Medallas Ateneo 2011: discurso del Presidente del Ateneo de Málaga

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades.

Compañeros y compañeras de la Junta Directiva del Ateneo de Málaga.

Ateneístas y amigos.

Señoras y señores…

Saludo y agradezco especialmente la presencia y la participación en la entrega de las Medallas de:

  • La Viceconsejera de Cultura de la Junta de Andalucía.
  • La Directora General de Infancia y Familias de la Junta de Andalucía.
  • La Vicerectora de Cultura de la Universidad de Málaga.
  • El Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Málaga
  • La Diputada de Cultura de la Diputación Provincial de Málaga.

Dice el psicólogo y pedagogo Jerome Bruner, referente de la pedagogía contemporánea, que el aprendizaje es un proceso activo, de asociación y construcción del conocimiento, en el que la curiosidad innata del ser humano es esencial.

Las Medallas Ateneo, tras un riguroso proceso democrático de selección, son este año, un reconocimiento a personas que dedican su vida a la creación, a la innovación, a la solidaridad y a la investigación al servicio de la vida. Su curiosidad innata les llevó a descubrir y a construir nuevos conocimientos, nuevas formas de comunicación y nuevas razones para convertir el acogimiento en cultura.

El Ateneo de Málaga se identifica así con una forma de entender la cultura como un compromiso intelectual que incita al progreso social desde la  ética universal.

Éste es el verdadero sentido humanista y ateneísta de la cultura: el conocimiento y la razón contra la ignorancia y el pensamiento acrítico.

Una cultura dinámica, diversa y provocadora, que incite a la reflexión, a la discrepancia respetuosa y a la democracia como forma de vida y no sólo como mecanismo electoral.

Para ello, necesitamos historiadores para la memoria, científicos al servicio de la vida, escritores que movilicen la imaginación, artistas que provoquen otra forma de entender la realidad, personas solidarias que nos enseñen el camino de la cooperación, economistas que innoven modelos financieros más justos; políticos sin privilegios, que revaloricen la política como la excelencia cultural de un país, haciendo de ella un medio y no un fin.

Necesitamos, sobre todo, maestros y profesores que eduquen en el sentido crítico y despierten la curiosidad y el amor por la cultura, verdadera diosa de la sabiduría y de la justicia social.

“¿Qué he hecho yo para merecer este honor?” –me dijo Cristóbal García Montoro al comunicarle la concesión de la medalla.

Alberto y Marisol, Presidente y Secretaria de Hogar Abierto, me contagiaron de optimismo por la forma tan efusiva, tan vitalista de acoger la noticia.

José Antonio Garriga Vela dijo: “Al día siguiente de la entrega de Medallas, presento un libro en Barcelona. Llegaré con el tiempo justo a la presentación, pero no puedo faltar a esta Medalla, que es lo más importante para mí”.

Pepa Caballero se lamentaba de no tener  más lágrimas para llorar, “pero si una sola me quedara –dijo-, la derramaría en este momento”.

Salvador Perán Mesa, sorprendido, exclamó: “Pero si yo no he hecho nada…”

Enhorabuena a los cinco por haber contribuido con la difusión histórica, la innovación artística, la creación literaria, la investigación bioquímica y la cultura del acogimiento, a engrandecer  el hecho cultural de Málaga y desde Málaga.

Recordando las palabras de Alfonso Carlos Comín:

“Creo que lo esencial de la cultura es que acerque al hombre a la verdad, que lo haga más justo y más libre. Acercar al hombre a la verdad, por el camino que sea, por los vericuetos que estén a nuestro alcance, palabra, color o imagen”.

Y para que hoy se produzca este acercamiento, van a contribuir:

  • La obra social de Unicaja, que nos ofrece este sorprendente espacio de la Sala María Cristina.
  • La joven orquesta Ensamble Elegance, dirigida por  Francisco Ruiz, gracias a la gestión del Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Málaga, Damián Caneda y del Presidente de la Fundación Musical de Málaga, Manuel Sánchez Beneditto.
  • Una excepcional locutora de la Cadena SER, Lola Calvillo, conducirá el acto.

A todos, nuestra gratitud por compartir con nosotros la fiesta de la cultura, las medallas Ateneo 2011, una prueba de nuestro modelo innovador, sugerente y comprometido.

Mi felicitación más sincera a los galardonados por haber utilizado el derecho, que casi era un deber, de expresarse con ingenio y maestría en los diferentes lenguajes del conocimiento.

Os animo a seguir trabajando por hacer cosas extraordinarias en vuestra vida, incluso superando las que ya habéis hecho.

Y nunca dejéis de creer que la investigación, las palabras, el arte, la ciencia y la solidaridad… sí pueden cambiar el mundo.

Muchas gracias.

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