Postmortem, poema en prosa de Francisco Soler

A mi madre recién muerta

Ya sólo queda un sillón vacío frente a mí, una frazada sin abrazo aferrada a su contorno, una sonrisa desocupada en un vaso, lista para ser depositada en una bolsa y en un cajón después. Ya sólo hay un montón de palabras flotando en mi cabeza, un silencio vacío que la casa entera llena, una habitación baldía con una cama sin silueta, una silueta escondida tras un pino ya. Ya sólo tengo una silla de ruedas sin camino, un camino vacío sin cenizas y una nube de cenizas que eterna asciende ya, un recuerdo queda solo, sólo eso queda ya.

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