Tetuán, el gran zoco (Centenario del protectorado Español en Marruecos)

Tetuán, la capital del Protectorado, cincuenta y seis años después de la independencia y una estimación censal de cuatrocientos mil habitantes, sigue teniendo una vitalidad extraordinaria. Entre su arquitectura ecléctica y seductora, sólo una iglesia católica –Santa María de las Victorias- muestra, su templo vacío entre arcos de herradura al más exquisito estilo árabe, en el que se respira nostalgia de un pasado que continúa latiendo en los pocos asistentes al culto diario de las siete de la tarde.

Al anochecer, la suciedad de la vía pública se está convirtiendo en algo endémico, el gran zoco callejero que ya es Tetuán, justificado políticamente como alternativa al desempleo, convive con las interminables tertulias en las teterías. Algunas parejas de jovencísimos novios entran por 30 dírham en el rehabilitado cine Avenida en busca de la intimidad oscura de dos butacas perdidas en la inmensa sala vacía, sin importarles de qué va la película. En la esquina, un puesto ambulante ofrece tazitas de caracoles  o de potaje de garbanzos con especias para calentar el estómago antes de irse a la cama.

Durante el Protectorado, militares, funcionarios, comerciantes, terratenientes, religiosos, albañiles, sanitarios… construyeron en el ensanche contiguo a la Medina, teatros, iglesias, casinos, cines, centros de enseñanza… para su propio bienestar, acorde a la condición de protectores.

Las ciudades y zonas rurales, tan auténticamente retratadas por el artista granadino Mariano Bertuchi, difusor de la imagen costumbrista del Protectorado, se beneficiaron de equipamientos, nuevas técnicas agrícolas, tendido eléctrico, red de agua potable, ferrocarril, centros de enseñanza…, a cambio de un status de bienestar para los colonos, que superaba con creces el que disfrutaban en España los de su condición.

Más de medio siglo después, dominada desde la colina por el ruinoso cuartel de Regulares, la Medina de Tetuán ha envejecido a un ritmo mayor que el de su conservación. Más de cien casas en ruina y un excedente de población superior a 50.000 habitantes deben reubicarse en viviendas aún por decidir por las autoridades de la Comunidad Urbana. El censo actual supera 110.000 residentes.

Las perspectivas del país con el 64% de menores de 34 años no son demasiado esperanzadoras. La insistencia de algunos políticos en afirmar que el paro es solo el 10% de la población activa, es de dudosa credibilidad, ya que no tienen en cuenta a más de 40.000 emigrantes subsaharianos deambulando por el territorio en espera de alguna oportunidad que les permita dar el salto a Europa, ni a la multitud de vendedores ambulantes ocupando calles y plazas de forma indiscriminada.

La construcción, las obras públicas y la discreta mejora de las fronteras  están cambiando la imagen del país. Sin embargo, esta nueva imagen puede ir acompañada de la corrupción urbanística similar a la que generó  la burbuja del ladrillo en España. No hay más que ver la bahía de Alhucemas y comprobar cómo la belleza paisajística está siendo atentada gravemente con la construcción de un hotel sobre la propia arena. En unos meses la postal más bella del Rif habrá desaparecido. En igual peligro está el Paseo Marítimo de Nador con posibilidad de aumentar la altura de los edificios de nueva construcción, o la expansión urbanística de Chauen. O la probabilidad de construir en las proximidades del río Martín, cercano a Tetuán, cuestión que provocó un caliente debate entre gobierno y oposición municipal en el mes de junio.

La preservación del paisaje litoral, hasta ahora inmaculado en toda la costa y gran parte del territorio, debe ser considerado como un valor ante el peligro de las inversiones  del turismo de masas.

Marruecos sigue dando pasos hacia la democracia, la libertad de expresión y los derechos humanos al amparo de una Constitución reformada tras las movilizaciones de la “Primavera árabe”. Treinta y tres partidos políticos disputan el poder en los diferentes ámbitos administrativos de un país con un enclave excepcional para el turismo, lo que requiere cambios que permitan inversiones sostenibles y promuevan la creación de empleo. Prueba de ello es el  creciente desarrollo de infraestructuras turísticas  en Marina Smir, Alhucemas, Saidía, Esauría, Marrakech, Agadir… y otras zonas privilegiadas que están generando grandes oportunidades de negocio y de poder en la sombra, como se habla ya en algunos círculos sociales.

En el centenario del Protectorado Español (1912- 1956), el Ateneo de Málaga colabora con el Centro de Estudios Hispano-Marroquí organizando conferencias sobre aspectos sociales, económicos y culturales, paralelamente a la exposición de fotógrafos del Protectorado (García Cortés, Vicente Moreno, Mohamed Hakoum y López Duerto), que ocupa todos los espacios expositivos de calle Compañía nº 2 hasta el día 27 de julio como complemento al programa “Caravana de la cultura” del Ayuntamiento de Málaga con el que el Ateneo participa en las ciudades del Norte de Marruecos fomentando asociacionismo cultural, intercambio de experiencias, conferencias sobre el patrimonio común…,  dentro del marco de cooperación “Fronteras Exteriores” de la Unión Europea.

Diego Rodríguez Vargas
Presidente del Ateneo de Málaga

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2 respuestas a "Tetuán, el gran zoco (Centenario del protectorado Español en Marruecos)"

  • Jose Miguel Pacheco says:
  • Miguel says:
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