Pero… ¿Hubo alguna vez once mil visitantes?, por Juan López Cohard

BELVEDERE 11-5-2014

No sé si fue cierto aquello de la Málaga de las mil tabernas y una sola librería, pero si sé que siempre hubo mil bebedores por cada taberna y un solo lector por cada librería. En las últimas décadas, la ciudad se ha enriquecido en su oferta cultural, no cabe duda. Me pasan por la mente más de diez museos sin contar los cofrades, pero…, salvando el Picasso, el CAC y el Carmen Thyssen, ¿hubo alguna vez once mil visitantes? Es un decir.

El próximo mes de Junio estará abierto al público un nuevo museo dedicado a la obra del pintor y escultor Jorge Rando. El coste asciende a un millón y medio de euros, de los que el 50% será sufragado por el Ayuntamiento, o sea todos los malagueños, y el resto, además de su posterior mantenimiento, irá a cargo de la fundación del propio artista. Será, si la memoria no me falla, el segundo museo dedicado a un solo artista después del Revello de Toro.

Obra Del Pintor Jorge Rando

Obra del artista Jorge Rando.

Los museos han dejado de ser un simple contenedor de una colección para su conservación y exhibición. Para esa función nacieron en el siglo XVIII y fueron fundamentales para legitimar públicamente la valoración de las colecciones privadas. Pero los museos, en la actualidad, cumplen otras misiones sociales de vital importancia para el desarrollo cultural de los pueblos. Entre otras cosas, deben responder a la historia, al lugar donde se ubican, a su cultura y tradición; deben tener una proyección pedagógica a fin de desarrollar la creatividad artística y, ya en un plano crematístico, deben estar dotados de los medios humanos y técnicos suficientes para cumplir su función, además de conseguir la autofinanciación para ser independientes.

Si el mar nos lo enseñan gota a gota jamás sabremos lo que es el mar. La importancia es contemplar a cada creador inmerso en el contexto al que pertenece. El movimiento artístico de la Málaga de la segunda mitad del siglo XX, en sus diversas corrientes, está representado por el conjunto de artistas que le dieron vida. Todos en conjunto son nuestra historia y nuestro piélago artístico. Rando, como Revello, son dos gotas importantísimas de ese mar, pero para entenderlo y comprenderlo faltan muchas otras gotas igual de importantes. ¿Dónde están los Berrocal, Bornoy, Brinkmann, Chicano, Dámaso Ruano, Elena Laverón, Lindell, Paco Hernández, Peinado, Rittwagen, Stefan y tantos otros que se me quedan en el teclado?

Creo que la política museística de nuestro Ayuntamiento debiera ir encaminada a satisfacer esa necesidad imperiosa de dar a conocer y explicar el importantísimo movimiento que nació bajo la dictadura y floreció con la democracia. Las nuevas -y las viejas- generaciones lo agradecerán y, además, ese museo si tendría más de “once mil” visitantes.

Juan López Cohard

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