Bella mujer, por Manuel Sánchez Vicioso

Bella mujer

En mi vejo taller nombrado Imaginarium me tropecé, un lejano día, con un trozo de árbol informe, curado por las aguas saladas de las playas de mi ciudad mediterránea un día que deambulaba, sin ton ni son, por su rebalaje como queriendo encontrarme a mí mismo y me encontré el cacho de madera referido. La playa estaba desierta de humanos pero preñada de deshechos naturales arrastrados a la mar por las riadas, que tanto visitan mi ciudad.

Digo que me tropecé con un trozo de madera y se me ocurrió darle otra forma, así que me fui al baúl de Diógenes y desempolvé algunas gubias, otras limas, diferentes escofinas y lijas y devastaba el trozo de árbol que paralicé con un tornillo de mesa, unas veces y otras con sargentos sobre la mesa de trabajo del dicho taller Imaginarium hasta que me quedé paralizado al descubrir el agredido trozo de madera una especie de figura femenina. Luego me dejé llevar por la imaginada femineidad de aquella forma y perdí la noción del tiempo hasta que descubrí entre mis manos la abstracción de una mujer que ilustra este relato.

No tuve que tintar la madera, sólo la sumergí en un recipiente con barniz mate, el brillo podría confundir la imagen por sus destellos, y una vez seco la fijé con un tornillo a la peana que la sustenta. Cuando terminé me sentí contento y feliz por haber sido un medio para crear belleza. Hace poco la hice que diera vida a un rincón privilegiado de una estantería de vidrio en mi casa. Hoy la comparto con vosotros.

Todo lo anterior contado ahora no sé si lo hice en vivo y en directo o lo soñé. El caso comprobable es que la escultura Bella mujer, es su nombre, ocupa un lugar en mi vida y me acompaña.

Manuel Sánchez Vicioso. Escritor.

Málaga, a 2 de marzo de 2014.

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