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Del antiguo Colegio de los Jesuítas a la sede del Ateneo: un edificio con vocación de uso.

Las vicisitudes por las que ha pasado este edificio, cuyos orígenes se remontan a la primera fundación de los jesuitas en esta ciudad, y hoy se conoce como Escuela de San Telmo, han sido diversas. Al Real Decreto de 31-10-1849 se debe la creación de la Real Academia de Bellas Artes de Málaga, cuyo acto de constitución tuvo lugar el 7 de junio de 1850 y, al día siguiente se celebró la primera Junta, presidida por D. José Freüller, designado por el Gobierno como Presidente.

La Academia había solicitado como sede, ya en 1850, las dependencias del antiguo Colegio de Naútica de San Telmo que, fundado bajo los auspicios del Consulado e inaugurado en 1787, se había instalado, como éste, en un importante edificio situado en la Plaza Pública de la ciudad, que había sido Colegio de la Compañía de Jesús, extinguida en España en 1767.

 

El interés por este amplio espacio estuvo determinado por el que fuera objetivo prioritario de la academia, la organización de una Escuela de Bellas Artes. La puesta en marcha de ésta supuso, además del complicado proceso de búsqueda y acondicionamiento de una sede, la organización de los materiales y la elección del profesorado, contando desde el principio con unos presupuestos muy ajustados, y aunque en el primero de ellos se suprimieron los fondos para instalación y arreglo de locales y se redujeron los de material, la Escuela de Málaga pudo inaugurarse el 20 de enero de 1851. La comunicación del presidente al Ministerio dando cuenta del acto de la inauguración resume el interés que la ciudad había mostrado por la instalación de la Escuela ya que ese mismo día las aulas estaban ocupadas por 266 individuos, de los cuales más de la mitad eran adultos y procedían de diferentes campos de trabajo: la ferrería, talleres de ebanistería, carpintería, cerrajería, etc., quienes "ávidos de perfeccionar su arte habían acudido a aprovecharse del beneficio que S. M. La Reina (Q. D. g.), se ha servido conceder", indicando que cuenta con más de setenta aspirantes en lista de espera.

 

Fue precisamente por ocupar la sede del Colegio de San Telmo, por lo que la Academia de Bellas Artes, a partir de 1883, tomó por su patrón al dominico San Pedro González Telmo, el santo castellano que tuvo un culto pronto y popular entre las gentes del mar , por lo que también se pusieron bajo su patronazgo algunas escuelas de Naútica, como la de Málaga, y la misma advocación preside a la Escuela de Bellas Artes.

 

En esta sede permanecieron la academia y la escuela durante más de un siglo, aunque por la vinculación de aquélla con el Museo Provincial de Bellas Artes, inaugurado en 1916, cuando éste se trasladó en 1961 al palacio de Buenavista, especialmente adaptado a un uso museístico, se trasladó con él, permaneciendo la Escuela en las dependencias de San Telmo hasta bien avanzados los años ochenta de nuestro siglo.

Este edificio fue construído para Colegio-noviciado de los Jesuítas, quienes lo ocuparon desde 1578 hasta 1767 ; el destino que la Corona le dio, una vez expulsada la comunidad, fue "para casa de enseñanza, o de pensión, con aulas y habitaciones para Maestros de Primeras Letras, Latinidad y Retórica", y cedió al obispado la iglesia para su uso como parroquia u oratorio privado de la Casa de Estudios, optándose por esto último en 1772.

