuando, en mi calidad de Director de Fujitsu, tuve la oportunidad de exponer ante el Comité Ejecutivo de la CEOE las claves que permitirían el arranque definitivo de las “industrias blancas en la provincia de Málaga”, tal y como fue recogido por la prensa local de la época. Quiero pensar que esta intervención contribuyó de alguna manera a cimentar las bases de la Málaga Tecnológica. Un ilusionante proyecto que, poco a poco, iba tomando forma.
Así, en 1986, la Junta de Andalucía, a través de de la Sociedad para la Promoción y Reconversión Económica de Andalucía (SOPREA), posteriormente Instituto de Fomento Andaluz (IFA), firmó un acuerdo con una consultora japonesa encargándole la búsqueda de la mejor localización para ubicar un complejo tecnológico, germen del PTA actual.
La empresa nipona visitó toda la geografía andaluza, recomendando la ubicación del Parque Tecnológico de Andalucía en la ciudad de Málaga. En esta decisión, tuvo mucho que ver la influencia positiva de Francisco Mencias, Director General de Industria de la Junta de Andalucía y de José Calvo, Director de Promoción del Instituto de Fomento andaluz.
En el año 1988, cuando se decidió que la tecnópolis andaluza se ubicaría en Málaga, el entonces Alcalde de la ciudad, Pedro Aparicio, y el Concejal de Urbanismo del consistorio malagueño, José Asenjo, impulsaron la compra de la fi nca el CIPRES, en Campanillas.
Este hecho fue el espaldarazo definitivo que necesitaba el proyecto para que toda la sociedad empresarial malagueña se uniese para consolidar esta iniciativa tan importante para el futuro de la ciudad de Málaga.
Al hablar de las personas que hicieron realidad del PTA no podemos olvidar al entonces Rector de la Universidad de Málaga, José María Martín Delgado, que con una visión estratégica supo imbricar el futuro de la UMA con el del PTA, impulsando las
titulaciones relacionadas con las nuevas tecnologías, como formación prioritaria de la universidad malagueña. Valga como ejemplo, que la creación en la ciudad de la Escuela de Informática y de Ingenieros de Telecomunicación, ha sido una razón de peso para que nuevas empresas tecnológicas vinieran a Málaga.
A partir de este momento, la historia de nuestro Parque Tecnológico es más conocida. En 1990 se nombra a Felipe Romera Director General de la Empresa gestora del Parque Tecnológico de Andalucía, que será inaugurado en Diciembre de 1992, al mismo tiempo que inicia sus actividades la empresa HUGHES Microelectrónica Europa España.
El acto inaugural contó con la importancia y oficialidad que le confería la presencia de SS.MM, que como parte de su agenda visitaron las instalaciones de HUGHES en el PTA, multinacional en la cual ocupé el puesto de Presidente.
Aunque los comienzos fueron difíciles, el tiempo ha demostrado la solidez de este proyecto pionero que comenzó albergando 8 empresas en el primer año y cuenta con 550 en la actualidad.
El Parque Tecnológico ha sabido irradiar su filosofía a toda la sociedad, convirtiéndose en una pieza angular de la economía malagueña y andaluza. Así, del análisis del I Plan Estratégico de Málaga,- aprobado en el año 1996 y evaluado en el año 2000- se desprende que Málaga es la capital económica y tecnológica de Andalucía, idea en la que profundiza el II Plan Estratégico de la ciudad, aprobado y ratificado en Asamblea General en el año 2006. El II PEM establece como prioridad para el desarrollo socioeconómico de la ciudad y su espacio metropolitano, el proyecto estrella “Málaga Innova, una ciudad
para el conocimiento y la innovación”.
Esta ha sido una rápida revisión de la historia “tecnológica” de nuestra ciudad. En mi opinión, recordar el pasado y reconocer el trabajo realizado por los “pioneros de la innovación” resulta una pieza fundamental para sentar las bases sólidas del futuro tecnológico de Málaga.

José Estrada
Director Gerente Fundación CIEDES

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6 respuestas a "Los orígenes de la Málaga “Ciudad del Conocimiento”"

  • Angel Calvo says:
  • Juan Antonio says:
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  • Tito Pérez says:
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    • admin says:
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