Un canónigo republicano por Fernando Arcas Cubero

Se acaba de publicar un nuevo libro del historiador José Luis Casas (Cabra, Córdoba, 1954)  con una investigación sobre el canónigo de la Catedral de Córdoba José Manuel Gallegos Rocafull (Cádiz, 1895, Guadalajara, México, 1963). La obra se une a sus investigaciones sobre el movimiento obrero andaluz, la biografía y la edición de la obra completa de Alcalá Zamora,  las memorias republicanas o la recuperación de los textos de las utopías sociales del siglo XX.

Casas ha escrito una espléndida biografía de uno de los escasos miembros de la Iglesia que se mantuvieron fieles a la II República española durante la Guerra Civil, aportando así un elemento discordante de la actual recuperación por la Iglesia de la memoria de las víctimas de una sola de las dos Españas en la tragedia española.

Gallegos fue un sacerdote comprometido hasta la muerte con su ministerio, un intelectual formado en el ámbito eclesial como teólogo y en el universitario como filósofo –su tesis fue juzgada por Ortega, Zubiri y Gaos en 1935-, un profesor de teología y de filosofía en las universidades de Madrid y Autónoma de México, un miembro destacado del movimiento de Acción Católica y del catolicismo social de Herrera Oria durante el reinado de Alfonso XIII, un animador del sindicalismo católico y un político local que participa en la regeneración administrativa de la Dictadura de Primo de Rivera o en la construcción de casas baratas.  Durante la República fue candidato en las listas de Acción Nacional y participa en el embrión de la democracia cristiana española.

Hasta ahí sus actividades aprobadas por la Iglesia. El golpe militar le coloca ante un dilema trascendental porque va a elegir la causa del pueblo y de la República, y condenar sin paliativos la ruptura franquista de la legalidad republicana, la ilicitud de su movimiento golpista. Esta lealtad moral –mantenida en medio de la fuerte represión que costó la vida a miles de religiosos- es el núcleo de la tesis de José Luis Casas en este libro.

Casas analiza y describe con una redacción ágil y sugerente la trayectoria de este canónigo -que recuerda tanto a la figura del malagueño José María González Ruiz- que transcurre por los escenarios de Córdoba, Madrid, París y finalmente México.

Posicionado contra Franco, como Vidal y Barraquer o los curas vascos, Gallegos inicia una actividad intensa cerca de los medios católicos europeos (Bernanos, Maritain, Mounier) y contra la Carta colectiva de Gomá y los obispos españoles en apoyo de Franco que le supondrá la suspensión eclesiástica como sacerdote y canónigo. Cuando termine la guerra, Gallegos formará parte de la España del exilio, convertido en el intérprete de un catolicismo liberal dentro del mismo. El pensamiento católico impregna la filosofía de la historia que explica en la Universidad de México, donde se gana un gran prestigio como profesor. El pensamiento cristiano de la edad moderna, Séneca, San Juan de la Cruz, Teilhard de Chardin, son los temas de algunos de sus estudios.

Y una labor editorial y publicística muy extensa: La Junta de Cultura Española, las revistas España Peregrina, El hijo pródigo o Las Españas, la editorial Séneca, donde coincide con Emilio Prados y Altolaguirre, con Rejano, Moreno Villa, García Bacca, Gaos, Zambrano, Marichal o Andújar, entre otros, o los artículos –más de cuatrocientos- en el diario Novedades..

En 1950 la Iglesia de México le rehabilita como sacerdote y vuelve a oficiar, a lo que su diócesis cordobesa no se opone. Ello no modifica su opinión sobre Franco y el franquismo, “un régimen que ha llegado al poder por la guerra, por el asesinato y la traición…que se mantiene por medio de la violencia”.

Sin embargo, su visión de España se aleja de cualquier rencor y es una llamada a no dejarse vencer por la nostalgia, a mirar al futuro con esperanza. Casas destaca su fidelidad a la concepción cristiana y social del mundo y de la historia, su compromiso político antifranquista o incluso prosoviético en la II Guerra Mundial, la sintonía con la aparición en escena de Juan XXIII y el Concilio Vaticano II, o el anticipo del diálogo entre cristianos y marxistas. Se adelantaba así al gran movimiento que todo ello iba a provocar en la Iglesia española a finales de los años 60, y que sería clave para la deslegitimación del franquismo y la recuperación de la democracia y de la herencia republicana por la que tanto había sufrido este canónigo de la catedral de Córdoba.

Gallegos dedicó unas páginas esclarecedoras a la identidad de Andalucía que José Luis Casas resalta en su magnífico libro. Un fondo de seriedad que contrastaba con el uso de su imagen superficial por el franquismo, un pueblo que confía en lo colectivo para sustentar sus grandes empresas.

Un libro, pues, oportuno y novedoso, una obra recomendable al lector aficionado a la historia y a la biografía, y a los años trascendentales de la crisis española del siglo XX, bajo la mirada de un representante de la Iglesia comprometida y leal con el pueblo y sacrificado por sus ideales.

Fernando Arcas Cubero

Profesor de Historia Contemporánea de la UMA.

José Luis Casas

Por lealtad a la Repúblca. Historia del canónigo Gallegos Rocafull

Editorial Base, Barcelona, 2013.

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