Por qué no me sirve la escuela convencional, por Manolo Alcalá

Tertulia en el Ateneo

Hablando de Educación (Abril 2015)

Aquel tiempo en el que solo los privilegiados gozaban de la posibilidad de llevar a sus hijos a instituciones escolares (privadas o públicas) para su formación ya ha pasado. En nuestros días se ha impuesto la escolaridad obligatoria de toda la generación joven en instituciones educativas. La ESCUELA se ha erigido en pilar fundamental de las sociedades democráticas, lo cual ha sido y es considerado un avance indiscutible de nuestra civilización.

 

Ahora bien, la educación que se imparte en la escuela obligatoria no está exenta de deficiencias y contradicciones y, por tanto, de críticas provenientes de las familias y del propio alumnado. De ese descontento hacia la escuela convencional obligatoria emergen opciones, alternativas, colectivos que optan por desarrollar una educación diferente o, incluso, por no enviar sus hijos a la escuela.

 

Pues bien, en la pasada tertulia tuvimos la ocasión de conocer, escuchar y dialogar con cinco personas representativas de opciones alternativas en la provincia de Málaga. Estaba presente la pedagogíaMontessori (2), la pedagogía Waldorf, la comunidad eco-educativa Alas y laAsociación para la Libre Educación. Cada una de las cinco fue desgranando su respuesta fundamentada al interrogante ¿por qué no me sirve la escuela convencional?.

La ausencia de libertad en la escuela, el alejamiento de los intereses infantiles, la falta de afectividad, la acción docente autoritaria, el exceso de academicismo alejado de los intereses infantiles, la reivindicación de una educación para la vida, etc. son puntos de imperecedera discusión en la educación institucional no ya en la actualidad sino desde hace un siglo. Puntos que, entre otros, justifican el porqué de la necesidad de opciones como las allí presentes.

Pero no hay opción escolar exenta de crítica, pues le educación es un fenómeno muy complejo en el que se entrecruzan ideologías y ambiciones y, por tanto, caben múltiples interpretaciones y valoraciones contrapuestas de toda acción educativa. Consecuentemente, las opciones alternativas también padecen carencias y contradicciones.

Y es que la acción educativa es una actividad procesual, un edificio en permanente construcción, un camino siempre inacabado e imperfecto cuyo rasgo esencial es el debate –o la pugna- entre propuestas diferentes. Por ello, un gran valor de nuestra sociedad es mantener la escolaridad obligatoria al tiempo que admitir opciones organizativas diversas y prácticas metodológicas diferenciadas. Siempre, claro está, bajo un marco común de respeto a los valores democráticos.

Las tertulias pedagógicas del Ateneo, ahora bajo el formato de Hablando de educación,tienen ese gran valor: ser un espacio público en el que, mensualmente, se someten a debate experiencias valiosas, innovaciones, tendencias, propuestas, … que animan el imprescindible debate sobre la educación.

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