Música a voces…: Entrevista a Verónica G. Prior por Paula Coronas

Verónica G. Prior.

De entre la multitud de eventos musicales que, con motivo de la Navidad, se dan cita en nuestra ciudad, quisiera hoy detenerme en uno por motivos diversos. Se trata de una actuación que apenas ha traspasado el ámbito de la comunidad educativa de un Centro de Educación Primaria pero que encierra en sí misma un cúmulo de esfuerzos y un interesantísimo valor pedagógico. Yo hablaría de la trascendencia de los eventos “pequeños” o de la grandeza de la honestidad musical puesta, nunca mejor dicho, en boca de niños. Quiero referirme a la actuación navideña del Coro de voces blancas del CEIP Hans Christian Andersen de Málaga.

El contexto escolar es actualmente un campo de batalla difícil, enreversado en sus aspectos administrativos, de convivencia, de organización. Esto hace que emprender en él cualquier actividad especial requiera armarse de valor y vencer trabas horarias y de otros muchos tipos para asegurarse el éxito. La maestra Verónica García Prior lo ha logrado: ha congregado a más de 130 escolares de educación Primaria en un Orfeón escolar que ensaya, trabaja y monta sus obras durante la trepidante jornada escolar de un Colegio. Los recreos se convierten en ensayos, el gimnasio en auditorio, los padres en público y los maestros en colaboradores. Capitanear más de cien niños de entre 8 y 12 años y exhibir un repertorio vocal en el que suene un “O Fortuna” del Carmina Burana junto a un pieza de estilo Gospel ha ensanchado el horizonte musical de los alumnos de una manera tan vivencial que emociona.

Verónica G. Prior fue aclamada por padres, madres y por sus propios compañeros, y también por quienes intuimos lo meritorio de trabajar con alumnos que no poseen una formación musical previa o paralela (Conservatorio).

Entrevisto abajo a quien no sólo es Maestra en Educación Musical (funcionaria de carrera con ejercicio en el CEIP Hans Christian Andersen de Málaga) sino que además cursó estudios de piano en el Conservatorio Profesional Manuel Carra, es Licenciada en Historia y Ciencias de la Música por la Universidad de La Rioja y ha ejercido de cronista, investigadora y crítico musical en diferentes publicaciones especializadas (Ritmo, Intermezzo…) además de ser ateneísta y colaboradora eventual de nuestro blog.

¿Qué le ha llevado a iniciar este trabajo musical formando un Coro escolar?

Por un lado, este trabajo comenzó el curso pasado cuando observé que había muchos niños y niñas a los que le gustaba cantar y trabajaban bien en equipo. Fue entonces cuando pensé en formar una pequeña agrupación vocal. Trabajar la entonación y poner en práctica algunos conceptos musicales explicados en clase. Esta idea de formar un coro causó gran expectación y acogida masiva entre el alumnado lo que me obligó a seleccionar voces hasta un número de 80. Los buenos resultados de este coro primero provocaron un efecto “llamada” que permitió convertir aquel en un Orfeón de 130 voces blancas.

No es frecuente encontrar un Orfeón en un colegio, ¿es así?

Creo que es difícil poder encontrar un colegio con una formación coral de este número de voces y, precisamente, esto ha resultado para mí de un reto fascinante. Cuando se habla de Orfeones normalmente están contextualizados en otros tipos de instituciones (Universidades, instituciones religiosas…). Sin embargo, lo singular de nuestro Orfeón es que ha sido creado en un solo colegio, sin el añadido de otros coros.

¿Cuál ha sido elemento motivador que ha concitado el interés y la participación de tantos alumnos del Colegio?

El gusto por cantar de muchos niños es a veces innato. Por otra parte el sentido del protagonismo atrae mucho a estas edades así que la satisfacción de mostrar su trabajo en público pienso que es también un elemento motivador. (De ahí la importancia y lo laborioso la adecuada elección de las piezas que siempre deben conformar un repertorio variado y sugerente que estimule al alumno y garantice los resultados).

El hecho de cantar en público es un acto vivo y que discurre en dos direcciones alternativamente: la del público y la de los “cantores”. El disfrute del público es percibido por el coro y esto es percibido por los niños que quieren dar lo mejor de sí mismo. A su vez, el Coro se convierte entre ellos en un tema de conversación y el entusiasmo por él se contagia a otros alumnos, lo que hace aumentar la participación progresivamente.

Hace poco colaboramos con el Ayuntamiento de Málaga en su parcela de Educación Medioambiental actuando con el Coro y como muestra de lo contrario a la contaminación acústica. Las autoridades locales fueron los espectadores y la prensa de Málaga y las redes sociales se hicieron eco de ello. Esto gustó muchísimo a los alumnos porque les daba valor, sentido y protagonismo a lo que hacen.

¿Cuál es la rutina de trabajo de este Coro, de este Orfeón?

