Presentación para el libro Los Modlin de Paco Gómez, por Luis Ordóñez

Ateneo de Málaga, 27 de junio de 2014

Buenas noches y muchas gracias, María Victoria, por brindarnos este salón de actos y por tu confianza cuando te hablé por primera vez del libro Los Modlin de Paco Gómez. Gracias, por supuesto, a todos ustedes por acudir a esta presentación y a Paco por venir desde Madrid para hablarnos de esta extraña leyenda o historia, y al fin, novela.

Para situar a nuestro autor en el espacio temporal y señalar sus connotaciones sociológicas, recurriré a él mismo cuando en su libro dice literalmente: “El día que Franco murió yo tenía cuatro años y lo único que recuerdo es que por su culpa no hubo dibujos animados en la televisión durante tres largos días. Tampoco se emitieron anuncios. Setenta y dos horas después de la defunción del dictador vimos la publicidad de un coche y entendimos que la vida volvía a la normalidad. Mi generación fue la primera que pudo reírse de Franco a placer. Sólo sabíamos de él que era el señor gordo y calvo que salía en los sellos, que en las pesetas ponía que le habían hecho Generalísimo por la gracia de Dios y que tenía el culo blanco porque su mujer se lo lavaba con Ariel”.

Franco, dibujos animados, televisión, publicidad, coche, Ariel. Si lo interpretamos, podríamos decir: Poder, entretenimiento, imagen, discurso, objeto y consumo. Con cierto grado de probabilidad, estas seis cosas han formado parte de la infancia y de la vida adulta de Paco Gómez e incluso de la de nosotros mismos.

La espita que hace estallar la historia de los Modlin es una llamada telefónica que recibe Paco en la que le dicen que vaya corriendo al número 3 de la Calle del Pez de Madrid, porque en la puerta del edificio, casi en ruinas, se amontonan documentos, fotografías, ropas, efectos personales y hasta comida. Paco, raudo y veloz, se dirige hasta allí y se encuentra con otros depredadores que hurgan en la montaña de enseres de la familia americana.

Un bello y eficacísimo comienzo para una historia real cargada de suspense y que acaba convirtiéndose en su obsesión vital. A raíz de aquella llamada, no puede apartarse del camino que le marcan los desaparecidos Modlin, y el final del trabajoso recorrido es este libro: Los Modlin, editado por Fracaso Books en 2013 y que va por su exitosa segunda edición.

Técnicamente la narración recurre al muy británico género quest. A la búsqueda de los personajes a través de los que les conocieron y trataron. Vecinos, conocidos, amigos, colaboradores… Por ser así, me recuerda al fascinante The quest for Corvo (An experiment in biography) del escritor A. J. A. Symons, la primera quest de la historia de la literatura según señala el crítico Juan Manuel Bonet. Con el tiempo, esta técnica narrativa ha sido utilizada por muchísimos escritores para afrontar la construcción de biografías y también ha encontrado gran predicamento en la manera que el periodismo retrata a personajes de interés. Creo que es acertadísimo que Paco Gómez haya recurrido, de manera consciente o inconsciente, a esta forma narrativa para engatusarnos con la historia de los Modlin, pues la tensión no decae y la curiosidad se acrecienta conforme avanzamos en su lectura. Además es fiel reflejo de la manera en que nuestro autor afronta la investigación de la vida y muerte de los Modlin.

En un principio, sólo sabemos algo de ellos por los restos encontrados por Paco, que apoyado por otras personas como Jonás Bel, se convierte en el investigador, el buscador que quiere saber. Los lectores, en cuanto comenzamos a leer el libro, también queremos saber y, como el autor, lo queremos saber todo de la azarosa y extravagante vida de los Modlin. Me resisto a entrar en detalles porque no creo que deba desvelar los vericuetos de esta apasionante búsqueda, del way of life de esta bizarra familia estadounidense. El libro os introducirá en el raro universo de estos artistas que soñaban con la fama y el reconocimiento que en USA se les negó, y las razones que les llevaron a elegir España para conseguir sus objetivos artísticos y el renombre que creían merecer.

Sí me pararé, en cambio, para señalar la obsesión compulsiva que llevó a nuestro escritor, no sólo a querer desvelar los incontables enigmas modlinianos, sino a satisfacer sus ansias de conocimiento sobre ellos. Cuestiones de las que nos hace partícipes a través de una escritura atrayente que acaba subyugándonos, hasta el punto de que el libro, aunque muy completo e ilustrado, se nos hace corto, muy corto: yo me lo he leído en sólo dos sesiones. No debo olvidar decirles que Los Modlin es, hasta la fecha, el primer y único libro que ha escrito Gómez. El escritor Andrés Trapiello ha dicho de esta novela: “El azar puso en los pies de Paco Gómez los restos de un naufragio. Diez años después nos los devuelve con el sentido que sólo tiene la vida cuando la vida recibe el nombre de novela. Esta es, sí, la novela de los Modlin, pero también, y en no menor medida, la fascinante novela de Paco Gómez”.

A raíz de una noticia en prensa, hace tiempo que supe delaffaireModlin, más tarde lo olvidé totalmente. Preparando un viaje a Bilbao hace unos meses, me encontré con la exposición Los Modlin de Paco Gómez en el Centro de Fotografía Contemporánea de la ciudad. No dudé en ningún momento en ir a verla y, de nuevo, los Modlin llegaron a mí con una fuerza irresistible y un indiscutible poder adictivo que también he detectado en muchos lectores y seguidores.

Recuerdo haberme encontrado en más de una ocasión con Elmer Modlin por el restaurante El Bocho, por el legendario bar El Palentino, por las estrechas aceras de la calle del Pez, de la Corredera Baja de San Pablo, de Puebla…, lugares que yo frecuentaba porque durante años viví en la calle del Barco en Madrid. También tengo reminiscencias de la alargada figura de Nelson -el hijo de los Modlin- en Prado del Rey, trabajé allí durante doce años coincidiendo con algunos de los que él estuvo en Radio Nacional. Era muy difícil no mirarle, su aspecto y estatura despuntaban entre los trabajadores de Radio Televisión Española de los pasaba desapercibido.

Tras diez años de entrega y de multitud de pesquisas que le llevaron a desenredar las exiguas relaciones de los Modlin en España, así como una precisa indagación sobre sus biografías personales y artísticas, Paco comenzó a pergeñar la posibilidad de hacer un audiovisual. Pero, por lo que he sabido, deduzco que nuestro autor fue traicionado por el realizador Sergio Oksman, que acabó dirigiendo el documental sobre la familia Modlin y finalmente se llevó un Goya en 2012 al mejor documental.

La muerte nos iguala a todos, el poeta Nicanor Parra decía que es un hábito colectivo. La muerte de los Modlin ha sido, paradójicamente, el comienzo fulminante de su fama y trascendencia. Al fin, y aunque sea poética, se ha hecho justicia con ellos.

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