Cuando la Compañía de Jesús decidió instalarse en Málaga, en 1572, contó con el apoyo del Obispo Blanco de Salcedo, quien le cedió una casa junto a la ermita de San Sebastián, donde ejercían su ministerio, y que daría nombre al colegio. Las obras de éste empezaron inmediatamente situándose entre 1578-79 una visita del arquitecto oficial de la Orden , P. Valeriano, quien dejó una planta al P. Villalpando, posiblemente la que, con una amplia iglesia de plan longitudinal, sería rechazada posteriormente, y sobre la que se plantearían los primeros trabajos. Hacia 1585-86 se sitúa otro proyecto del arquitecto de la Catedral Diego de Vergara Echaburu, comenzando la cimentación inmediatamente, pero en 1592, cuando ya se llegaba al primer piso del edificio, se interrumpieron las obras, reanudándose bajo la dirección del hermano Pedro Pérez y a finales de la década finalizaban las habitaciones de éste, terminándose el pabellón principal en 1607 bajo la dirección de Pedro Sánchez.
Dos años después se trasladaba el Seminario desde Granada, iniciándose un amplio periodo sin noticias que puede traducirse en una falta de actividad constructiva determinada por la falta de recursos, que afectó fundamentalmente a la iglesia.
Fue entre 1659-60 cuando se acomodó el zaguán de entrada y se llevó a cabo la portada, que no traduce el edificio docente al que da acceso, al encontrarse las dependencias situadas más allá de los patios; es obra en piedra, posiblemente realizada por el cantero Miguel Meléndez con arco de medio punto moldurado entre recias pilastras sobre altos pedestales y en el cuerpo superior un frontón triangular cobijando el escudo de España, que se colocó aquí tras la expulsión de la orden; los óculos que lo flanquean fueron abiertos al adaptar la crujía que hay tras ella a salón de sesiones del Consulado en 1786.

El edificio contaba con diversos patios habiéndose conservado con bastante integridad los dos longitudinales que, situados en paralelo a la iglesia, se constituyen en eje estructural del conjunto, y centrarían las dependencias colegiales. El mayor, que ha perdido dos de sus lados, viene a doblar la longitud del pequeño (9x13), manteniéndose en ambos la misma anchura. Disponen el piso bajo con arquerías molduradas sobre columnas de mármol de orden dórico, que sostienen dos pisos de balcones separados por impostas taqueadas y con un sencillo apilastrado de ladrillo, con un aspecto muy seiscentista. La caja de la escalera separa estos patios y por sus características estilísticas, puede situarse a finales del siglo XVII; es un espacio rectangular, cubierto con bóveda esquifada con lunetos aunque con tímpanos ciegos decorados por tondos y articulada con un juego de listones y molduras que descansan sobre ménsulas de triglifo, presentando otros relieves de yeso del siglo XIX. Al disponerse en el centro del edificio y a nivel de la primera planta, se accede a ella desde el exterior mediante un zaguán en recodo y una escalera adosada al muro que enlaza con la anterior.

A finales del XVI se había detectado también la necesidad de cambiar el plan de la iglesia, por limitaciones de espacio y dificultades de orientación, optándose, ya en 1600, por una tipología centralizada muy querida a la Compañía por sus connotaciones simbólicas, y que parece responder a uno de los modelos tipo dados por el P. G. De Rosis, con los que se pretendía unidad y claridad arquitectónica. A ello se adaptaría la iglesia de Málaga, con algunas modificaciones, pero los trabajos no se aceleraron hasta 1624 bajo la dirección primero del hermano Pedro Sánchez , después, de Jorge Zamora y con la incorporación de Alonso Matías exclusivamente en el año 29, se inauguraba en 1630, llevando a cabo el hermano Alonso Cortés, entre 1639-43, el programa iconográfico de la bóveda que estructurada mediante pinturas murales de trampantojo, incorpora un programa de carácter didáctico dedicado a San Sebastián y a la exaltación del martirio.
Esta iglesia, con su planta inscrita en un cuadrado y capillas situadas en los ángulos y rematadas por tribunas, es un ejemplar básico de la arquitectura manierista española, y en su exterior destaca el volumen rotundo de su cubierta dispuesto en forma octogonal, un pequeño campanario de base cuadrada y la interesante portada que, siguiendo el esquema jesuítico, resalta en piedra sobre el austero paramento latericio de la iglesia.

