Nochevieja, un soneto de Manuel López Arroyo

Año pardo y sombrío que se escapa

de tres mil lunas y catorce soles

envenenados. Locos girasoles

que revolotean mi última etapa.

 

La agridulce noche garza que grapa

lienzos con tus cobrizos caracoles

nos despierta hoy con plato de coles

bajo rocío mudo o sucia capa.

 

Suave brisa azul que alisa sin prisa

los caminos que llevan a la cima

de esta vida inerte sin cara ni cruz.

 

Agua gélida que abrasa a contraluz

y huye emanando jazmín y lima…

te despedaza y se vuelve sumisa.

 

Haga un comentario

*