Y una sola palabra, por Juan López Cohard

BELVEDERE 29-2-2015

Blas Infante.

“Este es el problema: Andalucía necesita una dirección espiritual, una orientación política, un remedio económico, un plan de cultura y una fuerza que apostole y salve.” Así comenzó Blas Infante su exposición del Ideal Andaluz a los ateneístas de Sevilla el 23 de marzo de 1914. Cada 28 de febrero los andaluces celebramos el día de Andalucía y cada año, ese día, recuerdo las palabras del llamado padre de la patria andaluza y, al recordarlas, siempre me hago la misma pregunta ¿pero, existe esa Andalucía de Blas? Hace más de treinta años que, dentro del régimen democrático de España, nuestra Comunidad tiene su propio Parlamento, su propio Gobierno, la mayor parte de las competencias gubernativas transferidas y, en gran medida, podemos decir que los andaluces somos dueños de nuestro destino. Cierto que no independientes, pero sí lo suficiente para adoptar nuestras propias políticas en la mayor parte de los asuntos que nos conciernen. Sin embargo, y a pesar de haber estado gobernados por un solo partido siempre, no hemos tenido una clara orientación política, ni hemos alcanzado un remedio económico para abandonar el farolillo rojo dentro de la economía nacional, seguimos estando en los más bajos niveles culturales de España y de Europa y no hemos logrado un sentimiento fuerte como pueblo que apostole y salve a nuestra Andalucía. Posiblemente la clave esté en lo que muy bien percibió Borges: “La buena tradición de no hacer nada” como escribió en su poema “De la diversa Andalucía”. Puede que a los andaluces tradicionalmente, por no hacer, ni siquiera nos guste hacer de andaluces y luchar por nuestra tierra.

La celebración de nuestra fiesta nacional nos ha cogido en plenas elecciones autonómicas. Abundan las promesas y las medidas electoralistas que, en algún caso, bienvenidas sean. El Gobierno central, para ayudar al candidato de su partido, nos regala una rebaja en el número de peonadas necesarias para cobrar el subsidio agrario. Bien le vendrá la medida a muchas familias del agro andaluz, pero los andaluces hemos de preguntarnos: ¿cómo puede ser que a éstas alturas, con más de 70.000 millones de euros llovidos de la UE y con el crecimiento económico alcanzado en la eurozona en éstos últimos treinta años, sea necesario seguir con el PER en Andalucía? ¿Qué hemos hecho, qué remedio hemos buscado para que nuestra economía no esté a la altura de la media europea? Nuestra animosa y radiante gestante Presidenta también promete ayudas, entre ellas a los autónomos a los que califica de “pilar fundamental para la nueva Andalucía”. También hemos de preguntarnos: ¿por qué los autónomos? Pues simplemente porque se es autónomo porque no se encuentra trabajo, y no se encuentra trabajo porque en Andalucía no hay empresas. De todas formas existe. Existe y será la que soñaba Blas Infante. Y es la que canta Borges: “Cuantas voces y cuanta bizarría y una sola palabra. Andalucía.

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