El sector del edificio que queda limitado en ángulo recto por ésta y los patios se construyó hacia 1660 y posteriormente se remodeló, convirtiéndose en un edificio-balcón en función de las celebraciones y actos que tenían lugar en la Plaza, lo cual pudo ocurrir hacia 1779 en un proyecto de transformación de las escuelas situadas en el colegio de los jesuitas en viviendas para los maestros y oficiales que construían los órganos de la Catedral , y cuenta con independencia respecto al resto del edificio , Fue en esta zona del Colegio donde unos años más tarde se instaló el Montepío de Socorro a los Cosecheros de Málaga, que se había establecido en la ciudad en 1776 concediéndosele este edificio en 1781, y un año después compraron un sitio portal de los que daban a la Plaza para realizar un digno acceso desde ella, magnificado por la noble portada de mármol gris y blanco, con los emblemas del Montepío, que se atribuye a José Martín de Aldehuela; evidentemente se realizarían también obras para acomodarse al espacio cedido y adaptarse a la funcionalidad de este tipo de edificios.

En 1785 se erigió el Consulado del Mar de Málaga, institución que se reunía en las dependencias del Montepío, y en 1786 solicitó para su sede el Colegio de los Jesuitas, al tener entre sus objetivos el fomento de la educación de la juventud en el comercio y el pilotaje, mediante los estudios de naútica y de idiomas "llaves del comercio y de la navegación", determinante de la inmediata fundación del Colegio de San Telmo que se abrió en junio de1787 . Inicialmente habían situado esta escuela en casas particulares por lo que el Consulado solicitó el resto del colegio de los jesuitas, comprometiéndose a conservar las escuelas de latinidad que eran las únicas que continuaban en esa fecha, realizándose obras de reforma por el maestro Martín de Aldehuela, y utilizaron el mismo acceso del Montepío. Curiosamente el obispo Molina Lario al asumir la construcción del Acueducto del Guadalmedina, en 1782, había establecido que el producto sobrante del caudal sirviese para sostener un colegio de huérfanos, especialmente de navegantes , y al continuar con su construcción el Consulado se aplicó ese producto al Colegio de San Telmo, que también daría nombre al Acueducto.

Otra institución importante, vehículo de ideas y postulados reformistas, fueron las sociedades Económicas de Amigos del País, aprobándose la de Málaga por Real Resolución de 1790 , que se estableció asimismo en este edificio, y es la que lo ocupa en la actualidad. Ya en el siglo XIX, en 1846, se creó el Instituto de Segunda Enseñanza que se instaló en la Casa de Estudios de la Congregación de San Felipe, pero una R. O. de 1847 dispuso su traslado al colegio de San Telmo que había cerrado sus puertas ese mismo año, aplicando las rentas de éste al Instituto en el que quedaría establecida la Escuela de Naútica, pero por haber dificultades en el traslado otra R.O. de febrero de 1849, aseguró su permanencia en San Felipe en donde se establecerían los estudios de Naútica. Quedaron desocupadas las aulas pero sería por poco tiempo pues, como se ha indicado, creada la Real Academia de Bellas Artes en octubre 1849, solicitó en 1850 las dependencias del antiguo Colegio de Naútica ya que se proyectaba la organización de la Escuela de Bellas Artes, que se inauguró en enero de 1851.