Son varias fases la que atraviesa nuestro trabajo hasta exhibir el resultado ante padres, alumnos, compañeros, etc. La primera fase es formativa, es decir, el alumno tiene que aprender a interpretar los gestos de la directora de coro, adoptar una postura, familiarizarse con los textos y, sobre todo, comprender el contexto histórico-musical de lo que va a cantar.

Una segunda fase nos lleva al ensayo en pequeño grupo para abordar el montaje de las obras de manera pormenorizada. La última fase es la de los ensayos con todas las voces. No obstante creo que es esencial la fase “cero”, a veces, invisible pero laboriosa y determinante. Me refiero a la fase previa de selección y adaptación de las obras que deben integrar un repertorio que resulte sugerente, viable y que atraiga la colaboración de los niños y niñas. En esta fase también entraría la elaboración de un horario de ensayos por niveles educativos, la preparación de materiales (partituras, letras) y la edición de clips de videos inspiradores y archivos sonoros de los temas que se interpretan, etc.

¿Con qué inconvenientes u obstáculos ha tropezado la realización de esta actividad?

Por citar uno bastante relevante yo diría que el tiempo. La actual planificación horaria en Primaria reduce a 45 minutos a la semana la franja lectiva de música. Es casi imposible montar un Coro estable y con repertorio con esta disponibilidad horaria. Me veo obligada a sacrificar el tiempo diario de recreo para ensayar y el desánimo muchas veces nos ha invadido porque todo iba avanzando muy lento. El lastre de mover alumnos de un lado a otro o lidiar con la actitud de los alumnos de estas edades que charlan por los codos, que quieren ensayar pero también desayunar o jugar en el patio… La música necesita de paciencia, atención y predisposición a aprender y a saber escuchar. Las velocidades, nuestras obligaciones administrativas como funcionarios y el control de los grupos (de ratio siempre elevada) son verdaderos enemigos de la enseñanza musical.

Por el contrario, ¿qué factores le han servido de estimulo?

Principalmente, las respuestas. Las respuestas de los alumnos, de las familias pero, sobre todo, la respuesta y el apoyo del equipo directivo del Centro y de los compañeros. Sin esto último es imposible avanzar en una actividad que requiere del respeto y el apoyo de la comunidad educativa. Dª Dolores Alguera dirige este Colegio y es sensible a que todo lo que mejore la imagen del mismo y todo lo que convierta a los alumnos en participantes de un aprendizaje, es esencial apoyarlo. Y así está siendo.

¿Qué beneficios aporta el trabajo coral en los niños y niñas?

Esta es la parte que más me interesa y la que más rédito proporciona en términos educativos.

Los niños, al tener que vocalizar correctamente mejoran el habla, la dicción y la capacidad auditiva para poder imitar el sonido adecuado.

Aprender obras de memoria y conocer las características que se deben tener en cuenta al interpretar una obra estimula su memoria y la concentración mejorándolas. Es un excelente trabajo neuronal.

Trabajar el ritmo y la melodía es una forma de trabajar las matemáticas y la lógica, así como la expresividad y esta a su vez mejora la capacidad comunicativa. También se trabaja la coordinación, pues al trabajar con otras voces se deben concentrar para sonar como una sola voz con varios “colores” de voces, deben seguir el ritmo para sonar adecuadamente en conjunto y cuidar la melodía para no irse de tono.

Cantar es un esfuerzo satisfactorio que libera tensiones al trabajar la relajación y la respiración correctamente, así como mejora la postura corporal pues sin ella no se puede entonar bien. Está demostrado que cantar correctamente ayuda a aumentar la capacidad pulmonar y a tener un mayor control sobre el sistema nervioso. Además, favorece la socialización de los niños y su nivel de entendimiento y colaboración.

En el ámbito de los valores (tan demandados hoy en la educación) se trabaja la cooperación, la solidaridad… Esto ocurre especialmente a través de los talleres de construcción de instrumentos (en el que he trabajado desde hace bastantes años) en los que son esenciales la cooperación y la solidaridad y desde los que se derivan conocimientos sobre diferentes culturas musicales y humanas (etnomusicología).

Cantar con los alumnos me permite transmitirles de manera práctica, vivencial, lúdica, y activa aspectos culturales, sociales e históricos de la música de las distintas épocas

Todos estos beneficios son extrapolables al baile, al juego musical activo, al desarrollo del lenguaje musical, a la interpretación de obras con instrumentos musicales, etc.

Por fin, estoy convencida que el cantar puede ayudarles a ser más felices y los resultados obtenidos de un buen trabajo realizado aumenta –indudablemente- su autoestima.

¿Cuáles son sus gustos musicales? ¿Se los transmite a su alumnado?

