Premios "Ateneo-Universidad de Málaga" 2009: caso cerrado, o bien está lo que bien acaba…

…Aunque también puede opinarse que, si algo funciona, mejor no “meneallo”. Sin embargo, esta Junta Directiva decidió hace tiempo que había que agitar el tema y llevarlo a una nueva y más alta cota de calidad en todos sus componentes, aprovechando para ello, hasta donde era posible, la necesidad de resolver la edición de 2009, convocada con anterioridad a la entrada en funcionamiento de la nueva JD y definida sobre las normas y hábitos de funcionamiento de la etapa anterior.

Podemos decir que, efectivamente, se ha dado un avance muy significativo en nuestros objetivos (bueno, con algunos tropezones protocolarios y despistes personales por parte de este vocal), sobre la base tres aspectos fundamentales:

1ª) La categoría del galardón entregado: esa magnífica obra de nuestro artista Juanjo Ponce, al que la Vicerrectora de Cultura, Isabel Calero, felicitó y agradeció públicamente por su calidad y generosidad.

2ª) La organización de un Acto de entrega que, bajo la rigurosa batuta de nuestro nunca suficientemente bien ponderado Juanjo Ponce funcionó (prácticamente) como un reloj.

3ª) La eficiencia y actitud del equipo humano dirigido por Juanjo: Laura, Nieves, Curro y Pablo, atentos a todo y a todos desde mucho antes del inicio del Acto.

Los detalles son muy importantes, y la batuta de Nancho Álvarez dirigiendo al Coro de la Universidad no podía ser mejor inicio de la ceremonia (como miembro en excedencia que soy del Coro, anduve canturreando esa Chacona por lo bajini y a punto estuve de pedir un bis, pero me acordé del cronómetro de Juanjo y me contuve a tiempo, presa del pánico).

Luego vino ese “orden que surge del caos” en el proceso de la entrega de los diversos premios, con un trasiego de nombres y cargos que convirtieron mis ordenadas, organizadas y pulcras notas en un batiburrillo de tachaduras, cambios y notas al margen que a punto estuvieron de generar un conflicto institucional. Parece ser que, afortunadamente, no ha sido así.  Finalmente, cualquier atisbo de tensión fue aplacado con unánime aplauso ante el anuncio hecho por Diego, en su discurso de cierre como Presidente del Ateneo, de la degustación de vinos malagueños que nos esperaba fuera del salón.

Y un gesto que, para mí, justificó todos los esfuerzos realizados por tanta gente: la emoción del receptor del premio de fotografía, José Luis García, tratando de explicar el tema de la foto premiada (“El abuelo”)…Ese silencio de segundos que parecieron horas ante el micrófono y la atronadora ovación del público. Emocionante.

Fue bonito mientras duró…(desde el patio de butacas).

Jaime Rodríguez

Vocal de Relaciones con la UMA y Medio Ambiente

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