Como creación de la Academia también tuvo aquí su sede el Museo Provincial, que inicialmente fue una colección semiprivada, material de trabajo para los estudios de la Escuela y algunos cuadros, aunque la documentación de la época así lo llama; después, cuando se creó oficialmente en 1915 se instaló en la calle Pedro de Toledo, pasando nuevamente, en 1920, al edificio de San Telmo, desde donde, en 1961, se trasladó al Palacio de Buenavista que ha sido su sede durante 77 años. Una vez desaparecido el Montepío y absorbido el Consulado por el Ministerio de Comercio, la Sociedad Económica así como la Academia y la Escuela continuaron con el uso del edificio a lo largo del siglo XIX , e intentaron defenderlo en la crítica situación que para estos inmuebles supuso la Desamortización, presentándolo hábilmente al Ayuntamiento y al Gobierno como edificio docente, de biblioteca y servicios públicos . No obstante salió a subasta en virtud de la ley de 1-5-1855 y fue vendido en enero de 1856, pero una R. O de 1858 rescindía el contrato porque tenía incluida la iglesia ; anteriormente la corporación municipal había solicitado, a instancias del obispado, y consiguió, que se exceptuase la iglesia de la venta del edificio, si ésta se llegase a dar.

Por otro lado, la Diputación había previsto trasladar allí el Hospital de San Juan de Dios, como consta de un proyecto y plano de 1872 del arquitecto Juan Nepomuceno de Ávila, pero también se había instalado aquí la Normal con su Escuela de Prácticas y la Junta Local de primera Enseñanza consiguió que se desistiese del traslado de enfermos. La Escuela de Bellas Artes tiene su entrada principal por la puerta principal del antiguo colegio y se resuelve el acceso mediante un extraño zaguán en recodo que conduce a una escalera adosada al muro, desprovista de nobleza, que enlaza con la principal. No conocemos un proyecto de obras para la adaptación del edificio a las necesidades de la Academia y de la Escuela, aunque son visibles en la escalera principal, el aula de Dibujo y el salón de actos. Fue ésta una intervención importante pues se acomodó una amplia crujía para que cumpliera las funciones de salón de reuniones de la Academia, de actos, conferencias, exposiciones, etc. El salón ampliamente iluminado presenta sus paredes estucadas y en la cubierta una extraordinaria pintura mural tanto por los logros de composición y perspectiva como por la calidad de la pintura que puede situarse con posterioridad entre 1884 y 1911; es un trampantojo que muestra una composición arquitectónica visible a través de una balaustrada montada sobre canecillos y lograda con perfecta articulación de las sombras que la proyectan en profundidad, asomando hermosos floreros de vivos colores que contrastan con las formas plásticas; delimitan la parte central del techo con recuadros marcados por molduras plásticas reproducidas pictóricamente, con escudos, guirnaldas y panoplias, reservando el central para la heráldica de España. Desde 1961 es únicamente la Sociedad Económica la que ocupa la zona correspondiente a la Casa del Montepío. Todo el amplio espacio del Colegio de San Telmo fue la sede de la Escuela de Bellas Artes, ya segregada y enfocada hacia una enseñanza más específica.
El real decreto de 17-7-1892 había separado las Academias de las Escuelas, que a partir de 1900 sufrieron diferentes cambios en su planificación. Por R. D. de 4-1-1900 pasaron a llamarse Escuelas de Artes e Industria, y en 1910 de Artes y Oficios y Peritaje Industrial, hasta que el R. D. de 30-6-1924 separa estas enseñanzas que pasan a llamarse Escuelas de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos las primeras y de Peritos Industriales las segundas. La Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos de Málaga continuó su docencia en el edificio de San Telmo hasta 1970 en que se trasladó a las nuevas dependencias situadas en El Egido, a la llamada Escuela de Artes Plásticas y Diseño "San Telmo", pero de hecho seguía ocupando aquel pues se impartían clases monográficas de Dibujo Artístico hasta que, en 1985, fue cerrado por la Delegación de Educación, aunque ha mantenido sus enseres que se conservan como un testimonio de su paso por el edificio, muy especialmente en el Aula de Dibujo.

En 1999 el edificio de San Telmo, en la Plaza de la Constitución, que alberga también al Orfeón Universitario, ha sido cedido al Ateneo de Málaga para sede y desarrollo de sus actividades, realizándose diversas obras de rehabilitación por el arquitecto Carlos Hernández Pezzi.