Mis gustos musicales son bastante abiertos: creo que cada música o estilo musical transmite algo diferente y ocasionalmente apetecible. Puedo moverme desde la música clásica (la época del Romanticismo principalmente) y la música española pasando por la bossa nova, el country, tango argentino, el jazz e incluso llegar hasta el heavy metal. Conviene tener en cuenta que los estilos musicales beben unos de otros e incluso de otras épocas y culturas. En sentido “genético” todo estilo musical es deudor de algún otro. Lo que sí considero importante es huir de los fenómenos mediáticos u oportunistas en la interpretación musical y apostar por la calidad y la honestidad para con la música y su interpretación.

A mis alumnos intento descubrirles nuevas músicas y nuevos estilos que no están siempre en su horizonte de audiciones ni en su entorno “vital”. Cuando a los niños se les dota del “decodificador” necesario para entender ciertas músicas suelen gustarles y disfrutan con ellas.

Antes nos hablaba de los muchos beneficios de la educación musical en general y de la música coral en particular. Sin embargo, ¿qué cree que necesita el sistema educativo general para mejorar las enseñanzas artísticas?

Bueno, habría que mejorar muchas cosas. En primer lugar, la sociedad debería ser más consciente del enorme beneficio que aporta la Educación Musical en los centros educativos.

Hay una cita de Marquet (1769) que dice así: “La barbarie de un pueblo puede conocerse por el desprecio que hace de su música”. Sin embargo, la presencia de la música en el currículum escolar va ´in diminuendo´… pese a los constatados beneficios que aporta al alumno. Curiosamente, los países más avanzados son los mismos que le otorgan una gran importancia a las enseñanzas artísticas y humanísticas, en concreto el aprendizaje de la música, un peso significativo en los currículos escolares. Pero, tristemente, España no es un ejemplo en la debida valoración de las enseñanzas humanísticas y artísticas y esto es un grave error (que muchos advierten). Con esto no se hace sino cerrar las puertas a la creatividad y al desarrollo de una inteligencia que vaya más allá de lo tecnológico o que lo enriquezca con la creatividad y lo absolutamente inigualable que es el sentir humano. Si no salvaguardamos las enseñanzas humanísticas (filosofía, historia, música…) y lo hacemos de manera urgente, mutilaremos la capacidad pensadora y crítica de nuestros discentes y esto es un “atentado” a la libertad…

Desde mi punto de vista, la música es una excelente catalizadora de conocimientos humanísticos. Acercarnos a cualquier obra musical es hacerlo a la historia, al arte y a la sociedad de una época.

Su formación de maestra está enriquecida con su formación como musicóloga, estudiosa de diversas derivas musicales, la crítica… ¿En cuál de estas facetas se siente mejor?

Hay facetas que me aportan mucha satisfacción profesional y personalmente hablando, porque el hecho de ir ganando conocimientos y aplicarlos a una investigación musical o ir a un concierto y aportar por escrito en algún medio de comunicación una crítica musical te aporta bastante satisfacción. Sin embargo, la docencia musical es mi verdadera pasión. No hay nada comparable a compartir tus conocimientos y darlos a conocer a tu alumnado viendo cómo se entusiasman o descubren nuevas facetas. Es un proceso que se retroalimenta, pues yo no me considero una maestra que sólo enseña, sino que también aprendo continuamente de mi alumnado. Comparten conmigo sus inquietudes, sus dudas y les gusta hacerme partícipe de cosas que para ellos y ellas son importantes. Me considero muy afortunada por ello.

Ocupa usted su plaza ganada en Oposición como funcionaria docente en Primaria. Pero, ¿no ha pensado en el desempeño de la docencia en Institutos o Conservatorio?

Particularmente, siempre me he visto mejor trabajando con niños de Primaria porque es donde se asientan las bases de la educación y en concreto de la educación musical. Aunque no me gusta cerrarme las puertas a una docencia en las enseñanzas medias o superiores en un futuro, quizás…pero creo que siempre me veré más identificada con el concepto de Maestra en su más amplio sentido de la enseñanza.

¿Tiene nuevos proyectos en mente?

Como el aprendizaje mismo mi rumbo de enseñanza es siempre activo. Es mi objetivo diario la propuesta de actividades diversas y versátiles que conduzcan a que el alumno aprenda y disfrute. Todo ello sin olvidar el esfuerzo, la dedicación, la constancia; aspectos todos en los que les insisto mucho a mis alumnos (en especial a aquellos que intuyen que quisieran dedicarse a la música como futura profesión).

Sin dejar el Coro continuaré con un taller de instrumentos musicales con materiales de desecho pero, sobre todo, mi aspiración más “ambiciosa” es la representación de un Musical para final de curso. En él ya estamos trabajando en colaboración con padres y madres. Es un proyecto multidisciplinar en el que andamos ilusionados.

Muchas gracias por esta aportación a nuestro Blog desde la vocalía de Música, Verónica.

Ha sido un placer. Muchas gracias a vosotros.

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1 respuesta a "Música a voces…: Entrevista a Verónica G. Prior por Paula Coronas"

  • Pink says:
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